Jorge Fauró
Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista.
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Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.
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Cata para paladares exquisitos
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¿Hay vida en Marte?
Publicado: 23/02/2011
She’s a rainbow. The Rolling Stones. Limpio en copa y de una nitidez única, según los tratados de enología, este gran reserva evoca una alegría sin límites, una explosión de colores que recuerda a los años felices del swinging London, pero también a la California bronceada y poblada de flores de aquella década maravillosa. Tinto poderoso y muy afrutado, es paz y amor, es un himno a la belleza, con aromas de aire puro de un campo de trigo inmenso y un cielo azul más azul que el océano. Criado en barricas de Dartford y del norte de Londres, The Glimmer Twins crearon este caldo increíble para extraer lo mejor de una uva alegre y jovial. Especial para acompañar toda suerte de hongos, setas, esporocarpos y gurumelos pasados por la túrmix de Albert Hoffman. Clasificación: gran reserva. Cosecha: 1967. Bodega: Sus Satánicas Majestades.
Since I’ve been loving you. Led Zeppelin. Suave en boca hasta que las primeras gotas de este magnífico liquido se arrastran por el paladar para transmitir a las papilas gustativas una sensación de amor desatado, furioso, abrasador. El maestro Page elabora un tinto de alta graduacion, a la vez duro y alegre, que gana pasados dos o tres sorbos. Profundo en nariz, recuerda un viaje a las profundidades del desamor que halla consuelo en este brebaje insuperable. He estado llorando... Mis lágrimas caían como lluvia ¿No las oyes? ¿No las oyes caer?, parece querer decir Robert Plant, que con ayuda de su sumiller de cabecera, el citado Page, introduce elementos acústicos y folk para demostrar que en su tercera gran obra se han convertido en grandes maestros vinateros. Clasificación: reserva. Cosecha: 1970. Bodega: Led Zeppelin III.
Tinseltown in the rain. The Blue Nile. Propietarios de los viñedos más ricos de Escocia, estos bodegueros de Glasgow entregan sus obras de arte vinícola muy de año en año. Hasta que no dan con el caldo perfecto, esconden sus vinos de laboratorio para sorprender a los paladares más exquisitos cuando todos creen ya que han dejado el negocio de la vid. Este sorprendente Tinseltown in the rain fue una de las grandes sorpresas de 1984. Casi descatalogado por los catadores más rigurosos, este blanco arrebata por su cadencia perfecta, su melodía de aromas a veces esperanzadora, a veces dramática, para acabar en boca con un trago nostálgico y evocador. Una rara avis esta bodega de Glasgow, que sólo produjo añadas en 1984, 1989, 1996 y 2004. O la perfección o la nada. Clasificación: reserva. Cosecha: 1984. Bodega: A walk across the Rooftops.
Saturday night. Suede. El abandono del enólogo jefe de la casa vaticinó el hundimiento de esta bodega, que, sin embargo, demostró en 1997 que aún atesoraba una enorme calidad en sus cepas. Esta joya de la enología permitió al vinatero Brett Anderson reivindicarse entre los hacedores más reputados dentro del denominado “vino de autor”. Suave, triste, evocador experimento para urbanitas y gente nocturna. No sólo se deja beber, sino que ya embriaga en nariz y enamora en boca. De trago largo, es de esos vinos rojos que casi pueden masticarse mientras el consumidor cierra los ojos y recrea el amor que pudo ser y no fue. Sus creadores no volvieron a repetir un tesoro semejante, pero este quedará para la historia de entre los grandes vinos de la década. Ideal para después de una buena cena y para disfrutar en silencio envuelto en el humo de un habano. Clasificación: crianza. Cosecha: 1997. Bodega: Coming up.
Seda y hierro. Antonio Vega. Vino de autor, profundo, limpio, poético. Superado por la poderosa leyenda de su creador, confluyen en él todas las características del que halla el perfecto elixir tras labrarse un prestigio irrefutable entre quienes contribuyeron a que la Denominación de Origen Madrid lograra el reconocimiento universal. Penetrante en nariz y apasionante en el paladar. Su final abrasa de puro gozo. Recuerda el idilio perfecto, la conjunción ideal de todos los astros, el amor a raudales. El genio de este bodeguero inconmensurable se tornó en leyenda con una muerte más que anunciada. Muy pocos tintos de autor pueden emular a este canto a la complicidad con la mujer que se ama. Clasificación: crianza. Cosecha: 2002. Bodega: Básico.
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Publicado: 24/01/2011
En mi anterior post, dedicado a Bowie, citaba de pasada la vergüenza que el camaleónico arlequín sintió años después de adaptar una hermosa canción francesa de título Comme d’habitude que pasaría a la historia en la voz de Frank Sinatra bautizada como My way. Lo recuerda el Duque en VH1 Storytellers, el disco que acaba de publicar y que ha sido extraído del concierto que ofreció en 1999 para un canal de televisión.
Es evidente que la versión de Bowie (creo que inédita) no ha pasado a la historia, pero si hacemos caso a las estadísticas de las discográficas, My way es hoy por hoy la canción más radiada del mundo, más incluso, que el Yesterday de los Beatles o cualquiera de Michael Jackson con las que nos bombardean desde hace un par de semanas. La canción, que podría servir para narrar la vida de un crooner en su hora del crepúsculo, nació en Francia en 1967 de manos de Jacques Revaux y Claude François, éste último, la versión blandita de Johnny Halliday, al que, sin embargo, nada tenía que envidiar en cuanto al número de aventuras de cama. François, conocido en Francia como Clo-Clo, firma la música de Comme d’Habitude junto a Revaux. De ponerle letra se encargó otro francés, Gilles Thibaut. La versión final aparece firmada por el trío de galos y un canadiense ilustre: Paul Anka. De momento no hay rastro de Frankie.
Ni de un entonces casi desconocido David Jones (luego David Bowie), al que encomendaron la versión al inglés del tema, que en manos de Ziggy se convirtió en Even the fools learn to love para contar una historia simplona de chico conoce a chica que nunca convenció a los galos. La grandeur es la grandeur.
Comme d’habitude no llegó a ser un gran éxito en la voz de Clo-Clo, pero tuvo la enorme fortuna de que Paul Anka pasara por allí. Durante una estancia de varios días en Francia, Anka advirtió el potencial de una canción que se apresuró a adaptar al inglés hasta configurarle la letra definitiva, cuya traducción al castellano es la siguiente:
A MI MANERA
Y ahora, el final está aquí,
Y entonces enfrento el telón final.
Mi amigo, lo diré sin rodeos,
Hablaré de mi caso, del cual estoy seguro.
He vivido una vida plena,
Viajé por todos y cada uno de los caminos.
Y más, mucho más que esto,
Lo hice a mi manera.
Arrepentimientos, he tenido unos pocos
Pero igualmente, muy pocos como para mencionarlos.
Hice lo que debía hacer
Y lo hice sin exenciones.
Planée cada programa de acción,
Cada paso cuidadoso a lo largo del camino.
Y más, mucho más que esto,
Lo hice a mi manera.
Sí, hubo oportunidades,
Estoy seguro que lo sabían,
Cuando mordí
Más de lo que podía masticar.
Pero al final,
Cuando hubo duda,
Me lo tragué todo y luego lo dije sin miedo.
Lo enfrenté todo y estuve orgulloso,
Y lo hice a mi manera.
He amado, he reído y llorado.
Tuve malas experiencias, me tocó perder.
Y ahora, que las lágrimas ceden,
Encuentro tan divertido
Pensar que hice todo eso.
Y permítanme decir, sin timidez,
‘Oh, no, oh, no, a mí no, yo sí lo hice a mi manera’.
Pues que es un hombre, ¿qué es lo que ha conseguido?
Si no es a sí mismo, entonces no tiene nada.
Decir las cosas que realmente siente
Y no las palabras de alguien que se arrodilla.
Mi historia muestra que asumí los golpes
Y lo hice a mi manera.
Sí, fue a mi manera.
En 1968, el artista canadiense, que se movía en registros artísticos muy similares a los de Sinatra, descubrió My way al líder del rat pack, que advirtió enseguida que aquella historia de un tipo que dice lo que siente “y no las palabras de alguien que se arrodilla”, le venían como anillo al dedo. En 1969 –este año se ha cumplido el 40 aniversario de esa grabación-, La Voz registró My way para dar título a un LP del que nadie recuerda qué otras piezas incluía, pero cuyo tema principal hoy es capaz de detener temporalmente cualquier conversación y de provocar uno de esos intercambios de miradas ciertamente moñas.
En la actualidad nadie discute que My way es Sinatra y Sinatra es My way. Sin embargo, además de engordar el Producto Interior Bruto francés por derechos de autor y la cuenta corriente de Paul Anka, la canción no sólo ha sido capaz de situarse por encima del tiempo, de géneros y de estilos, sino que ha dejado de ser propiedad exclusiva de los baladistas para convertirse en un himno apto para toda clase de músicos. La composición ha pasado de mano en mano a lo largo de los últimos 40 años, de la voz folkie de Joan Baez al gitaneo hispano-galo de los Gipsy Kings; de Nina Hagen a Los Piratas. Incluso El Rey acabó versioneándola en Las Vegas. He visto cerrar espectáculos de transformismo en Benidorm mientras sonaba My way como himno oficial (ver vídeo) y el artista se despojaba de su rol femenino para descubrir al hombre que había debajo del maquillaje. My way como reivindicación del vive y deja vivir, de la libertad y de que a cada cual le dejen pasar por la aventura de la vida a su manera.
En 1978, el tema quebró todos los moldes en la piel de un aprendiz de bajista que enarboló la bandera del movimiento que rompió con el pasado anodino del rock y abrió la puerta al futuro musical de los años siguientes: el punk. El director Julian Temple puso a Sid Vicious a cantar My way ante un público idéntico al que cada Año Nuevo acude a Viena a escuchar El Danubio Azul y a palmear la Marcha Radetzky. En la película El gran timo del rock and roll, el de los Pistols acaba sacando un arma y disparando contra el patio de butacas. El también lo hacía a su manera. Esa es la grandeza de My way.
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Publicado: 5/01/2011
Pensaba titular este post Banda sonora para una Nochevieja en París, pero no hubo tal banda sonora, debo decir. No, al menos, si uno piensa en una fiesta callejera de Año Nuevo tal como la entendemos aquí, a saber: miles de personas abrazándose al tuntún y haciendo más o menos el ganso mientras una orquesta descerraja las habituales petardadas de Nochevieja al ritmo que marcan dos tías macizas.
Vamos por orden. Nochevieja en París, o lo que ellos llaman Saint-Sylvestre, como en Vallecas. Lo de reservar hotel por internet tiene su punto de emoción. Uno nunca está seguro de si va a pasar la noche en la puta rue hasta que llega a la recepción y el tipo te da la llave de la habitación. Por lo común, dejamos la maleta en el suelo, sacamos la copia impresa de la web en cuestión y le damos el deenei al recepcionista con la mejor de las sonrisas. Y todo, a pesar de la cara de pavo que arrastras después de dos horas de vuelo y otras dos de aeropuerto prohibido fumar. El tipo comprueba tu reserva mientras el corazón se acelera. Entonces, cuando el fulano te da el ok, te sientes como cuando te entregan las tarjetas de embarque y compruebas que tu cybercompra era fetén. Le diste al botón correcto, garçon.
