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Joaquín García Lucas

Soy un chico de 15 años del intituto San Pascual de Dolores. Este blog esta dedicado con todo mi cariño a mi abuelo aunque no lo llegue a conocer. El era de Orihuela como Miguel y como no podia ser de otra manera gran admirador (y seguidor de su obra) nos dejo muchisimas obras literarias de Miguel. Con las que estoi recordando a mi abuelo y conociendo a Miguel cada vez que cojo un libro o leo un poema.

 

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Este blog es muy completo y cuenta todo sobre su vida, sus poemas mas conocidos...

 

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Orihuela su pueblo y el mio

 

Publicado: 30/04/2011

EL COMULGATORIO ESPIRITUAL

       (HACIA UNA DEFINICION DEL AUTO SACRAMENTAL)

        "Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras"

En nuestra teoría del conceptismo-considerado como reducción intelectual del cristianismo-ocupa el auto sacramental un capítulo importante. Porque el auto es género eminentemente conceptista: en cuanto hace del estilo un arte de racio­nalismo poético y en cuanto dramatiza, más allá del estilo, la metafísica del cris­tianismo: convirtiéndola en esquema imaginativo. La metafísica aparece-en el auto, en el teatro-como sobrenadando en un musical océano litúrgico: en tema sinfonía tomista. Es decir, que la metafísica se prueba por la música: por el rumor del verso, el trueno y el ruido: por la visión aparatosa. del pecado y de la sal­vación.

Teniendo en cuenta que. el auto sacramental reproduce, por el aparato espiri­tual de sus movimientos, la historia del hombre como tipo o Adan y del hombre concreto o Roque, podemos convertir en proposiciones de orden teológico y poé­tico sus representaciones plásticas. El auto comienza y termina en amor. Primeramente, es el amor envenenado de razón quien juega, envenenado de historia natural, o simplemente de historia. Porque sólo el amor envenenado-racional e históricamente-hace posible el pecado original: la desviación racionalista del amor: en envidia. Dios había entregado al hombre, al crearlo espiritualmente, un poder de creación amorosa. Pero, el hombre vuelve el amor, en un momento en que pierde la nación de los valores, hacia sus orígenes satánicos: a la envidia histórica. Cuando se agota la 'envidia, gustando como pasa el tiempo de la historia, aparece el otoño espiritual del hombre: la razón que había prostituido al amor se envenena, salvadoramente  de amor. Comienza la religión como historia: como his­toria de símbolos. Dios crea de nuevo el mundo-desde el punto de vista de la superioridad poética del Espíritu: de los valores puros-con la Redención, con el hecho histórico que llamamos Redención. Pero, lo sigue creando con un sacra­mento: cuya necesidad siente el hombre, cuando consume la realidad de su propia razón, necesitando un apoyo de amor. Aparece el comulgatorio como un órgano de música callada: como visión esquelética del auto sacramental. Porque el auto, en su mecanismo figurativo interior, tiene la arquitectura simplemente armoniosa de un comulgatorio. Porque si nos hace falta el comulgatorio para recibir cristia­namente humillados la sagrada Hostia, también nos hace falta el auto como el comulgatorio espiritual por excelencia. El nos lleva del símbolo a Cristo: repre­sentando poéticamente nuestras dos edades espirituales: la evolución e influencia recíproca. del amor y de la razón. Es, pues, el auto una prueba litúrgica-o dra­mática"-de la Redención. O dicho más concretamente: de la Redención por la eucaristía, visión poética y satisfacción real de un deseo de amor. El auto sacra­mental es una prueba del amor: es, precisamente, el amor como tema: el único tema eterno de amor. El auto viene a decimos: En el comulgatorio está la salva­ción de la personalidad enferma.

j Ay, nombraste persona y nombraste drama! Podemos llegar a decir que el auto es el drama de la personalidad : es decir, el drama de la historia, y en un definitivo último término: el drama en que puso a Dios la creación, Por esto el auto no va concretamente a la persona, marcha abstractamente  a la personalidad: del auto sacramental nacen, por consiguiente, todos los dramas teológicos que con­vierten nuestro teatro en un confesonario, en un laboratorio psicológico de la conciencia, en una experiencia social del conceptismo: en un vertiginoso cinemató­grafo del alma. Para mí merecen el nombre de autos todas aquellas piezas dra­máticas en las que se plantee el problema de la Redención, y los casos de concien­cia que la Redención puede .provocar. Porque, el auto es el caso de conciencia puro-el caso de la personalidad – y el drama teológico es la exposición del casa de conciencia personal y concreto: de Pedro o Juan. Por esto, el público clásico del auto sacramental- el del XVII-con conciencia vivísima de los casos .de con­ciencia, contemplaba, desde el comulgatorio de su asiento, en la representación, en la desnudez simbólica del sacramento dramático, su propio caso, o sus posibles casos apurados, aprendiendo--así-las justificaciones morales y religiosas: poniéndose  en el aprieto, en el drama, de las justificaciones. El buen Pedro O el cándido Juan del XVII buscaban la justificación de su personalidad: buscando la prueba poética de la redención por la Eucaristía..