Sólo después de abandonar el hotel tras deshacer la valise y darte una ducha compruebas que has cogido la habitación en el barrio indio de París. Normal. El día que reservas te lías a ver las fotos del alojamiento y la ubicación sólo la lees de pasada; te detienes casi siempre donde dice estación de Metro a 20 metros, te das por satisfecho y, venga, nano, a quemar la Visa para que no te quiten tu hotel. Cuando salgo a la rue, la Faubourg Saint-Denis, me sonrío al ver a un tipo que se parece a Apu, el de los Simpson. De repente, todos me parecen Apu y todos los comercios se asemejan el Badulaque. Coño, cuánto indio. ¡Como que es el barrio indio, no te jode fastidia!
Pas problem. El sitio me parece encantador. Buena gente, buenos restaurantes (y baratos, uno se da cuenta de lo caro que es España cuando por cenar en París sólo te clavan 20 euros). Y cerquita de Montmartre.
Fumo es humo en italiano
De regreso al hotel cago caigo como un bendito… hasta las siete y media de la mañana que comienza a sonar la alarma. Me cuesta abrir el ojo porque yo confundo el sonido con el de mi despertador del móvil (recordar: cambiar la melodía del despertador si no quiero morir abrasado o asfixiado). Pero si ya me había llevado la sorpresa por que en el ascensor no cabía la maleta si quería entrar yo (y viceversa), imaginaos cuando tomo conciencia de que lo que oigo es una alarma antiincendios y salgo al pasillo. Lo primero que me encuentro es a un italiano en pijama detrás de una humareda. ¡Fumo!, exclama. Sí, hijo, sí. Y yo, Marlboro corto. Y repite: ¡Fumo!, que en italiano debe de querer decir humo, que es en realidad lo que huelo y veo. La tipa de la 214, justo al ladito de moi, también sale al pasillo y resulta ser española. Lleva una chaqueta de pijama negra de seda y ropa interior roja… Umm.
Me debato entre la tía y el fuego. Coneixement, Jorge, coneixement. Me lanzo escaleras abajo, en pijama y descalzo, y me encuentro en el hall con otro grupo de italianos. Resulta que se ha quemado el ascensor de Winnie the Pooh, pero lo peor de todo es darte de bruces con un napolitano en calzoncillos. Advierto que no hay peligro y vuelvo a la chambre, no sin antes pensar en lo ridículo del momento y en la tipa de las bragas rojas, que se ha vuelto a dormir. De vuelta al catre recopilo y extraigo consecuencias: si el ser humano es feo por las mañanas, imaginaos saliendo de estampida a las 7.30 AM porque cree que hay un incendio (recordar: llevar siempre conmigo el contour des yeux de Chanel para situaciones de emergencia).
Nochevieja. Me cito en los Campos Elíseos con un amigo de Alicante, Paco González, periodista de El Mundo. Llevo mis uvas peladas del Mercadona. Las de Paquito son parisinas. No le pregunto dónde coño las ha comprado, pero por su aspecto, diría que en el Badulaque de mi barrio con denominación de origen Sri Lanka. Dan como penita las uvas de Paco. Salvando que estamos rodeados por 220.000 personas (según los periódicos del día siguiente), aquí empieza otra parte del viaje que llamaremos Cómo pasar una Nochevieja en París sin saber cuándo son las 12. No hay relojes tipo Puerta del Sol, no avisan con los cuartos, no hay pantallas de TV con un franchute deseando bonne année, no hay una tipa maciza en un escenario. No hay escenario.
Hace dos años llamé a Toni Cabot desde Roma para que me anunciara por teléfono las doce campanadas. Me costó una pasta, pero me comí las uvas en tiempo y forma y el 2008 me fue bien. Esta vez no lo hice. Total, que me debí de comer las uvas a las doce menos dos o a las doce menos tres (veremos qué me deparan los próximos meses), porque un minuto o dos después de hacerlo lanzaron cohetes para recibir a 2010. ¿Cómo se enteraron? O había por allí un reloj y yo no lo vi, o todos llamaron a Toni Cabot, que puede ser.
Yo ya estaba prevenido de la San Silvestre. El año pasado ardieron esa noche en París más de mil vehículos debido a las protestas de la población inmigrante de la banlieue. En esta ocasión, la cosa ha ido pareja. Por eso, a los Campos Elíseos acudió la mitad de gente que hace un año y por eso nos topamos cada dos pasos con policías vestidos de Robocop. Eran tremendos, de verdad.
Paquito me advierte de que ha leído no sé donde que una lluvia de botellas de champagne vacías (allí no hay cava ni sidra El Gaitero, comme il faut) sobrevuela las cabezas de los asistentes en cuanto el público travieso de los Campos Elíseos se achispa más de lo debido. Sin mayores problemas llegamos hasta las inmediaciones de la Torre Eiffel, nos agenciamos una botella de champagne en un puesto ambulante y nos la bebemos junto al Sena a más o menos un grado bajo cero. De repente, el augurio se cumple. Un tumulto, un grito más alto que otro, indicios de pelea, y ¡toma!, dos pandas de chavales se enzarzan vete a saber por qué y acaban lanzándose botellas unos contra otros. Junto al Pont de l’Alma (sí, el que está sobre el túnel que no acabó de cruzar nunca Lady Di), huye un primer grupo cinturón en mano (se ve que lo utilizan en las peleas para atizar al contrario con la hebilla de acero). Allí acaba todo.Nos cuesta casi un par de horas encontrar un taxi que nos devuelva a nuestros respectivos hoteles.
De vuelta, doy las gracias por regresar a Petite Calcuta. Me he recorrido todo el centro de París a temperatura bajo cero, no hay fiesta en la calle, no hay música, no hay cotillón (siempre pensé que esta palabra procedía del francés), no parece Nochevieja. El año próximo me quedo en España a bailar el chocolatero en cualquier plaza mayor.
O no, qué coño.
PUBLICADO EL 7 DE ENERO DE 2010
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Publicado: 19/12/2010
Jamás volví a verla. Nuestro encuentro apenas duró lo que tardaba entonces el autobús de la línea 20 (Sol-Moratalaz) en cubrir el trayecto entre Cibeles y Artilleros. Rubia, pelo corto, cara de asustada, azul cielo en sus ojos, alta, muy delgada. Tíñela de negro y se parece a Trinity. Vestía vaqueros con los bajos metidos dentro de unas botas que le cubrían hasta la mitad de la tibia, y una cazadora tres cuartos color granate abrochada hasta arriba. Quizá una bufanda alrededor del cuello, anudada sin demasiada presión y con la vuelta aflojada para sobrellevar el sofoco de un autobús lleno de pasajeros. Era un viernes de invierno y yo regresaba otra tarde más del centro, posiblemente con una bolsa de discos de Madrid Rock en una mano y la otra agarrada a la barandilla de seguridad del vehículo. Llevaba zapatos de rockabilly de ante azul, calcetines amarillos y un pantalón negro por encima del calzado. Una gabardina de oficinista remataba un terno de la época coronado con un tupé que había trabajado varias horas ante el espejo. En la bolsa, quizá Ghost in the Machine de Police o Tommy de los Who.
Nuestras miradas se cruzaban, se clavaban una en otra durante unos segundos y volvían a dispersarse, huidizas. Era ella. Sabía que era ella, que aquella chica dulce de ojos tímidos era lo que yo andaba buscando hacía tiempo. Su mirada decía: “Sí, chaval, soy yo. Soy yo y eres tú. Yo quiero un tipo como tú”. Nuestros pensamientos comenzaron un diálogo sordo sin freno:
- Estoy sola, no tengo amigos.
- Yo tampoco, niña, apenas uno o dos.
- ¿Me llevarás a conciertos?
- Claro, niña, te llevo mañana al Rock Ola a ver a Gabinete o el viernes que viene al Mendel a ver a Parálisis. Hay un grupo nuevo, gallego, que hacen unas canciones preciosas jamás oídas hasta ahora.
- Sí, me suenan. Dime algo.
- Ya quisiera, pero no puedo, no me atrevo.
- Yo tampoco.
Cuando el autobús entró en el barrio advertí que el tiempo se me acababa. ¿Y si se bajaba en la próxima? ¿Y si era yo el que abandonaba antes el bus? La habría seguido hasta saber su parada para ir al día siguiente en su busca, rastrear el barrio y hacerme el encontradizo.
- A lo mejor no eres de este barrio y vienes de visita; a lo mejor has venido a hacer de canguro para un niño cuyos padres tienen una cena esta noche. Quizá vivas en Palomeras y hayas cogido el 20 en Cibeles tras hacer transbordo desde el 10. ¡Dime algo, coño!
- ¡Dímelo tú, jolín!
Sí. Ella era de las que decía jolín. No me imaginaba oyéndola decir joder, o me cago en tu puta madre, o contando chistes de maricas o de negros. Ella no podía ser así. El fin de semana anterior me lié con una chica del Barrio del Pilar que se parecía a Chrissie Hynde que rompió todo el encanto cuando le dije que se corriera a la derecha en el asiento trasero de un coche. “Vas a hacer un río [si me corría yo, se entiende]”, y el mito de Chrissie Hynde se me vino abajo. Por eso la chica del 20 no podía decir esas cosas. Seguramente querría que escucháramos juntos a los Psychedelic Furs o a Echo & the Bunnymen; o descubrirme a algún cantante francés de moda en París. Sí. Podría ser francesa y no entender nada de aquel juego de miradas ni de aquel enamoramiento estúpido de adolescente que me acaloraba con cada arrancada del autobús.
El vehículo se detuvo en la parada de Pablo Garnica, frente a unos grandes almacenes, y mis esperanzas se fueron detrás de esa chica maravillosa de aspecto tímido.
Su parada estaba muy cerca de mi casa. Volví en la mañana del sábado deseando verla, pero no hubo suerte. Por la tarde regresé a casa a la misma hora en el mismo autobús, y tampoco la vi. Anduve buscándola cada día durante unas semanas. Veía a muchos pasajeros con los que coincidía un viaje tras otro: el señor mayor del paraguas, la señora gorda del carro de la compra, aquel compañero de un amigo mío del colegio que estudiaba administrativo en una academia de la Puerta del Sol; al actor de Crónicas de un pueblo que hacía de cartero y vivía en mi barrio. Pero nunca más volví a verla a ella.
Han pasado más de 25 años y aún a veces, cuando tomo el 20 observo uno a uno a los pasajeros y busco esos ojos tristes y esos vaqueros metidos dentro de unas botas negras que cubren hasta la mitad de la tibia. Esta noche he vuelto a escuchar Behind blue eyes de los Who y he pensado en ella. Al actor de Crónicas de un pueblo sigo viéndole de vez en cuando, con su gorra calada, su bufanda y el mismo aire de fracaso que yo sentí cuando un día tras otro dejé de verla.