La Reforma había dicho: Nada más que símbolo. La Contrarreforma y la Compañía respondían: Realidad, reali­dad que se prueba por símbolos. Porque cuando la razón no sirve hay que acudir al símbolo. Este mismo ímpetu simbólico da vida a la política de la España áurea: como un arte de sustituir las personas por símbolos: como un arte de formar uni­dades: de reflejar en la naturaleza nacional la naturaleza de la unidad.

i y cómo se siente la unidad en este pueblo que da realidad con su presencia al auto! Pueblo. en comunión: en comunión de santos y en comunidad de pecado­res: en monarquía de deseos: como formando un solo pan y un solo cáliz, que simbólicamente diría el Apóstol. Eso que hoy se llama el valor social de la Euca­ristía-consistente en mantener, en frase de Santo Tomás, "la unidad del cuerpo místico de Cristo"-tiene su realización perfecta en la representación del auto sacramental, cuando la intimidad eucarística se hace espectáculo, visión aparatosa y dramática, ante el pueblo cristiano terriblemente interesado en una unidad de interés personal y metafísico. j Cómo comprendió san Pedro Calderón de la Barca, en su poesía de espadas como conceptos y conceptos como espadas, como cruces, la afirmación escolástica sobre la unidad del género humano por la Eucaristía l : la unidad de España lograda por el misterio. Porque hay más unidad espiritual-y unidad de pensamiento-en el pueblo cuando oye o ve, en el ambiente milagroso producido por la comunicación sobrenatural, un auto sacramental, que cuando gus­ta, huele o toca un auto de fe: porque el mundo es teatro, como dice Unamuno, como dijo Calderón: el gran teatro de la Redención. Como un estilo escolástico de unidad aparece-hoy-a nuestros ojos, el auto sacramental.

Pero, el auto "Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras" de Miguel Hernández no es propiamente, un auto sacramental escolástico : porque él ha ampliado imaginativamente el concepto del auto: merced a lo que puede llamarse la influencia de la emoción racional del campo. Y es que el auto clásico, el auto calderoniano, tiene un marcado sabor urbano-si cabe hablar así en el puro terreno de los conceptos-producido por la depuración ascética de las imágenes, la ausencia del paisaje vivo y el archiescolasticismo poético. En el auto de Hernández -en cambio-juega un papel poéticamente decisivo el campo como mundo per­fecto: como imagen, como estilo y como idea. El campo existe: aun cuando, con­siderado de manera abstracta, sea una proposición escolástica, una categoría ra­cional. O meta-racional: porque el campo no -cabe en la cabeza; de tan cristalino -que es la forma conceptual de la luz, el volumen y el color-, el campo 110 cabe en la razón. Cuando el poeta intenta reducirlo a poesía ha convertido, ya, el cam­po en drama, en persona: en persona dramática. Entonces, lo achica materialmente para ampliarlo espiritualmente hasta agotar la expresividad de las palabras: hasta agotar el símbolo: hasta convertir en proposición escolástica el símbolo no esco­lástico. El campo, en este aspecto dramático de la visión poética, es la prueba plástica de la existencia de Dios. Por la imagen se llega de nuevo al concepto, por el campo se llega a la tesis. Este auto sacramental de Miguel Hernández nos trae, pues, una tesis: una tesis sobre el problema de ia gracia. Cuando el hombre, en la

escena X del acto segundo, azuzado por su viva prehistoria sensorial, acude a pedir al pastor, en un tono de moderna sublevación social, su ganado y su riqueza, éste le dice:

 

                                    "Amor siempre te estoy dando!"

 

Es decir, gracia: una gracia compatible con la dignidad humana: con la dig­nidad solitaria de la libertad. Añade el pastor, luego, como prueba de su verdadera afirmación amorosa: "La culpa no es mía:

pues, ¿qué culpa tiene el día

de que no lo acepte el huerto!

 

¿ Qué culpa tiene la idea

de no brillar en la mente!

¿Qué culpa tiene la fuente

de que  la sed no la vea?"

 

Con misteriosa claridad viene a decimos: dentro de la libertad la gracia. Por que la gracia es como una danzarina que se mueve en los brazos del liberto.

Con gracia extraordinaria ha elevado Miguel Hernández, sobre su mundo, el aparato poético del auto sacramental. Oimos  a Calderón, en la severidad concep­tista que le sirve de comulgatorio. El comulgatorio está cerca del sepulcro: como separando nuestro ser y nuestro destino. Oimos-el amor nos lo hace oír- las  voces de unos frailes: fray Juan y fray Luis. Miguel Hernández vive y muere su estilo personal en un estilo-s-en una tradición-cuya práctica supone constante martirio. El es un lírico en agonía. Porque el poeta que siente tras de sí los muer­tos, es como pájaro que vive en la jaula de un determinado estilo histórico. Porque el estilo no es nada, sino es la penitencia del mismo estilo.

R. S.

 

 

 

 

 

Publicado: 30/04/2011

Calle de Arriba ahora" Miguel Hernández"

 

EN LA REPUBLICA y EN LA GUERRA CIVIL SE CAMBIARON LOS NOMBRES DE MUCHAS CALLES DE ORIHUELA

   El 9 de Abril de 1.936,en Sesión Supletoria, siendo Alcalde Presidente D. José Oltra Pérez y con asistencia de 21 Concejales, se aprueba por unanimidad y dentro del programa de festejos para celebrar el aniversario de la proclamación de la República, cambiar los nombres de las siguientes calles; curiosamente  la de Arriba, llamada Abad Penalva, paso a llamarse calle de "La Libertad"; la calle Meca por "16 de Febrero" y el Barrio de San Pedro por "Largo Caballero".

Entre las facturas aprobadas, figura una a nombre de José Llor, de 68 pesetas, por cuatro lápidas para rotular las calles de Pablo Iglesias y Ramón Sijé.

 

 

27 CALLES CAMBIAN DE NOMBRE EN EL AÑO 1.939

 

 

En Sesión Supletoria celebrada e1 29 de Abril de 1.939 y presidida por el Sr. Alcalde Presidente de la Comisión Gestora del Ayuntamiento, D. Baldomero Giménez Giménez, con la asistencia de D. Juan Villaescusa, D. Joaquín Andreu, D. Victoriano Gilabert y D. Marcial Salazar, el Sr. Villaescusa manifiesta, que en atención a que las variaciones de nombres de calles y plazas acordadas por el Ayuntamiento rojo, para rotularlas con nombres destacados marxistas se llevaron a cabo sin previo al expediente reglamentario, por unanimidad se acuerda, anular todas las variaciones de nombres con posteridad al 14 de Abril de 1.931, para rotularlas con las que en aquella fecha figuraban, y que son; Calle de Fermín Galán por Alfonso XIII, García Hernández por Loaces, Plaza de la República por Plaza de la Constitución, Rogel Soriano por San Juan, Glorieta de Gabriel Miró por Paseo de la Glorieta, Blasco Ibáñez por Marqués de Arneva, Pi y Margall por Ruiz Capdepón, Nicolás Salmerón por Sagasta, Pérez Galdós por Obispo Rocamora, Sarmiento por "5 de Marzo", Plaza del General Bazán por Plaza de Caturla, Ferrer Guardia por Santa Lucía, Juan Juarés por López Pozas, Sor Patrocinio Vives Fenoll por Ramón Montero, Vicente Rodríguez por Sor Patrocinio Vives Fenoll, Pablo Iglesias por Unión Agrícola, Manuel Azaña por San Isidro, Avenida 14 de Abril por Avenida de Ruiz Valarino, Plaza Ramón Sijé por Plaza del Duque dePinohermoso, Tomás Meabe por Santiago, Luis Sirval por San Agustín, Sargento Vázquez por Capuchinos, Aida Lafuente por Acequia, Libro por Gitanos" Libertad”por Abad Penalva o Arriba,  hoy Miguel Hernández”16 de Febrero por Meca y Barrio de Largo Caballero por Barrio de San Pedro.

 

 

 

 

 

 

Publicado: 30/04/2011

 

Ultimo Poema, editado en el “GALLO CRISIS”

NUMS, 5 Y 6 – Sto. Tomas de la Primavera  Pascua de Pentecostés 1935    Orihuela

Alto soy de mirar a las palmeras,
rudo de convivir con las montanas...
Yo me ví bajo y blando en las aceras
de una ciudad esplendida de arañas.
Difíciles barrancos de escaleras,
calladas cataratas de ascensores,
¡que impresión de vacío!,
ocupaban el puesto de mis flores,
los aires de mis aires y mi río.

 Yo ví lo mas notable de lo mío
llevado del demonio, y Dios ausente.
Yo te tuve en el lejos del olvido,
aldea, huerto, fuente
en que me ví al descuido:
huerto, donde me halle la mejor vida,
aldea, donde al aire y libremente,
en una paz mee larga y tendida.

 Pero volví en seguida
mi atención a las puras existencias
de mi retiro hacia mi ausencia atento,
y todas sus ausencias
me llenaron de luz el pensamiento.

 Iba mi pie sin tierra, ¡que tormento!,
vacilando en la cera de los pisos,
con un temor continuo, un sobresalto,
que aumentaban los timbres, los avisos,
las alarmas, los hombres y el asfalto.
¡Alto!, ¡Alto!, ¡Alto!, ¡Alto!
¡Orden!, ¡Orden! ¡Que altiva
imposición del orden una mano,
un color, un sonido!
Mi cualidad visiva,
¡ay!, perdía el sentido.

 Topado por mil senos, embestido
por mas de mil peligros, tentaciones,
mecánicas jaurías,
me seguían lujurias y claxones,
deseos y tranvías.

 ¡Cuanto labio de púrpuras teatrales,
exageradamente pecadores!
¡Cuanto vocabulario de cristales,
al frenesí llevando los colores
en una pugna, en una competencia
de originalidad y de excelencia!
¡Que confusión! ¡Babel de las babeles!
¡Gran ciudad!: ¡gran demontre!: ¡gran puñeta!
¡el mundo sobre rieles,
y su desequilibrio en bicicleta!

 Los vicios desdentados, las ancianas
echándose en las canas rosicleres,
infamia de las canas,
y aun buscando sin tuétano placeres.
Arboles, como locos, enjaulados:
Alamedas, jardines
para destuetanarse el mundo y lados
de creación ultrajada por orines.