PUBLICADO EL 5 DE JUNIO DE 2009
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Publicado: 12/12/2010
Najwa Nimri se acercó el pasado sábado a Alicante. Se supone que a dar un concierto en el Colegio de Médicos / Palacio de Congresos para presentar El último primate, su reciente trabajo, en el que ha abandonado el inglés por el castellano. Se supone que vino a ofrecer una actuación, decía, aunque visto el resultado, en realidad se dio un garbeo con intención de ensayar la serie de bolos que tiene previstos a partir de 2011, algunos de ellos con Iván Ferreiro. Lo de ensayar no lo digo en tono despectivo. Si he de ser sincero, me divertí mucho, porque aparte de que me gustan las canciones de El último primate, se me cayó la imagen de esa Najwa fría y distante que interpreta en algunas de sus películas.
Os lo aseguro: Najwa Nimri es una tía divertida. Que el cable del micro le juega una mala pasada y comienza a hacer esos ruidos tan molestos como de pedorreta, Najwa se queja al control: “Oiga, que este micro me está tiroteando”. Que encuentra el ambiente del Colegio de Médicos algo frío porque el público ve el concierto sentado, ella insiste: “¿Podrían ustedes quitar las butacas?” Que se topa con el cortinaje negro que separa el escenario de las bambalinas (?), Najwa bromea: “No hay nada detrás, pero ahora sale Shakira”. Que echa un vistazo al set list y no le convence la siguiente canción, le espeta al chico de los sintetizadores: “Esta no me gusta. ¿Nos atrevemos con esta otra? ¿No os importa, verdad?”, pregunta al público. Simpática, Najwa.
La cantante y actriz defendió los temas de su último trabajo acompañada de Iván Valdés a la guitarra y Raúl Santos a cargo de los sintetizadores, la caja de ritmos, la percusión y un recital completo de ruidos que, en ocasiones, taparon la susurrante voz de la pamplonica de ascendencia jordana. Y lo hizo tanto como se lo permitieron el sonido (lo más parecido a tocar desde el interior de una lata) y los fallos técnicos. Abrió la actuación con Siento el diablo en mí, la misma con que apertura El último primate. Sin concesiones a sus anteriores trabajos en inglés, ni con los que ha grabado en solitario ni los que registró con Carlos Jean, la Nimri descerrajó su último disco casi al completo junto a algún tema inédito. Sólo se permitió una interpretación casi a capella (con la guitarra muy en segundo plano) de Crime, la pieza más reconocible de su anterior trabajo, Till it breaks.
Como si estuviera en el local de ensayo, ordenó a su “microbanda” repetir el inicio de algún tema al comprobar que no había enganchado bien con el tono de la pieza. Al cabo de poco más de hora y cuarto, el concierto se acabó y nos colamos en los camerinos, donde al autor de este post le firmó el garabato ese que ilustra la entrada. Y la verdad es que Najwa gana en las distancias cortas. Ante una veintena de fans se puso a contar detalles de su actual gira y algún proyecto cinematográfico; rogó a los presentes que no le sacaran fotos (besos, sí) porque luego las cuelgan en Facebook y sale con un careto de esos que no ayudan a que te llamen de Hollywood; e incluso preguntó si estaba presente un fan muy fan al que no conocía salvo por su nombre (Antón). Y mira por dónde, Antón estaba allí. ”¿Tú eres Antón? ¿Cuánto has pagado por la entrada?” Desde el fondo de la sala de reuniones del Colegio de Médicos, de la que cuelgan los retratos de todos aquellos ilustres galenos alicantinos que han hecho el juramento de Hipócrates a lo largo de la historia, Antón dijo: “Veinte euros”. Y llegó la Nimri y se los devolvió. La actuación no pasará a los anales del rock and roll, pero desde el sábado, Najwa Nimri me gusta más. Ni que decir tiene que llegué a casa y me puse a escuchar su cedé.
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Publicado: 9/12/2010
PUBLICADO EL 28 DE MAYO DE 2009
Acaba de llegar a mis manos una copia pirata de “Control”, la película de Anton Corbijn, sobre Ian Curtis, el cantante y líder de Joy Division, muerto un 18 de mayo de 1980 cuando aún no había cumplido los 24 años. Curtis se suicidó. La película, muy notable para estar dirigida por alguien no especialista (Corbijn es un fotógrafo -un gran fotógrafo- que centra su arte en el mundo del rock), cuenta la vida de este chico atormentado que no se sabe si decidió colgar su cuello de una cuerda atada a una viga porque le iba la marcha o porque no soportaba lo que sabía –seguro- que se le venía encima si su grupo despuntaba en la inquieta (y apasionante) escena británica de comienzos de los 80. Curtis, como el resto de la banda, era un compositor original; como cantante, nada sobresaliente; y, por lo demás, espasmódico intérprete de unas melodías que narraban el nihilismo general que sacudió el Reino Unido de la era post punk. Los presagios de Johnny Rotten se cumplieron sólo tres años después de escandalizar a la reina Isabel con “Anarchy in the UK”. Y Curtis se lo creyó: no había futuro.La muerte de Curtis originó casi de forma inmediata una leyenda de malditismo por la que se le continúa conociendo hoy y que, sin duda, constituye el motivo principal que ha llevado a Corbijn a llevar al celuloide la historia narrada por la viuda del depresivo joven de Manchester. Su vida y su muerte contribuyeron vertiginosamente a engrandecer su mito y, por consiguiente, a sobrevalorar a un grupo que, en realidad, de haber vivido Curtis, no habría soportado las comparaciones con coetáneos del mismo palo. Verbigracia, The Cure o Siouxsie & the Banshees. La continuación de Joy Division (New Order) nunca fue lo mismo.
Jeringuilla y brown sugar
El rock and roll siempre ha tenido fascinación por la muerte y viceversa. La parca ha contribuido, por encima de muchos factores, a disparar la cotización de un artista y, en ocasiones, a sobrevalorarlo (si detrás había cierto tufo de jeringuilla y brown sugar, mejor). Y en algunos casos de forma poco justificada. No es este último el caso, por ejemplo, de Antonio Vega, cuyo talento se le reconoció sobradamente en vida. Sin embargo, es poco probable que los miles (ahora parece que millones) de personas que desde el 12 de mayo llevan “Chica de ayer” como melodía del móvil conozcan una sola canción más de Nacha Pop o sepan recitar de carrerilla la discografía de Antonio en solitario. Las miles de copias que, seguro, se venderán de la recopilación recién editada no ocultan que Vega, en el fondo, era un artista de minorías al que jamás se le podrá meter en el mismo saco que a Alejandro Sanz, por más que se aúpe a cualquier top ten después de marcharse al otro barrio. La muerte (y el malditismo) como atractivo fatal. O como factor altamente lucrativo para las discográficas, según se mire.
La tragedia sentó bien a Nirvana. Grabaron varios discos excelentes en su corta carrera. Incluso uno de ellos, “Nevermind”, puede recibir la calificación de sobresaliente y formar parte de los grandes álbumes de la historia del rock, pero hasta la muerte de Kurt Cobain (5 de abril de 1994), el trío fue encorsetado como grupo de hardcore que revivía los años del punk desde una ciudad (Seattle) en la que sólo había leñadores. La muerte de Cobain, rodeada de los ingredientes necesarios para engrandecer su leyenda (suicidio, juventud, los últimos años enganchado a la heroína, los complots inventados con posterioridad y una viuda peculiar –dejémoslo así- llamada Courtney Love), ha acabado convirtiendo al rubio de Seattle en una especie de Elvis de los marginados, cuando en realidad nadie (NADIE) puede compararse con el rocker de Tupelo. Nirvana ha dejado un importantísimo legado para la música, aunque inversamente proporcional a la calidad de los conciertos que nutren las videotecas y Youtube. Sobrevaloración por fallecimiento, pues.
La madre de Kurt, Wendy O’Connor, dijo al morir su hijo: “Se ha ido y ahora ya forma parte de ese estúpido club. ¡Le dije que no se sumara a ese estúpido club!” Mamá Cobain se refería al denominado Club de los 27, ese selecto grupo de cadáveres bautizado de tal modo al morir el autor de “Come as you are”. Kurt Cobain tenía 27 años cuando se descerrajó un tiro en la cabeza, la misma edad a la que pasaron a mejor vida celebridades del rock and roll de la talla de Jim Morrison, Jimi Hendrix, Janis Joplin o Brian Jones. La desgracia (como a Ian Curtis, al que faltaron poco más de tres años para poder ser socio del Club) acabó encumbrándoles a todos, de tal modo que cuestionar su talento puede considerarse sacrilegio en según que círculos.
Que a nadie quepa duda de que si Amy Winehouse se desploma en mitad del escenario (como ya ha ocurrido) y no se vuelve a levantar, pasará a la historia como la Billy Holliday de comienzos de siglo. Y no digamos Pete Doherty. No hay tabloide británico que no desee verle morir de sobredosis en brazos de Kate Moss. Su viaje al purgatorio elevaría su cotización del tal modo que un día como hoy dentro de cuatro décadas se le consideraría el eslabón perdido entre Dylan y sus descendientes. La muerte, definitivamente, les sienta tan bien…
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Publicado: 28/11/2010
PUBLICADO EL 24 DE MAYO DE 2009
En tercer curso de Periodismo tuve un profesor, el catedrático Enrique de Aguinaga, que nos enseñaba la teoría del oficio del siguiente modo:
- Cojan ustedes un folio –se dirigía al más de un centenar de alumnos que atiborraban el aula de la facultad- y escriban en una columna los que para ustedes son los cinco libros más IMPORTANTES de la historia de la literatura.
Con alguna divergencia, casi todos encabezábamos la lista con el Quijote. La variedad poblaba el resto de la nómina, aunque no faltaban La Regenta Rayuela, Cien años de soledad, Ulysses y hasta la Biblia. Cuando habíamos acabado de escribir, el catedrático se aclaraba la garganta y ordenaba de nuevo:
-Ahora, en otro folio, escriban los cinco libros que ustedes consideren los más INTERESANTES de la historia de la literatura.
Y entonces, el Quijote desaparecía automáticamente y los folios se emborronaban una y diez veces hasta que afloraban los títulos más dispares dispersados entre obras de Kerouac, Kafka, el Marqués de Sade, Borges, Vargas Llosa, el Kamasutra y, de nuevo, la Santa Biblia.
- La primera lista –concluía el profesor Aguinaga- es Periodismo. La segunda es literatura.
Lo importante y lo interesante. Esta percepción del Periodismo, que a mí me quedó grabada hasta hoy, sigue siendo válida para el oficio (tomen nota periodistas en ejercicio y futuros profesionales) y, además, me viene al pelo al hilo de tantas y tantas listas con “Los mejores discos del siglo XX”, “Las 200 mejores recopilaciones de música house” o “Los discos preferidos de los españoles durante 2009”. Pura filfa casi siempre.