 Huele el macho a jazmines,
y menos lo que es todo parece
la hembra oliendo a cuadra y podredumbre.

 ¡Ay, como empequeñece
andar metido en esta muchedumbre!
¡Ay!, ¿donde esta mi cumbre,
mi pureza, y el valle del sesteo
de mi ganado aquel y su pastura?

Y miro, y solo veo
velocidad de vicio y de locura.
Todo eléctrico: todo de momento.
Nada serenidad, paz recogida.
Eléctrica la luz, la voz, el viento,
y eléctrica la vida.
Todo electricidad: todo presteza
eléctrica: la flor y la sonrisa,
el orden, la belleza,
la canción y la prisa.
Nada es por voluntad de ser, por gana,
por vocación de ser. ¿Que hacéis las cosas
de Dios aquí: la nube, la manzana,
el borrico, las piedras y las rosas?

¡Rascacielos!: ¡que risa!: ¡rascaleches!
¡Que presunción los manda hasta el retiro
de Dios! ¿Cuando será, Señor, que eches
tanta soberbia abajo de un suspiro?
¡Ascensores!: ¡que rabia! A ver, ¿cual sube
a la talla de un monte y sobrepasa
el perfil de una nube,
o el cardo, que de místico se abrasa
en la serrana gracia de la altura?
¡Metro!: ¡que noche oscura
para el suicidio del que desespera!:
¡que subterránea y vasta gusanera,
donde se cata y zumba
la labor y el secreto de la tumba!
¡Asfalto!: ¡que impiedad para mi planta!
¡Ay, que de menos echa
el tacto de mi pie mundos de arcilla
cuyo contacto imanta,
paisajes de cosecha,
caricias y tropiezos de semilla!

 ¡Ay, no encuentro, no encuentro
la plenitud del mundo en este centro!
En los naranjos dulces de mi río,
asombros de oro en estas latitudes,
oh ciudad cojitranca, desvarío,
solo abarca mi mano plenitudes.


No concuerdo con todas estas cosas
de escaparate y de bisutería:
entre sus variedades procelosas,
es la persona mía,
como el árbol, un triste anacronismo.
Y el triste de mi mismo,
sale por su alegría,
que se quedo en el mayo de mi huerto,
de este urbano bullicio
donde no estoy de mi seguro cierto,
y es pormayor la vida como el vicio.

 He medio boquiabierto
la soledad cerrada de mi huerto.
He regado las plantas:
las de mis pies impuras y otras santas,
en la sequía breve de mi ausencia
por nadie reemplazada. Se derrama,
rogándome asistencia,
el limonero al suelo, ya cansino,
de tanto agrio picudo.
En el miembro desnudo de una rama,
se le ve al ave el trino
recóndito, desnudo.

 Aquí la vida es pormenor: hormiga,
muerte, cariño, pena,
piedra, horizonte, río, luz, espiga,
vidrio, surco y arena.
Aquí esta la basura
en las calles, y no en los corazones.
Aquí todo se sabe y se murmura:
No puede haber oculta la criatura
mala, y menos las malas intenciones.

Nace un niño, y entera
la madre a todo el mundo del contorno.
Hay pimentón tendido en la ladera,
hay pan dentro del horno,
y el olor llena el ámbito, rebasa
los limites del marco de las puertas,
penetra en toda la casa
y panifica el aire de las huertas.

 Con una paz de aceite derramado,
enciende el río un lado y otro lado
de su imposible, por eterna, huida.
Como una miel muy lenta destilada,
por la serenidad de su caída
sube la luz a las palmeras: cada
palmera se disputa
la soledad suprema de los vientos,
la delicada gloria de la fruta
y la supremacía
de la elegancia de los movimientos
en la mas venturosa geografía.

 Esta el agua que trina de tan fría
en la pila y la alberca
donde aprendí a nadar. Están los pavos,
la navidad se acerca,
explotando de broma en los tapiales,
con los desplantes y los gestos bravos
y las barbas con ramos de corales.
Las venas manantiales
de mi pozo serrano
me dan, en el pozal que les envío,
pureza y lustración para la mano,
para la tierra seca amor y frío.

Haciendo el hortelano,
hoy en este solaz de regadío
de mi huerto me quedo.
No quiero mas ciudad, que me reduce
su visión, y su mundo me da miedo.

¡Como el limón reluce
encima de mi frente y la descansa!
¡Como apunta en el cruce
de la luz y la tierra el lilio puro!
Se combate la pita, y se remansa
el perejil en un aparte oscuro.
Hay az'har, ¡que osadía de la nieve!
y estamos en diciembre, que hasta enero,
a oler, lucir y porfiar se atreve
en el alrededor del limonero.

 Lo que haya de venir, aquí lo espero
cultivando el romero y la pobreza.
Aquí de nuevo empieza
el orden, se reanuda
el reposo, por yerros alterado,
mi vida humilde, y por humilde, muda.
Y Dios dirá, que esta siempre callado.

 

 

 

 

 

 

 

Publicado: 29/04/2011

                                                                                            (Dos escenas)

                    Escena IV

De la fase interior del tercer acto                                                                                                       Soledad

                    José y Soledad                                                                                                                         Estoy

                               José                                                                                              desesperada, y no vengo      

 Soledad, espera...                                                                                                    a esperar.

                                                                                                                                                                       José

                                                                                                                                                                 Soledad, tengo

que hablarte mucho, y me voy                                                                                                                 José

si tú esperarme no quieres,                                                                                    ¡No puedo hacer tanta cosa!

a desesperar tambien.                                                                                             Pues ¿qué culpa tiene, dí,

Ten paciencia, niña, ¡ten                                                                                          este pobre yo de mí

paciencia y no desesperes!                                                                                    de que seas morena hermosa?

                            Soledad                                                                                           Por fuerza, de tus serenos

Si me mata tu presencia,                                                                                         rayos seré girasol,

¿cómo pide tu pasión                                                                                               que, como soy español,

a mi desesperación                                                                                                  tengo los gustos morenos.

lo que no tengo: paciencia?                                                                                    ¿Quieres que no llegue a verte?...

Vete, y deja a mi amargura                                                                                      Déjame ciego... mas, noto,

vivir con tranquilidad.                                                                                                 que aun ciego, ciego remoto

                           José                                                                                                   te vería hasta la muerte.

¿Cómo podré, soledad,                                                                                            ¿Cómo no amar con excesos

se me imanta tu hermosura?                                                                                  la vida que te hace a tí,

Si hacia ti más me arremete                                                                                    si, desde que yo nací,

el brío de tu desdén,                                                                                                  mi carne está por tus huesos?

Como si dijeran: ¡ven!                                                                                                Te seguiré: es mi destino

tus labios, en vez de: ¡vete!                                                                                       seguirte, aun fuera del mapa,

Si aunque me fuera, mi amor,                                                                                 como persigue la capa

que puede t me atropella,                                                                                         que mira el horror taurino.

se iría tras de tu huella                                                                                              Igual que el pez el anzuelo

por el aire de tu olor                                                                                                   y la corriente el remanso...

                         Soledad                                                                                               ¿Por qué no tendré descanso

¡Ni a sol ni a sombra me dejas!                                                                              a la humbría de tu pelo?

                     José                                                                                                         Te miraré, te querré

No olvides que fuí torero,                                                                                          mientras la sangre me enrede;

y a sol y a sombra te quiero,                                                                                    mientras la tierra quede

Soledad; ¿de qué te quejas?                                                                                  un poquito de José.

                            Soledad                                                                                                                      Soledad

De que me sigas.                                                                                                      Pues mientras me queden venas

                                 José                                                                                             he de oponer a tu amor

                                    ¿De qué?                                                                                 resistencias de rencor

                               Soledad                                                                                         alimentado con penas.

De que me mires.                                                                                                                                      José

                               José                                                                                               Soy raíz que el tallo guía

                                  ¿Aun más?                                                                                al amor de la humedad,

                            Soledad                                                                                            Soledad.                  

De que me ames.                                                                                                                                    Soledad

                              José                                                                                                                                Soy soledad

                                ¿Querrás                                                                                      que no admite compañía.

lo contrario?                                                                                                                                              José

                          Soledad                                                                                              ¡Ay, mi soledad de rosas,

                                Sí, José.                                                                                        y jazmines y crueldades:

Si todas las soledades                                                                                             les buscan las procedencias

fueran como tú de hermosas!                                                                                 a heladas generaciones,

Soledad, deja esa saña                                                                                           allá en celestes alturas;

por este cariño que                                                                                                   donde todas las mañanas

no me deja solo: sé                                                                                                  amanecen soberanas

soledad con mi compaña.                                                                                       frialdad, reses y blancuras.

Para que te habite un hombre:                                                                               Dáme algo, aunque sea poco,

yo, Soledad española,                                                                                              mujer; que, cuando no hay nada,

te hizo Dios. ¿No ves qué sola                                                                               ni lo mucho desagrada

estás dentro de tu nombre?                                                                                    ni lo poquito tampoco.

Soledad, haz mi fortuna                                                                                            Yo te digo...

deponiendo tu crueldad...                                                                                                                  Soledad

Deja que mi soledad                                                                                                                             ¡No me digas!

a tu soledad se una.                                                                                                                                José

                              Soledad                                                                                          ¡No te alejes!

No quiero.                                                                                                                                              Soledad

                                    José                                                                                                                    ¡No me llames!

Es que junto a ti                                                                                                                                     José

soy el hombre puro y neto,                                                                                       ¡No me odies!

me siento el varón completo                                                                                                             Soledad

que hasta que te hallé no fuí.                                                                                                            ¡No me ames!

Te necesito, mujer;                                                                                                                              José

soy ciego y quiero cayada;                                                                                       ¡No me huyas!

soy sed, en tu sosegada                                                                                                                    Soledad

corriente quiero beber.                                                                                                                        ¡No me sigas!

Y frutal en absoluto                                                                                                                              José

lleno soy, que sufre y suda                                                                                      ¿Me desprecias?

porque le acerques la ayuda                                                                                                             Soledad

en donde apoyar su fruto.                                                                                                                   ¡Te desprecio!:

                           Soledad                                                                                            ¡te maldigo!