Probablemente, la revista Rolling Stone esté en vísperas de publicar uno de estos inventarios. Lo ha hecho otras veces y elige junio para poner la golosina ante los ojos de sus lectores, dado el poder de atracción de este tipo de nomenclaturas, siempre polémicas por cuanto los gustos son de cada cual y allá cada uno con lo que escucha en el coche camino del trabajo. En cualquier caso, echemos un vistazo a lo que para Rolling Stone conforma el catálogo de “Los mejores 100 discos de la historia” después de solicitar las opiniones de decenas de críticos, músicos y, en general, gente del negocio:
1.The Beatles: Revolver
2.Nirvana: Nevermind
3.The Beatles: Sgt. Pepper’s lonely hearts club band
4.U2: The Joshua tree
5.The Beatles: The white album
6.The Beatles: Abbey road
7.Guns n’ Roses: Appetite for destruction
8.Radiohead: OK computer
9.Led Zeppelin: IV
10.U2: Achtung baby
11.Pink Floyd: Dark side of the moon
12.Michael Jackson: Thriller
13.The Rolling Stones: Exile on main street
14.The Clash: London calling
15.U2: All that you can’t leave behind
16.Weezer. Pinkerton
17.Radiohead: The bends
18.Smashing Pumpkins: Mellon Collie and the infinite sadness
19.Pearl Jam: Ten
20.The Beach Boys: Pet sounds
21.Weezer: Weezer
22.Nirvana. In utero
23.The Beatles: Rubber Soul
24.Eminem: The Eminem show
25.R.E.M.: Automatic for the people
26.Radiohead: Kid A
27.Tool: Aenima
28.Smashing Pumpkins: Siamese dream
29.Madonna: Ray of light
30.The Rolling Stones: Sticky fingers
31.Pink Floyd: The wall
32.Bruce Springsteen. Born to run
33.Oasis: (What’s the story) morning glory?
34.Bob Dylan: Blonde on blonde
35.Red Hot Chilli Peppers: BloodSugarSexMagik
36.The who: Who’s next
37.Eminem: The Marshall Mathers LP
38.Green Day: Dookie
39.Bob Dylan: Blood on the tracks
40.Jeff Buckley: Grace
41.Oasis: Definitely maybe
42.Metallica: Metallica
43.Fleetwood Mac: Rumours
44.Jimi Hendrix: Are you experienced
45.Red Hot Chilli Peppers: Californication
46.Guns n’ Roses. Use your illusion
47.Alanis Morissette: Jagged little pill
48.Bob Dylan: Highway 61 revisited
49.U2: War
50.Pearl Jam: Vs.
51.Led Zeppelin. Led Zeppelin II
52.Madonna: Music
53.U2: The unforgettable fire
54.Dave Matthews Band: Crash
55.Nirvana: MTV unplugged in New York
56.David Bowie: The rise and fall of Ziggy Stardust
57.The Strokes: Is this it
58.Linkin Park: Hybrid theory
59.Black Sabbath: Paranoid
60.AC/DC: Back in black
61.Miles Davis: Kind of blue
62.Madonna: Like a prayer
63.Bruce Springsteen: Darkness on the edge of town
64.Bruce Springsteen: Born in the U.S.A.
65.The Who: Tommy
66.Prince: Purple rain
67.Rage Against the Machine: Rage against the machine
68.The Rolling Stones: Let it bleed
69.Mariah Carey: Daydream
70.U2: Zooropa
71.Dave Matthews Band: Under the table and dreaming
72.System of a down: Toxicity
73.Michael Jackson: Off the wall
74.Sex Pistols: Never mind the bollocks here’s the sex pistols
75.Counting Crows. August and everything after
76.Marvin Gaye: What’s going on
77.Pixies. Doolittle
78.No Doubt. Tragic kingdom
79.The Velvet Underground: The velvet underground & Nico
80.Soundgarden: Superunknown
81.Depeche Mode: 101
82.Pearl Jam: Vitalogy
83.Queen: A night at the opera
84.Led Zeppelin: Houses of the holy
85.Van Morrison: Astral weeks
86.Bon Jovi: Slippery when wet
87.The Smiths. The queen is dead
88.Metallica: Master of puppets
89.Bob Dylan: Bringing it all back home
90.The Who: Quadrophenia
91.Weezer: Maladroit
92.Garbage. Version 2.0
93.Bob Marley: Legend
94.Def Leppard: Hysteria
95.Moby: Play
96.Stevie Wonder: Songs in the key of life
97.Beck: Odelay
98.Jimi Hendrix: Electric ladyland
99.Madonna: The immaculate collection
100.Pink Floyd: Wish you were here
Puedo ver desde aquí vuestra cara de desacuerdo, vuestra desaprobación o, por el contrario, vuestra sorpresa (agradable) al coincidir en gustos con una de las publicaciones más prestigiosas del mundo del rock.
¿Ningún artista español, verdad? Bien. Para eso, otra revista con pedigrí, Rock de Lux, elaboró otro padrón con “Los 100 mejores discos españoles del siglo XX”. Allá va el resultado:
1- Veneno - VENENO
2- La Leyenda del Tiempo - CAMARÓN
3- Mediterráneo - JOAN MANUEL SERRAT
4- Heliotropo - VAINICA DOBLE
5- Deseo Carnal - ALASKA Y DINARAMA
6- Omega - ENRIQUE MORENTE & LAGARTIJA NICK
7- Blues de la Frontera - PATA NEGRA
8- Qualsevol Nit Pot Sortir el Sol - SISA
9- Grandes Éxitos - ALASKA Y LOS PEGAMOIDES
10- Songhai - KETAMA/Toumani Diabaté/Danny Thompson
11- Señora Azul - CÁNOVAS,RODRIGO,ADOLFO Y GUZMÁN
12- No Sólo de Rumba Vive el Hombre - ALBERT PLA
13- La Ley del Desierto/La Ley del Mar - RADIO FUTURA
14- Dioptria 1/Dioptria 2 - PAU RIBA
15- El Patio - TRIANA
16- Un Soplo en el Corazón - FAMILY
17- El Ritmo del Garage - LOQUILLO Y TROGLODITAS
18- Una Semana en el Motor de un Autobús - LOS PLANETAS
19- Hermanos Carnales - SURFIN´BICHOS
20- Cuatro Rosas - GABINETE CALIGARI
21- Honestidad Brutal - ANDRÉS CALAMARO
22- Nuevo Día - LOLE Y MANUEL
23- Viatge a Itaca - LLUÍS LLACH
24- Fuente y Caudal - PACO DE LUCÍA
25- Alenar - MARIA DEL MAR BONET
26- Échate un Cantecito - KIKO VENENO
27- Lujo Ibérico - MALA RODRÍGUEZ
28- Encuentros - ORQUESTA ANDALUSÍ DE TÁNGER & JUAN PEÑA LEBRIJANO
29- En la Guía,en el Listín - DERRIBOS ARIAS
30- Borreroak Baditu Milaka Aurpegi - NEGU GORRIAK
31- En el Olympia (París) - PACO IBÁÑEZ
32- Vanguardia y Pureza del Flamenco - SMASH/ AGUJETAS CON MANOLO SANLÚCAR
33- El Eterno Femenino - LA MODE
34- Poco Ruido y Mucho Duende - MANZANITA
35- Bat Hiru - MIKEL LABOA
36- A Santa Compaña - GOLPES BAJOS
37- El Acero del Partido/Héroe del Trabajo - ESPLENDOR GEOMÉTRICO
38- Nacha Pop - NACHA POP
39- Quien no Corre,Vuela - RAY HEREDIA
40- 4.02.42 - OVIDI MONTLLOR
41- El Fin de la Década - BURNING
42- Cecilia 2 - CECILIA
43- Ilegales - ILEGALES
44- Los Brincos - LOS BRINCOS
45- A Víctor Jara - RAIMON
46- Rock And Roll - TEQUILA
47- Bambino y su Combo Flamenco - BAMBINO
48- Una Temporada en el Infierno - FANGORIA
49- Música Dispersa - MÚSICA DISPERSA
50- Gipsy Rock - LAS GRECAS
51- Brossa d´ahir - PEP LAGUARDA & TAPINERIA
52- Ángeles y Demonios - ELKIN & NELSON
53- A tiempo - DIEGO CARRASCO
54- La Vida Mata - LOS ENEMIGOS
55- Brigadistak Sound System - FERMIN MUGURUZA
56- Los Chunguitos - LOS CHUNGUITOS
57- Grandes Planes - CPV
58- Manta Ray - MANTA RAY
59- Mujer y Sentimiento - LOS COYOTES
60- Lo Mejor del Clan! - CANARIOS/POP-TOPS
61- Sin Documentos - LOS RODRÍGUEZ
62- Peret - PERET
63- Indicios - CARLOS BERLANGA
64- Golpe Tras Golpe - DESECHABLES
65- Los Amaya - LOS AMAYA
66- Los Bravos - LOS BRAVOS
67- Soidemersol - LA BUENA VIDA
68- Romesco - GATO PÉREZ
69- Hecho, es Simple - 7 NOTAS 7 COLORES
70- Repulsión - CLAUSTROFOBIA
71- ¿Cuándo se Come Aquí? - SINIESTRO TOTAL
72- Entusiastas - BUSTAMANTE
73- Liebeslied - JORDI SOLER
74- Las Canciones Malditas - KAKA DE LUXE
75- Aventuras de Kirlian - AVENTURAS DE KIRLIAN
76- In Bitter Pink - LOS BICHOS
77- Habiak - ANARI
78- Happiness Is Stupid - SUPERELVIS
79- Entresemana - LE MANS
80- ¿Quién Puede Matar a un Niño? - PENELOPE TRIP
81- Pic-Nic - PIC-NIC
82- El Efecto Lupa - EL NIÑO GUSANO
83- Tejido de Felicidad - CHUCHO
84- Ezarian - LISABÖ
85- Esclarecidos 2 - ESCLARECIDOS
86- Retorno al Principio - SÓLO LOS SOLO
87- Los Secretos - LOS SECRETOS
88- Rito - LUIS EDUARDO AUTE
89- Lo Mejor de Los Salvajes - LOS SALVAJES
90- Fiebre de Vivir - MORIS
91- De Paso - HILARIO CAMACHO
92- Entre el Suelo y el Cielo - MECANO
93- A New Home - THE FROGMEN
94- Anti Todo - ESKORBUTO
95- Más de 100 Lobos - 091
96- El Por Qué de Mis Peinados - SR.CHINARRO
97- Corre,Corre - LEÑO
98- Hertzainak - HERTZAINAK
99- Why? - MÁQUINA!
100- Enemigos de lo Ajeno - EL ÚLTIMO DE LA FILA
¿Ningún artista español, verdad? Bien. Para eso, otra revista con pedigrí, Rock de Lux, elaboró otro padrón con “Los 100 mejores discos españoles del siglo XX”. Allá va el resultado:
1- Veneno - VENENO
2- La Leyenda del Tiempo - CAMARÓN
3- Mediterráneo - JOAN MANUEL SERRAT
4- Heliotropo - VAINICA DOBLE
5- Deseo Carnal - ALASKA Y DINARAMA
6- Omega - ENRIQUE MORENTE & LAGARTIJA NICK
7- Blues de la Frontera - PATA NEGRA
8- Qualsevol Nit Pot Sortir el Sol - SISA
9- Grandes Éxitos - ALASKA Y LOS PEGAMOIDES
10- Songhai - KETAMA/Toumani Diabaté/Danny Thompson
11- Señora Azul - CÁNOVAS,RODRIGO,ADOLFO Y GUZMÁN
12- No Sólo de Rumba Vive el Hombre - ALBERT PLA
13- La Ley del Desierto/La Ley del Mar - RADIO FUTURA
14- Dioptria 1/Dioptria 2 - PAU RIBA
15- El Patio - TRIANA
16- Un Soplo en el Corazón - FAMILY
17- El Ritmo del Garage - LOQUILLO Y TROGLODITAS
18- Una Semana en el Motor de un Autobús - LOS PLANETAS
19- Hermanos Carnales - SURFIN´BICHOS
20- Cuatro Rosas - GABINETE CALIGARI
21- Honestidad Brutal - ANDRÉS CALAMARO
22- Nuevo Día - LOLE Y MANUEL
23- Viatge a Itaca - LLUÍS LLACH
24- Fuente y Caudal - PACO DE LUCÍA
25- Alenar - MARIA DEL MAR BONET
26- Échate un Cantecito - KIKO VENENO
27- Lujo Ibérico - MALA RODRÍGUEZ
28- Encuentros - ORQUESTA ANDALUSÍ DE TÁNGER & JUAN PEÑA LEBRIJANO
29- En la Guía,en el Listín - DERRIBOS ARIAS
30- Borreroak Baditu Milaka Aurpegi - NEGU GORRIAK
31- En el Olympia (París) - PACO IBÁÑEZ
32- Vanguardia y Pureza del Flamenco - SMASH/ AGUJETAS CON MANOLO SANLÚCAR
33- El Eterno Femenino - LA MODE
34- Poco Ruido y Mucho Duende - MANZANITA
35- Bat Hiru - MIKEL LABOA
36- A Santa Compaña - GOLPES BAJOS
37- El Acero del Partido/Héroe del Trabajo - ESPLENDOR GEOMÉTRICO
38- Nacha Pop - NACHA POP
39- Quien no Corre,Vuela - RAY HEREDIA
40- 4.02.42 - OVIDI MONTLLOR
41- El Fin de la Década - BURNING
42- Cecilia 2 - CECILIA
43- Ilegales - ILEGALES
44- Los Brincos - LOS BRINCOS
45- A Víctor Jara - RAIMON
46- Rock And Roll - TEQUILA
47- Bambino y su Combo Flamenco - BAMBINO
48- Una Temporada en el Infierno - FANGORIA
49- Música Dispersa - MÚSICA DISPERSA
50- Gipsy Rock - LAS GRECAS
51- Brossa d´ahir - PEP LAGUARDA & TAPINERIA
52- Ángeles y Demonios - ELKIN & NELSON
53- A tiempo - DIEGO CARRASCO
54- La Vida Mata - LOS ENEMIGOS
55- Brigadistak Sound System - FERMIN MUGURUZA
56- Los Chunguitos - LOS CHUNGUITOS
57- Grandes Planes - CPV
58- Manta Ray - MANTA RAY
59- Mujer y Sentimiento - LOS COYOTES
60- Lo Mejor del Clan! - CANARIOS/POP-TOPS
61- Sin Documentos - LOS RODRÍGUEZ
62- Peret - PERET
63- Indicios - CARLOS BERLANGA
64- Golpe Tras Golpe - DESECHABLES
65- Los Amaya - LOS AMAYA
66- Los Bravos - LOS BRAVOS
67- Soidemersol - LA BUENA VIDA
68- Romesco - GATO PÉREZ
69- Hecho, es Simple - 7 NOTAS 7 COLORES
70- Repulsión - CLAUSTROFOBIA
71- ¿Cuándo se Come Aquí? - SINIESTRO TOTAL
72- Entusiastas - BUSTAMANTE
73- Liebeslied - JORDI SOLER
74- Las Canciones Malditas - KAKA DE LUXE
75- Aventuras de Kirlian - AVENTURAS DE KIRLIAN
76- In Bitter Pink - LOS BICHOS
77- Habiak - ANARI
78- Happiness Is Stupid - SUPERELVIS
79- Entresemana - LE MANS
80- ¿Quién Puede Matar a un Niño? - PENELOPE TRIP
81- Pic-Nic - PIC-NIC
82- El Efecto Lupa - EL NIÑO GUSANO
83- Tejido de Felicidad - CHUCHO
84- Ezarian - LISABÖ
85- Esclarecidos 2 - ESCLARECIDOS
86- Retorno al Principio - SÓLO LOS SOLO
87- Los Secretos - LOS SECRETOS
88- Rito - LUIS EDUARDO AUTE
89- Lo Mejor de Los Salvajes - LOS SALVAJES
90- Fiebre de Vivir - MORIS
91- De Paso - HILARIO CAMACHO
92- Entre el Suelo y el Cielo - MECANO
93- A New Home - THE FROGMEN
94- Anti Todo - ESKORBUTO
95- Más de 100 Lobos - 091
96- El Por Qué de Mis Peinados - SR.CHINARRO
97- Corre,Corre - LEÑO
98- Hertzainak - HERTZAINAK
99- Why? - MÁQUINA!
100- Enemigos de lo Ajeno - EL ÚLTIMO DE LA FILA
¿Cuántos de vosotros estaríais dispuestos a asumir esta relación como propia? No muchos, estoy seguro. Si de algún modo se pueden trasladar a este terreno las enseñanzas de mi viejo profesor de Periodismo, podríamos decir que las dos listas reseñadas hasta ahora componen lo más INTERESANTE de la historia de la música de las últimas décadas, dentro y fuera de España. Jamás me atrevería a elaborar una lista con los 100 discos más IMPORTANTES de la historia del rock, pero si de algún modo hay que hacerlo, lo único que se me ocurre es recordar cuáles son “Los más vendidos de todos los tiempos”, según las discográficas (las cuentas no fallan). Pues helos aquí:
001 THRILLER Michael Jackson (1983)
002 BACK IN BLACK AC/DC (1980)
003 GREATEST HITS 1971-75 The Eagles (1976)
004 SATURDAY NIGHT FEVER Soundtrack (1977)
005 THE BODYGUARD Soundtrack (1992)
006 BAT OUT OF HELL Meat Loaf (197
007 COME ON OVER Shania Twain (1997)
008 THE DARK SIDE OF THE MOON Pink Floyd (1973)
009 SGT.PEPPER’S LONELY HEARTS CLUB BAND The Beatles (1967)
010 DIRTY DANCING Soundtrack (1987)
011 LED ZEPPELIN IV Led Zeppelin (1971)
012 RUMOURS Fleetwood Mac (1977)
013 MILLENNIUM Backstreet Boys (1999)
014 LET’S TALK ABOUT LOVE Celine Dion (1997)
015 ABBEY ROAD The Beatles (1969)
016 FALLING INTO YOU Celine Dion (1996)
017 TITANIC Soundtrack (199
018 JAGGED LITTLE PILL Alanis Morissette (1995)
019 MUSIC BOX Mariah Carey (1993)
020 The Beatles (2000)
021 BAD Michael Jackson (1987)
022 GREASE Soundtrack (1979)
023 DANGEROUS Michael Jackson (1991)
024 HOTEL CALIFORNIA The Eagles (1976)
025 APPETITE FOR DESTRUCTION Guns & Roses (1989)
026 SUPERNATURAL Santana (1999)
027 BACKSTREET BOYS Backstreet Boys (1998)
028 BROTHERS IN ARMS Dire Straits (1985)
029 BRIDGE OVER TROUBLED WATER Simon & Garfunkel (1970)
030 BORN IN THE USA Bruce Springsteen (1984)
031 … BABY ONE MORE TIME Britney Spears (1999)
032 SLIPPERY WHEN WET Bon Jovi (1986)
033 WHITNEY HOUSTON Whitney Houston (1985)
034 THE IMMACULATE COLLECTION Madonna (1990)
035 SPICE Spice Girls (1996)
036 GOLD - GREATEST HITS Abba (1992)
037 METALLICA Metallica (1991)
038 TAPESTRY Carole King (1971)
039 DAYDREAM Mariah Carey (1995)
040 CAN’T SLOW DOWN Lionel Richie (1983)
041 TRUE BLUE Madonna (1986)
042 GREATEST HITS Simon & Garfunkel (1972)
043 THE SIGN/HAPPY NATION Ace Of Base (1994)
044 SOUND OF MUSIC Soundtrack (1965)
045 NO ANGEL Dido (2001)
046 THE WALL Pink Floyd (1979)
047 PLEASE HAMMER DON’T HURT ‘EM MC Hammer (1990)
048 LIKE A VIRGIN Madonna (1984)
049 1967-1970 begin_of_the_skype_highlighting 049 1967-1970 end_of_the_skype_highlighting The Beatles (1973)
050 RICKY MARTIN Ricky Martin (1999)
051 SPIRITS HAVING FLOWN The Bee Gees (1979)
052 GREATEST HITS Elton John (1974)
053 OOPS! …I DID IT AGAIN Britney Spears (2000)
054 WHITNEY Whitney Houston (1987)
055 1962-1966 begin_of_the_skype_highlighting 055 1962-1966 end_of_the_skype_highlighting The Beatles (1973)
056 BOSTON Boston (1976)
057 PURPLE RAIN Prince (1984)
058 THE WOMAN IN ME Shania Twain (1995)
059 THE BEATLES (WHITE ALBUM) The Beatles (196
060 THE JOSHUA TREE U2 (1987)
061 ALL THE WAY…A DECADE OF SONG Celine Dion (1999)
062 THE SCORE Fugees (1996)
063 (WHAT’S THE STORY) MORNING GLORY Oasis (1995)
064 BREAKFAST IN AMERICA Supertramp (1979)
065 CRACKED REAR VIEW Hootie & The Blowfish (1995)
066 HYSTERIA Def Leppard (1987)
067 MARIAH CAREY Mariah Carey (1990)
068 THE MARSHALL MATHERS LP Eminem (2000)
069 COMES ALIVE Peter Frampton (1976)
070 SPICE WORLD Spice Girls (1997)
071 HISTORY Michael Jackson (1995)
072 ROMANZA Andrea Bocelli (1997)
073 NO FENCES Garth Brooks (1991)
074 NO STRINGS ATTACHED ‘N Sync (2000)
075 UNPLUGGED Eric Clapton (1992)
076 FAITH George Michael (1987)
077 USE YOUR ILLUSION I Guns & Roses (1991)
078 OFF THE WALL Michael Jackson (1979)
079 JANET. Janet Jackson (1993)
080 BUTTERFLY Mariah Carey (1997)
081 TUBULAR BELLS Mike Oldfield (1973)
082 MERRY CHRISTMAS Mariah Carey (1994)
083 GREATEST HITS Queen (1981)
084 YOURSELF OR SOMEONE LIKE YOU Matchbox 20 (1997)
085 NO JACKET REQUIRED Phil Collins (1985)
086 II Led Zeppelin (1969)
087 GREATEST HITS Kenny Rogers (1980)
088 LEGEND Bob Marley & The Wailers (1984)
089 GREATEST HITS VOL.2 The Eagles (1982)
090 GREATEST HITS VOL.1& 2 Billy Joel (1985)
091 TRAGIC KINGDOM No Doubt (1996)
092 THE LION KING Soundtrack (1994)
093 ACHTUNG BABY U2 (1991)
094 PHYSICAL GRAFITTI Led Zeppelin (1975)
095 THE MISEDUCATION OF LAURYN HILL Lauryn Hill (199
096 USE YOUR ILLUSION II Guns & Roses (1991)
097 TO THE EXTREME Vanilla Ice (1990)
098 THE COLOUR OF MY LOVE Celine Dion (1994)
099 BAT OUT OF HELL II - BACK INTO HELL Meat Loaf (1993)
100 RAY OF LIGHT Madonna (1998)
¿Te atreves a hacer tu lista?