Camina , apóyate, bebe                                                                                                                      José

lejos de mi corazón.                                                                                                                             ¡Yo te adoro!

                             José                                                                                                                            Soledad

¿Es el polo tu nación?                                                                                              ¡Yo te odio!

¿Es tu ascendencia la nieve?                                                                                                            José

                            Soledad                                                                                                                      ¡Yo te lloro!

¿Eso parezco?                                                                                                                                      Soledad

                           José                                                                                                   ¡Soy tan fiera!

                           Al anhelo

del ardiente pecho mío,                                                                                                                      José

pareces novia del frío                                                                                                                          ¡Soy tan necio!

en tu obstinación de hielo.                                                                                                                 Soledad

Y mis imaginaciones,                                                                                               ¡Calla, que me vuelve loca

de tus frías apariencias                                                                                            oir de tu amor! ¡Calla!

                           José                                                                                                                             Soledad

                           ¡Vida,                                                                                                  ¿su resurección?... ¡Jamás!

ponle a mi boca enseguida                                                                                     ¡Adiós! ¡Jamás ha de ser!

la mordaza de tu boca!                                                                                                     (Se va hacia dentro.)

                           Soledad                                                                                                                       José

¡Vete!                                                                                                                             ¡Adiós, Soledad, mujer!

                           José                                                                                                   ¡Adiós, mujer, si te vas!

                           ¿Cómo, Soledad,                                                                            Yo también... Seremos dos

si tengo en todas mis venas                                                                                   los idos en esta ida:

injertadas las cadenas                                                                                             tú a la vida de tu vida,

que echaste a mi voluntad?                                                                                     y yo ¿adonde?... A Dios. A Dios.

¡Mi voluntad!, que está a punto                                                                                         (Se va yendo hacia la calle.)

de no hacer nada, mujer,

si tú no le das quehacer

de amor...

                           Soledad

                            ¡El mío difunto

lo llevo en el corazón!

                            José

Entonces, permiteme,

niña, que a tu lado esté

hasta su resurección.

 

                                                                                                                       MIGUEL HERNÁNDEZ

 

 

 

 

 

Publicado: 29/04/2011

Miguel en la revista estampa. Madrid 22 de febrero de 1932

 

Francisco Martínez Corbalán, conocido por las iniciales F.M.C., hijo de Ulpiano Martínez Corbalán y de Carmen Pérez del Arenal, nació en Cangas de Onís (Asturias), el 9 de marzo de 1889.Don Ulpiano era de origen yeclano, había abandonado su ciudad natal al obtener el título de Registrador de la propiedad y fue destinado a Cangas de Onís, en Asturias, también residió en Morón de la frontera (Sevilla). F.M.C., también vivió una temporada en Morón, donde trabó amistad con Fernando Villalón, poeta cercano a la generación del 27, y que le influyó mucho en el amor a la poesía. Relación con Miguel HernándezFrancisco Martínez Corbalán, publicó el Sábado 20 de febrero de 1932 en la revista madrileña Estampa la entrevista que mantuvo con Miguel Hernández titulada "Dos jóvenes escritores levantinos. El cabrero poeta y el muchacho dramaturgo". Donde también aparece una semblanza del muchacho  dramaturgo Virgilio Soler Pérez, del que hablaremos más adelante.Miguel contaba entonces con 21 años. Francisco Martínez Corbalán, nos lo describe como "un joven moreno, de frente despejada y facciones enérgicas". Nos cuenta que Miguel se define con una sencilla y bella palabra, como "poeta":"Yo... En fin: yo soy poeta".También nos relata que le llamó la atención en él, que el escritor que más le gustaba y que según él le había influido hasta ese momento había sido Miró y que de lo que había leído, hasta esos momentos, le gustaba Juan Ramón.Para F. M. C., el joven Miguel Hernández era "despierto, rimaba con gran facilidad y apuntaba un fino sentido lírico, que si lograba cultivarse, daría a su tierra levantina motivos de satisfacción y de orgullo".En realidad, lo que pretende, es dar a conocer a Miguel con la esperanza de que el  Ayuntamiento de Orihuela o diputación de alicante le tiendan la mano, le ayuden a estudiar, a prepararse para <<ser>>.El artículo donde aparecía dicha entrevista aparecía ilustrado con dos fotografías de Miguel Hernández. Una de ellas se la sacaron en la redacción de Estampa, según refirió Ramón Sijé, posaba de pie con corbata mal ajustada y abrigo. En la mano izquierda portaba una carpeta clara y la otra mano metida en el bolsillo del pantalón. En la otra fotografía que aparece en el centro del artículo, se ve a Miguel pastoreando un rebaño, se la debió facilitar Miguel a Francisco Martínez Corbalán.Como antes hemos comentado, en dicho artículo también se nos habla de otro joven levantino llamado Virgilio Soler Pérez, de tan solo 15 años.Según nos cuenta Gaspar Peral Baeza, este muchacho nació en Alicante. Ha estrenado dos comedias, con éxito y tiene escritas y prontas para el estreno, cuatro más.