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Publicado: 24/11/2010
Sí, ya sé. Es la tercera o cuarta vez que dedico un post a Enrique Bunbury desde mayo de 2009. Pero, coño, es que se me disparan las visitas. Empleé en una ocasión más de un par de días en recopilar documentación sobre Woodstock y no me leyó ni Perry, y eso fastidia bastante. Pero Bunbury es distinto. Sí, somos secta, y qué. Vamos a perdonarle casi todo, incluso que se dedique a recoger en sus letras poemas de otro. Es una estrella y punto.
La cita era en el Palacio de Congresos de Valencia, el lunes 22 de noviembre, en el tercero de los tres conciertos consecutivos que ofreció en la ciudad como arranque de la gira española de Las Consecuencias. Qué quieren que les diga. A mí este tipo me parece el Bowie español (sé que algunos me vais a vapulear por esta frase). Ahora entiendo a mi madre cuando machacaba en casa con los clásicos de Raphael, porque Raphael es otro Bowie a su manera (¿algún comentario?). Algún día escribiré sobre la conexión planetaria Bowie-Raphael-Bunbury, y ya veré cómo meto a Alaska en ese combo.
Jamás había visto un concierto sentado en una butaca, y menos en el mismo sitio donde un par de años antes acudí a cubrir una convenciónn regional del Partido Popular. Que Bunbury tirara de repertorio en el mismo escenario donde ví a Rajoy arengar a sus huestes y a Camps disfrutar en silencio del placer oculto y perverso del cilicio me inquietaba bastante, lo confieso. Le insistí a Natalia y al resto de acompañantes un par de veces sobre la cuestión esa de ver a mi ídolo como quien se sienta a ver La venganza de don Mendo, a saber, sentado, sin una copa en la mano y sin meterme entre pulmón y pulmón uno o dos paquetes de tabaco y alguna cosa más. Me pregunté qué haría yo cuando el maño se soltara el pelo con Lady Blue. La pregunta debió de hacérsela el resto del auditorio porque enseguida perdimos la compostura, mayormente mi compañera de la derecha, una fan entregada que acudió sola al concierto y que a la tercera canción no lo aguantó más y buscó un sitio privilegiado en las primeras filas, las pocas que habían dejado libres los invitados VIP de alguna (supongo) Administración pública. La pareja de las butacas delanteras sí lo tenían claro. Me parecieron de esos a quienes regalaron las entradas y clavaron el culo en el asiento sin saber muy bien qué iban a ver. Por el jersey de pico del tipo, me da que estaban allí desde la convención esa del PP.
Al grano. Reconozco que fui con la idea preconcebida de que íbamos a encontrarnos con un concierto pequeñito, muy acústico, pensado para salas de estar, de acuerdo con la filosofía del último y magnífico trabajo del ex líder de Héroes. La actuación llevaba camino de eso durante los cinco primeros temas, hasta que cerró el capítulo de su último trabajo y dedicó el concierto a repasar hasta 19 clásicos más de su repertorio. Y entonces sobrevino el éxtasis bunburiano. Echadle un vistazo al set list:
- Las Consecuencias (Asustar Un Poco)
- Ella Me Dijo Que No
- De Todo El Mundo
- Frente A Frente
- Los Habitantes
- Enganchado A Tí
- El Extranjero
- Desmejorado
- Si No Fuera Por Ti
- Hay Muy Poca Gente
- Senda
- Que Tengas Suertecita
- Sólo Si Me Perdonas
- Sácame De Aquí
- Sí
- Infinito
- Apuesta Por El Rock ´n roll
- El Anzuelo
- El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás
- Lady Blue
- Aunque No Sea Conmigo
- Los Restos del Naufragio
- El Viento A Favor
- Vámonos
Llamo vuestra atención sobre Senda, un clásico de Héroes que no escuchaba en directo desde la gira de El camino del exceso. Para quienes no estuviérais allí, y como supongo que ya correrá alguna copia del concierto por los canales habituales, me parece destacabílísimo el hecho de que Bunbury sea honesto con el público que paga 65 euros por verle. El artista les pegó varias vuelcas de tuerca a temas como Infinito, Lady Blue o El viento a favor. Particularmente a la segunda le despojó de todo el aire de Bowie que atesora el tema para darle un tinte rockero espectacular. Tampoco olvidó dos clásicos del mexicano José Alfredo Jiménez, Aunque no sea conmigo y Vámonos, la ranchera que aquí popularizó María Jiménez y en la que Bunbury basa la versión que anda paseando por los escenarios, de la que acaba de hacer un vídeo protagonizado por Juan Diego.
Interpretados los temas de su último álbum, la actuación de Bunbury fue un monumento al rock, a las guitarras, a la pose, a la actitud, nutrido todo ello por la calidad de la banda que le acompaña, en especial las guitarras de Álvaro Suite y de Jordi Mena. Al recibir ese aluvión de rock and roll me imaginé entonces la grabación del Made in Japan, con todos aquellos japoneses coreando Smoke on the water sentados en sus butacas, igual que nosotros. Quien piense que Bunbury abandonó el rock por las rancheras o el cabaret debería ir a verlo el próximo diciembre en Barcelona. Y sí, espero continuar dedicando muchas más referencias a Enrique Bunbury. Ya sabéis, o se le ama o se le odia.
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Publicado: 21/11/2010
PUBLICADO EL 19 DE MAYO DE 2009
El 8 de diciembre de 1980, Juan de Dios S. M. entró en clase como si le persiguieran 20 gorilas en celo. Pero no. No había ningún mono desesperado llegado hasta el viejo colegio de franciscanos al olor del culo de mi compañero de primero de bachillerato. Aquel rocker de 14 años irrumpió en el aula y gritó: «¡Han matado a Lennon!» Hernando, su inseparable compañero de pelo rizado (con aquel cabello «modelo Harpo» él se empeñaba en hacerse tupé), añadió enrabietado: «Primero mataron a Elvis, y ahora han matado a John». ¿Mataron a Elvis?, pensé antes de reaccionar al asesinato del Beatle. A mí ya me gustaban los Beatles entonces. Tenía dos o tres discos suyos y en casa no faltaba el Sergeant Peppers y yo adoraba She’s leaving home. Conocía bien, pues, el impacto de aquel magnicidio a las puertas del Dakota. Era terrible, sin duda, y aunque entonces yo ya empezaba a dejar de escuchar a Pink Floyd (aparqué todo por la nueva ola cuando cayó en mi tocadiscos un manoseado ejemplar de Regatta de Blanc de Police, regalo de un primo mío), supe enseguida que la muerte de Lennon iba a traer cola. Me empapé de todos los noticiarios de la radio, no me despegué de la televisión, y al día siguiente le dije a mi madre que comprara el Pueblo y el Ya (lo de El País era todavía una cosa moderna y peligrosa para un matrimonio –mis padres- que había hecho cola para ver el cuerpo muerto de Franco).
Ese año estaba ya metido en mi primer libro de adolescencia (Músika Moderna) y recordé entonces los nombres de otros mártires del rock: Hendrix, Joplin, Morrison, Brian Jones… y ahora John Lennon. Casualmente, hacía pocas semanas que acababa de comprar Double Fantasy y conocía bien los temas: me gustaban los de él y me parecían ridículos los de Yoko. Advertí también que mi entrada en la música fue gracias a los fab four. En la casa de verano del mismo primo escuchábamos A hard day’s night en un viejo cassette. Una canción de aquél disco suena desde entonces dentro de mi cerebro cada vez que pienso en los Beatles: Should have known better. Ou ou aaaaaaaaaa.
Ese mismo año, Madrid estallaba. Música, cine, pintura, las drogas, la noche, gente peligrosa, macarras, chicas, chicos, gays, lesbianas. En música estaban los tipos duros y los babosos. Entre los primeros, Glutamato, Derribos y Sindicato Malone; del lado de los segundos, los Secretos, Mamá y Nacha. Creo que fue Antonio Vega quien lo dijo: «Nos decían que las drogas mataban y resultó que entre todas las mentiras que se decían entonces, ésa era verdad». O algo así.
Y escondido detrás esa frase, fue el caballo, y no al revés, el que galopó a lomos de unos y de otros, de los tipos duros y de los blanditos, de gente como García Alix y de tipos como el propio Vega.
Como ocurrió con Lennon, la música hecha en castellano también ha tenido sus mártires. El primero fue Canito, el batería de Tos (luego Secretos), muerto en accidente de tráfico el primer día de 1980. La desgracia parecía querer ensañarse con los intérpretes de Déjame. Cuatro años más tarde fue el sustituto de Canito, el también batería Pedro Antonio Díaz, quien la cascó por la droga en 1984. El líder del grupo no iba a ser menos. El 17 de noviembre de 1999 encontraban muerto en un portal de Malasaña a Enrique Urquijo. Aquel caballo tenía unas alas altamente peligrosas.