 

 

 

 

 

Publicado: 28/04/2011

Sede del partido comunista en la esplanada de España (Alicante)

 

No hemos de olvidar que Miguel  estuvo varias veces en Alicante, la primera  con motivo de la publicación de Perito en luna, fue el sábado, día 29 de abril de 1933 para la lectura de su ya conocida «Elegía media del toro», acompañado de Ramón Sijé que leyó  conferencia  «El sentido de la danza: desarrollo de un problema barroco en Perito en lunas». También ofreció una conferencia de su participación en la guerra en el Ateneo de Alicante (situado primero en la Explanada y durante la guerra civil en el palacio cedido por los marqueses del Bosh y Condesa de Torrellano (cerca del Ayuntamiento, Calle Mayor y Jorge Juan), el  21 de agosto de 1937, donde conocería a Leopoldo de Luis, (que antes se llama Leopoldo Urrutia que es su primer apellido), de donde saldría la idea para el libro Versos en la Guerra, Socorro Rojo, 1938.  En este acto también asistió a Vicente Ramos, tal y como nos lo relata en su libro Miguel Hernández en Alicante, Colección Ifach, Alicante, 1976, pág.40-41.  Noticia que apareció en  el diario "Nuestra Bandera" el día 22 de agosto. En su viaje a Rusia salió en tren, el 26 de agosto de 1937 desde Alicante,  escala en París día 30 del mismo mes,  desde París a Moscú se continuó el viaje a aeroplano con escala en Estocolmo. Y a su regreso de Rusia pasó por Alicante, según cuenta Vicente Escudero: «...y allí fue recibido (Alicante) por un grupo de amigos dispuestos a acompañarle en el viaje de regreso a Orihuela».  También estuvo en Alicante acompañado de su ya esposa Josefina Manresa, recién casados, posiblemente el día 10 de marzo de 1939, escribe Josefina "Esa noche la pasamos en Alicante, en un hotel que estaba en la Explanada, mirando al mar". Aunque no lo dice Josefina era del Hotel Victoria, estaba situado en la esquina de la Rambla y la Explanada (pág. 62, Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández, Ediciones de la Torre, 1980).Ya preso  el 29 de junio de 1941 llegó al Reformatorio de Adultos de Alicante (hoy juzgados de benalua), de donde salió con los pies por delante hacia el cementerio del Remedio.

 

 

 

 

 

Publicado: 27/04/2011

 

Pájaros hay que el pío por el pío

dan, en el más recóndito verdor

de la rama: la merla, el ruy-senor

y la zumaya : enamorado trío.

 

 ¡Píos en soledad ¡… Bajo lo umbrío

reluce más, anónimo, el tenor,

que, si ve que le miran, el amor

de aquella devoción torna en desvío.

 

 ¡Que  primor!: ¡qué pudor, y qué exquisito.

el del pájaro simple y soberano

que ni pide ni sufre espectadores!

 

 ¡Ay, qué extremo del vuestro mi prurito,

desvelándose siempre por el verano

eco, merlas, zumayas, ruy-señores!

 NUMS. 3 y 4 – SAN JUAN DE OTOÑO – ORIHUELA                                

                                    DE 1934

 

 

 

 

 

Publicado: 27/04/2011

 

¡Apunta Dios! la espiga en el sembrado
florece Dios, la vid, la flor del vino.
(Tiró por recoger multiplicado
su fortuna de troj el campesino,
que, como pobre, en ambicioso pica.)Muy pobremente rica,
muy tristemente bella,
la tierra castellana ¿se dedica?
a ser Castilla: ¿ella?El desamparo cunde —¡qué copioso!—,
al amparo —¡qué inmenso!—, de la altura.Inacabable mapa de reposo,
sacramental llanura:
de más la soledad y la hermosura.Pan y pan, vino y vino,
Dios y Dios, tierra y cielo…
Enguizgando a las aves y al molino
pasa el aire de vuelo.Sube la tierra al cielo paso a paso,
bajo el cielo a la tierra de repente
(un azul de llover cielo cencido/ bueno para marido):
cereal y vinícola en el raso,
Dios, al fin accidente,
hace en la viña y en las mieses nido.¡Qué morada! es Castilla:
¡Qué morada! de Dios y ¡qué amarilla!
¡Qué solemne! morada/
de Dios la tierra arada, enamorada,
la uva morada y verde la semilla.¡Qué cosechón! De páramo y llanura.
¡Qué lejos!, ¡ay!, de trigo.
¡Qué hidalga paz! ¡Qué mística verdura!
y ¡qué viento! rodrigo.Páramo mondo: mondas majestades:
mondo cielo: luz monda: mondo olivo:
monda paz: y silencio mondo y vivo:
¡soledad!: ¡soledad de soledades!,
con una claridad a la redonda
viuda, sola y monda.¡No hay luz! más aflictiva.
¡No hay altura! más honda.
¡No hay angustia! más viva.La copa fugitiva
del chopo, verde copo
de cielo en cielo, cielo al cielo priva
en un celeste anhelo:
¡chopo!: copo de cielo,
que es menos que ser cielo y más que chopo,
chopo de cielo: ¡copo!Por viento al horizonte va el molino:
por gracia, luz, molienda y movimiento:
y se queda parado en el camino,
pacífico un momento,
gracia, molienda, luz, pero no viento.¡Soledad trina y una! castellana:
Dios: al viento, el molino y la besana.
La luz es un ungüento
que cura la mirda del espanto.Se levanta el jilguero,
cereal ¡tanto y tanto!
de trigo y voz provisto.
(—No amedrentes al ave, meseguero,
que haces celeste el pan, un poco cristo.)Se impacienta la espiga por la siega
con la impaciencia de la brisa encima,
membruda enamorada de las hoces.
…Esta Mancha manchega
¿por qué? se desarrima
al cielo en este tiempo, y le da voces.¡Tan bien! que está el cordero
sobre la línea pura del otero
paciendo sobre el cielo cabizbajo
las cabizaltas flores.¡Tan bien! que está, ya arriba, y aun abajo,
la soledad lanar de los pastores,
proveyendo distancias
de soledad, de amor, de vigilancias,
encima de la loma
que lo deja en el cielo que lo toma.
La espiga rabitiesa
nutrida de altitudes…¡Isidro!, ¡Juan!, ¡Teresa!,
¡Alonso!, ¡Ruy!… ¿qué fueron las virtudes.La viña alborotada
está la mies revuelta:
ruedo es la era ya de polvo y nada:
¡tanto que fue! La era, por la trilla,
todo de Dios, en Dios siempre resuelta.—De casa te vendrá lo de Castilla,
¡oh campal ricahembra! castellana,
asunto, como Dios, de la semilla.No esperes a mañana
para volver al pan, a Dios y al vino:
con ellos tu destino.
Y has de ser resumible ¡siempre!, amiga,
en un racimo, un cáliz y una espiga