He hecho memoria. Me faltan bastantes, posible y lamentablemente, pero la droga, el sida, otras enfermedades derivadas de una vida de excesos (digo de excesos, no digo mala) y la mala suerte, se han llevado por delante entre los 20 y los 45 años a buena parte de la mejor generación de músicos que ha tenido este país:
1. Canito (Tos, 1-1-1980, accidente de tráfico)
2. Eduardo Benavente (Alaska & los Pegamoides, Parálisis Permanente, 14-5-1983, accidente de tráfico)
3. Ulises Montero (tocaba el saxo habitualmente con Loquillo y los Trogloditas, Gabinete Caligari –Tócala, Uli- o Sindicato Malone, 20-12-1986, sobredosis de heroína)
4. Toti Árboles (batería, Plástico, Pegamoides, Parálisis, Dinarama, La Frontera, 1992, sobredosis de heroína)
5. Enrique Urquijo (guitarrista, compositor y cantante de Los Secretos, 17-11-1999, heroína)
6. Eugenio Haro Ibars (guitarrista, Glutamato Ye-Yé, 11-4-1994, sida)
7. Alberto Haro Ibars (Sindicato Malone, 27-10-1986, cáncer a los 23 años)
8. Ramón Recio (Glutamato Ye-Yé, 5-4-1988)
9. Julián Infante (guitarrista, Tequila, Pistones, Los Rodríguez, 4-12-2000, sida)
10. Pepe Risi (guitarrista, Burning, 9-5-1997, neumonía)
11. Toño (cantante, Burning, 9-5-1992)
12. Tino Casal (modista y cantante, 1989)
13. Manolo Iglesias (Tequila, junio de 1994)
14. Carlos García Berlanga (guitarrista, cantante, compositor, Kaka de Luxe, Pegamoides, Dinarama, 5-6-2002, hígado, heroína)
15. José Brena (batería, Décima Víctima, 1993, suicidio)
16. Ignacio Gasca, “Poch” (guitarrista, cantante, Derribos Arias, enfermedad de Huntington, 18-9-1998)
17. Manolo Mené (guitarra, Mamá, 25-11-2004, infarto)
18. Kike Turmix (cantante, 16-10-2005)
19. Joe Borsani (cantante, editor, 8-6-2003)
20. Antonio Flores (cantante, 30-5-1995)
21. Antonio Vega (cantante y guitarrista, 12-5-2009, cáncer de pulmón)
Frente al mundo idílico del rock, lleno de sexo y drogas, lo advirtió Pete Townsend en 1965 cuando escribió My generation para su grupo, The Who (dos muertos, por cierto, Keith Moon –batería- y John Entwistle –bajista-): «Espero morir antes de hacerme viejo».
Sólo el viejo Pete parece querer sobrevivirles a todos.
Publicado: 1/11/2010
Reconozco que soy fan de las típicas listas de Los mejores 500 discos de la historia y cosas por el estilo. Desde ese punto de vista, espero encontrarme con Come around sundown, de Kings of Leon, cuando las revistas musicales dediquen sus números de fin de año a los mejores álbumes de 2010. No paro de escucharlo. Me parece mejor que Only by the night (2008) y que Because of the times (2007). Es bueno de principio a fin porque se han sabido despojar del consabido etiquetado de rock sureño que hasta ahora acompañaba a los de Nashville en todas las crónicas.
Lo de Kings of Leon me ha llevado a dar un repaso a los álbumes editados a lo largo de este año y me atrevo a decir que la cosecha no ha sido mala del todo. Hasta comienzo a arrepentirme de mi anterior comentario sobre el disco de Interpol. Interpol (2010) no es seguramente el mejor disco de los autores de Evil, pero después de decenas de escuchas (me empeño en tragarme un disco hasta que me convenzo de que ha merecido la pena gastarme el dinero), al último trabajo de los neoyorkinos puede aplicársele el eufemismo con que se define a ese mejor amigo de la infancia: no es feo, es difícil de ver.
Recomiendo sin ponerle un solo pero The suburbs el último trabajo de Arcade Fire, menos rococó que los anteriores, menos recargado instrumentalmente, quizá menos épico. La banda canadiense ha dado un paso adelante en su estilo y evolucionado hacia donde seguro nos va a llevar en sus próximos trabajos, a álbumes menos barrocos. Funeral (2004) y Neon bible (2007) me recordaban en muchos pasajes a una producción de Phil Spector.
No me canso de escuchar La hora de los gigantes, de Coque Malla, que, aunque editado en 2009, se ha publicado del mismo una edición especial este mismo año. Si yo tuviera que hacer la susodicha lista, no me dejaría Las Consecuencias, de Bunbury; Lo que no está escrito, de Jaime Urrutia; Cuando el destino nos alcance, de Lori Meyers; Una ópera egipcia, de Los Planetas; o Electroviral, de Supersubmarina.
Estad atentos. El próximo 9 de noviembre se pone a la venta Tour of the Universe, el álbum en directo grabado por Depeche Mode en Barcelona, en lo que hasta ahora ha sido su última gira. He encontrado en internet el concierto que el pasado febrero ofrecieron en Düsseldorf. Tiene un sonido impecable y el set list es muy similar al del doble disco que se pondrá a la venta el mes próximo. Gore, Gahan y Fletcher parece que no envejecieran nunca. Incluye varios temas de Sound of Universe, su anterior (y magnífico trabajo) en estudio y pega un repaso a los grandes clásicos de los de Basildon después de pasar por la thermomix del tiempo. Del penúltimo álbum en estudio han salvado Precious, para mi gusto uno de los mejores singles del grupo. Puede que carezca de la épica del 101, pero este Tour of the Universe no está hecho únicamente para los fans.
P.S. Leed la crónica que hoy publica Diego A.Manrique en El País y no me digáis que no os recuerda a La leyenda de Becks Argudo. Y no olvidéis escuchar las canciones apócrifas de la Argudo aquí mismo.
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Publicado: 25/10/2010
Ya no recuerdo muy bien cómo nació la conversación. El caso es que hace un par de semanas, en animada charla con mi amiga Rebeca, fotógrafa de profesión y una de las personas con más talento e ingenio que me he echado a la cara en los últimos años, enseguida lo vi claro: fabular una historia increíble y demostrar el poder de la palabra en la red, la peligrosa credibilidad del medio y cómo convertir en éxito un producto que aún no está en el mercado a través de lo que los expertos han venido a bautizar como marketing viral (Wikipedia: El marketing viral es un término empleado para referirse a las técnicas de marketing que intentan explotar redes sociales y otros medios electrónicos para producir incrementos exponenciales en "renombre de marca" (Brand Awareness), mediante procesos de autorreplicación viral análogos a la expansión de un virus informático. Se suele basar en el boca a boca mediante medios electrónicos; usa el efecto de "red social" creado por Internet y los modernos servicios de telefonía móvil para llegar a una gran cantidad de personas rápidamente”).
Elevé consultas con el coordinador de esta web, le pareció buena idea y así fue como nació La leyenda de Becks Argudo, el anterior post de ¿Hay vida en Marte?, que contaba la historia de una atormentada cantante canadiense que había vagado por una existencia basada en la miseria, los malos tratos y el fracaso personal y profesional. Adorné el artículo con retazos de una existencia increíble: Becks Argudo (en realidad, Rebeca Argudo, mi amiga fotógrafa), se casaba con un inuit (un esquimal canadiense) que la arrastraba por la mala vida a base de golpes, huía a París, y allí moría en una especie de ritual que emulaba la muerte de Jim Morrison. Incluso, acababa enterrada en el Pére Lachaise, el camposanto parisino donde descansan, además del líder de los Doors, algunos personajes que tanto Rebeca como yo tenemos en los altares de la mitificación incondicional, casos de Oscar Wilde y Victor Noir.
Tomé la precaución de crear un archivo comprimido con el nombre de Becks Argudo – The girl of the green overcoat. Her true story y lanzarlo el Emule. En sólo dos días tuvo cerca de una veintena de peticiones de descarga. Sólo un lector avispado se olió la farsa. Resultó ser un bloggero de información.es quien, atraído por el interés de la cantante, buscó, sin éxito, canciones de Becks Argudo en Spotify y Youtube. Bien por E. Rigby.
Para ilustrar el post, la propia Argudo fabricó la portada del álbum póstumo, y entre ambos pusimos nombres a las canciones que alimentaban el falso legado. Los títulos elegidos, a poco que el lector se hubiera fijado y su nivel de inglés no pasara del medio/bajo, debían haber desvelado el invento: Iloveitallthetime (“Loquierotolrato”); Ay, that handle my boat, that (una recreación no literal de “Ay, quién maneja mi barca, quién”, de la eurovisiva Remedios Amaya); My father’s ex wife is asking me to be her Facebook friend (“La ex de mi padre me pide ser su amiga en Facebook”); o este otro tan estúpido de I know you talk to me, Lauren, but I do not understand you (“Yo sé que tú me hablas, Lauren, pero no te entiendo”, extraída de la famosísima parodia de Martes y Trece sobre Lauren Postigo a principios de la década de 1990).
El interés suscitado por el disco póstumo de la Argudo (mensajes sms al autor de este blog, correos electrónicos reclamando información, peticiones en las principales redes sociales, un centenar de “me gusta”, “tweeds” y “meneos” en Facebook, Twitter y Menéalo) aconsejaba no retrasar más la revelación de los hechos. La verdad y nada más que la verdad. El experimento había triunfado, el marketing viral constituye una realidad constatada y no todo lo que cuenta internet (como tradicionalmente ocurre con la TV) debe creerse a pies juntillas. El próximo post, lo prometo, será normal.
Publicado: 15/10/2010
La disquera independiente canadiense Albany Records acaba de sacar a la venta sólo para el mercado norteamericano The girl of the green overcoat. Her true story, el disco póstumo de una artista completamente desconocida en Europa que, en su país de origen, Canadá, ha vendido cerca de 300.00 copias en la primera semana. El álbum, que ha caído en mis manos por casualidad, vía (cómo no) Internet, constituye un magnífico compendio de piezas que van desde el pop más rabioso al blues más sincopado, con trazos de Leonard Cohen (el paisano en que la cantante se ha inspirado cada día de su corta vida) y algún ramalazo basado en McCartney. La artista en cuestión se llama (se llamaba) Becks Argudo, una crooner de Alberta de padre de origen español y madre francesa.
El álbum, que desde hace días no para de sonar en mi reproductor de mp3, es sencillamente delicioso, pero lo que trae a Becks Argudo a esta sección no es tanto la calidad de sus canciones como lo apasionante de su trayectoria vital, tan corta como intensa, que no me resisto a contar aquí.
Becks Argudo, nacida en una de las provincias más despobladas e inhóspitas de Canadá, habría cumplido 30 años el pasado 17 de septiembre. Vivió la mayor parte de su vida en Edmonton, la capital de Alberta. Para que os hagáis una idea, esta provincia canadiense, cuya capital es Calgary, tiene una superficie 100.000 kilómetros cuadrados inferior a la de España y en ella viven 3,5 millones de habitantes. Lo que sobra es tiempo.
Como John Kennedy Toole, el autor de La conjura de los necios, Argudo jamás publicó en vida después de arrastrar sus maquetas por las discográficas de medio país. Apenas cumplidos los 17 años y tras abandonar los estudios, inició una larga carrera (casi hasta su muerte) por clubes de canción ligera de Calgary actuando para ejecutivos de medio pelo e inuits despistados, más ocupados en gastar en alcohol el subsidio social que en escuchar a aquella chica de complexión frágil y rostro aniñado que, recién abandonada la adolescencia, aún le dedicaba canciones a su pony, de nombre Little Red Spot.
Muchos han querido ver en esa obsesión por los caballos pequeños un simbolismo con su decadente vida y quizá una respuesta sarcástica para todos aquellos que le fueron cerrando las puertas del hall of fame de la canción de autor. Canadá está en sus letras, sobre todo sus inviernos y sus bosques inabarcables. Cada rascado de las cuerdas de su guitarra suena a aullido de loba enferma y es esa solemnidad del llanto la que contrapesa con títulos, en apariencia estúpidos como Iloveitallthetime, que le añaden una dimensión desconcertante al conjunto de una obra redonda.
Casada con un inuit de Québec, Becks Argudo sufrió las consecuencias de la mala vida a la que continuamente le arrastró su pareja. Desprecios en público, palizas brutales, vaciado continuo de la depauperada cuenta corriente y lindezas de similar tenor fueron jalonando su vida a medida que crecían canciones como las que nutren esta obra maestra del kitsch, caso de From now on (donde narra las desventuras ocasionadas por la vida de excesos del joven inuit), My little sister, un rollozoo a mayor gloria de su pequeño caballo, o la desgarradora I hate your cousin, Christine, en que la atormentada Becks cuenta la azarosa cena con el primo de su mejor amiga y las consecuencias de aquella cita a ciegas gastronómica. El disco, como ocurre en estos casos, se ha dado a conocer a través de myspace gracias (paradojas de la vida), a que el inuit borracho que la apalizaba decidió universalizar el tesoro de la mujer que nunca amó y, de paso, sacarse unos dólares. El legado de Becks Argudo ha convertido al indio en millonario.
Olvidada en su país y desconocida en Europa, dejó Canadá y huyó a París en busca del espíritu que debió de imbuir a Jim Morrison, uno de sus más adorados ídolos. Ni al morir tuvo suerte. Con los cuatro dólares que se llevó consigo alquiló un piso comunitario en Montparnasse y el portero la encontró muerta en la bañera, igual que a Jim, rodeada de velas y con una nota que algunos consideran apócrifa: “Tellement”. Tenía 29 años. Sus restos descansan hoy en Pére Lachaise, a apenas unos metros del que fuera líder de los Doors y algo más alejada de uno de sus tótems, Victor Noir. Los encargados del camposanto decidieron redimirla después de muerta. La lápida de la chica del abrigo verde ya aparece en los mapas del famoso cementerio, comme il faut.
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Publicado: 13/10/2010
No contento con tocar las narices (o los cojones, ¡coñoya!) vía impuesto revolucionario a través de las SGAE, Ramoncín (viajará con el Imserso y continuará utilizando el diminutivo) acaba de liarla. Admito que quienes le estábamos esperando en un renuncio, aguardábamos un momento como éste, un patinazo supino, un ridículo espantoso que hiciera aflorar en nosotros ese género tan castizo y cercano a los españoles que se ha venido en llamar el hijoputismo. Pero Ramón, Ramonet, esta vez te lo mereces.
Por si no fuera poco con la anunciada versión que Carla Bruni ha hecho de un tema de Bowie (¿Por qué? ¿Quién se la ha pedido?), Ramoncín ha violado un principio sacrosanto en el rock and roll: si vas a hacer un cover de un clásico, supéralo; si no, no la jodas. Y fue y la jodió. El pasado 16 de julio, durante la fiesta de aniversario de un conocido programa de TV3, el rey del pollo frito se soltó el pelo con una versión de Come as you are, ese temón de Nirvana y clásico del grunge con el que todos hemos practicado el air guitar alguna vez en noches etílicas de amigachos, camaradería, alcohol y peyote. Verlo aquí.
Ramoncín, que debió morirse tras la grabación de Hormigón, mujeres y alcohol para convertirse en leyenda y no en ese vampiro de la SGAE al que he visto arrastrarse y contertuliar en los programas de la telebasura, se inventa la letra, cuando no la olvida, se echa un bailecito de fiesta de pueblo y se emplea a fondo en una ridícula batería de grititos, aullidos y desafinos que acaban sonrojando al personal. El disparate lleva rulando varios días en la red para mofa del respetable y escarnio del rey del pollo. Después de escucharle, ni Courtney Love le va a pedir derechos de autor.
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Publicado: 5/10/2010
Siempre me han gustado Interpol. En la era de las descargas convulsivas, yo era de los que me dejaba la pasta en sus discos, al menos hasta Our love to admire, con el que me iba poniendo más nervioso conforme pasaban las canciones. Esperaba encontrar de nuevo la frescura de Turn on the bright lights o la contundencia de Antics. Con el último, de título homónimo al nombre de la banda, tomé precauciones y me salté las normas de la SGAE para meterlo directamente en el iPod. Admito que es un poco patata lo último de estos neoyorkinos y que le he prestado la atención justa para dejarme llevar por un puñado de canciones que me permiten entregarme al sueño de camino al trabajo.
Curioso lo del iPod. El invento de Apple le define a uno más que la cadena de ADN. Confieso que cuando me presentan a alguien desconocido, cometo la impertinencia de interrogarle por sus gustos musicales después de dos o tres preguntas de compromiso. Casi nunca falla. Si el individuo o la individua de marras reconoce que le apasionan Take That pongo el cerebro en off y a otra cosa. Reconozco haberme perdido personas maravillosas a causa de este prejuicio inevitable que me ha acompañado a lo largo de mi vida. Alguien me soltó en cierta ocasión que no conocía a Bowie y le declaré mi enemigo.
El iPod tiene esas cosas. A ojos del melómano te hace transparente. Una vecina mía me pidió hace poco ayuda con el iTunes y descubrí que era fan de Boney M, con lo que se ganó mi respeto, porque en ningún sitio está escrito que si te gusta Coque Malla no puedes tararear Daddy Cool.
Acabo de echar un vistazo a mi reproductor de 80 gigas y he descubierto que me caigo bien. Llevo listas de reproducción a base -por orden alfabético- de Andrés Calamaro, Arcade Fire, Ariel Rot, Auserón (Santiago), Bizarros (una rareza de Bunbury), Black Eyed Peas, Bowie, Buddha Bar París, más Bunbury, Carlos Berlanga, Coldplay, Coque Malla, otros tres discos de Bowie (Aladdin Sane, Station to Station y The man who sold the world), Depeche Mode (tres discos), Editors, Evanescence, Gabinete, George Martin & friends, una recopilación casera que he titulado Gothic, Green Day, Héroes del Silencio, Iggy Pop, el mencionado de Interpol, John Lennon, Johhny Cash, Juan Perro, Julieta Venegas, Kasabian, Leño, Leonard Cohen, Loquillo, Los Planetas, Love of Lesbian, los tres discos de Matrix, Morrisey, Muse, Nawja sola y Nawjajean, Placebo, Radio Futura, Suede, The Beatles, The Cranberries, The Cure, Police, Psychedelic Furs, Raveonettes, Smiths, Strokes, Tu labio superior (de Christina Rosenvinge), U2, Velvet Underground y otra recopilación made in my house que titulé Voltereta en honor a la música que bailé durante años en Madrid. Supongo que por algún nombre de esta lista, también merezco ser odiado.
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Publicado: 5/10/2010
Benidorm Low Cost Festival. Parque de L’Aigüera, 23 y 24 de julio. Más de 23.000 personas se reúnen durante dos días en el centro de la ciudad para escuchar rock y pop de primera, rock y pop a la última, un pedazo de la vanguardia que inunda los espacios radiofónicos del moderneo y los programas de descarga. Editors, Love of Lesbian, Iván Ferreiro, Los Planetas, Placebo, The Raveonettes,… Entre lo más llamativo figura la ausencia total de incidentes. Todo ha parecido salir sobre ruedas. Pero no. En un hogar cercano a los tres escenarios donde se celebra el festival, el rock y Satán han vuelto a hacer comunión nuevamente.
No me lo invento. Oficinas de la Policía Local de Benidorm el mismo día en que se pone fin al evento. Hora, 04.35 de la madrugada. El parte policial lo firma un agente del cuerpo y viene a recoger lo siguiente: “Comparece en el retén de la Policía Local quien manifiesta ser doña …… (…), nacida en 1960, y manifiesta que acude a estas dependencias para exponer sus quejas y estado de nerviosismo y ansiedad debido a la música satánica que procede de la Plaza de Toros. Que le ha provocado dolor de estómago, mareos y ganas de vomitar, y que le está provocando mentalmente violencia debido a la música satánica, ya que soy una persona siempre apacible, pero debido a este tipo de música y su volumen, me encuentro en un estado emocional agresivo. Que no entiende cómo por parte del Ayuntamiento se permiten este tipo de conciertos satánicos y a las horas que finalizan los mismos, ya que son las 04.45 horas y todavía está sonando la música”.
Ya decía yo que el olor que desprendían algunos rincones del parque no podía emanar solamente del cúmulo de orines consecuencia de las micciones de 23.000 transeúntes. También era azufre aquello, el hedor llegado del infierno que a cada poco exporta Lucifer entre los hijos del rock and roll. La denunciante intuyó a Satanás y enseguida le provocó “mentalmente violencia”. Menos mal que el Low Cost conforma eso que ahora llaman indie; si llegan a tocar Ozzy Osbourne o Alice Cooper ahora Benidorm estaría ardiendo entre las llamas del infierno para desgracia del PIB nacional.
Estoy convencido de que la denunciante no ha oído hablar nunca de Marilyn Manson o de Black Sabbath, pero ojo: no adujo ante la policía la imposibilidad de dormir por esa música de mierda o por el ruido infernal vomitado por los amplificadores. No. Dijo bien: música satánica, cánticos llegados directamente de las calderas de Pedro Botero, de las cuevas de Belcebú, de las entrañas del macho cabrío. Y no finge ni el dolor de estómago, ni los mareos, ni las ganas de vomitar. Y su carácter de común apacible deriva en un estado emocional agresivo. Ya no me cabe duda de que entre el glamour kitsch de Benidorm se coló el inevitable poderío del mismo demonio.
Al rock and roll se le ha vinculado desde sus orígenes con la música del diablo. Los Stones se autoproclamaron sus satánicas majestades y en los años 60 se recomendaba escuchar el Sgt. Pepper’s de los Beatles al revés, porque era allí, entre los surcos del histórico vinilo de los fab four, donde Luzbel nos enviaba mensajes mucho antes de que Charles Manson y su banda de tarados siguieran las órdenes de Lennon a través de la letra de Helter Skelter. Recientemente, una emisora de EE UU, país que cree a partes iguales en los ángeles del cielo y en el ángel caído, publicó su lista de prohibidos: bajo el signo de Satanás, la nómina de bandas de imposible emisión se nutría de nombres tan ilustres como AC/DC, Elvis Presley, Guns N’ Roses, Iron Maiden, Jerry Lee Lewis, Judas Priest, Kiss, Led Zeppelin, Motley Crüe, Marilyn Manson, Metallica, Ozzy Osbourne, Pink Floyd, Rolling Stones, Slayer, Slipknot, The Beatles, The Eagles, Twisted Sister o Rammstein.
El año que viene, cuando el Low Cost celebre su segunda edición en Benidorm, ya nada será igual. Que tiemble María Jesús. Y que prepare agua bendita para contener a sus diabólicos pajaritos.
