EL GALLO CRISISNUMERO 2 – VIRGEN DE AGOSTO –ORIHUELA

                                DE 1934

 

 

 

 

 

Publicado: 26/04/2011

Tú no eres tú, mi hermano y campesino;

tú eres nadie y tu ira, facultada

de manejables arcos acerados.


 

A tu manera faltas sosegada,

a tu amor y destino,

veterana asistencia de los prados.


 

Cornalón por la hoz, áspero sobre

la juventud del vino,

apacientas designios desiguales;

dices a Dios que obre

la creación, del campo solo y mondo,

¡tú!, que has sacado a Dios de los Trigales

candeal y redondo.

 

Pides la expropiación de la sonrisa

y la emancipación de la corriente

¡lo imposible!- del río.

Dejas manca en los árboles la brisa,

el ave sin reposo ni morada,

con el hacha y el brío.

 

Escaso en todo y abundante en nada,

el florido lugar de regadío

se torna de secano.

A ras de amarillo nacimiento

Se queda la simiente,

Sin el cuido atento

De tu nocturna y descuidada mano.

 

El sexo macho y fuerte de la reja,

Al surco femenino, desaseo

,Para abrir cauces a la muerte, deja.

 

Espera algún meneo

el suelo ya del fruto exceptuado.

 

Al prado no pastura ya la oveja:

Pasto puro es la oveja ahora del prado.

 

¡Desolación!...¡desolación!...La hoguera

¡qué riqueza! Altera,

¡qué lucientes estragos!,

 

¡qué admirables catástrofe! Atiza,

Ardiente iniquiedad de ciervos vagos.

 

Se cosecha ceniza,

parvas de llamaradas,

en la sagrada forma de la era.

 

Están las viñas ruines

y las espigas desorganizadas.

 

¡Caín! ¡Caín! ¡Caín de los caínes!

 

Inficcionados de ambición, malgastas

fraternales carmines,

buscas el bienestar con malestares.

Bate las tiernas hermosuras vastas

de los verdes lugares,

a bocados, tu azada temerosa.

 

Tu puño los viñedos ya no ordeña,

y el visco de su leche se derrama.

 

¡Amargo! Te es vientre de tu esposa

como el abril en flor de la retama

 

Tu voz, de valle en valle y piña en piña,

de tu cólera espejo contrahecho,

incita a tus iguales a verdugos,

para sacar de todo- ¿qué provecho?-

más trabajos, más bueyes y más yugos.

 

¡Reciennacer! ¡Reciennacer! Precisas.

¡Reciennacer! En estas malas brisas

que corren por el viento,

dando lo puro y lo mejor por nulos.

¡Volver! ¡Volver! al apisonamiento.

al apisonamiento de los rulos.

Sentir, a las espaldas del pellejo,

el latir de las vides, el reflejo

de la vida del vino,

y la palpitación de los tractores.

 

¡Ay!, ¡ama!, campesino,

¡adámate! De amor por tus labores.

 

El encanto del campo está seguro

para ti, en ti, de ti lo espero.

 

En nombre de la espiga, te conjuro:

¡siembra el pan! Con esmero.

 

Día vendrá un cercano venidero

en que revalorices la esparza,

buscando la lienza

del cielo y no la guerra.

 

¡Tierra! de promisión y de bonanza

volverá a ser la tierra.

 

MIGUEL HERNANDEZ GINER

EL GALLO CRISIS NUMERO 2 –VIRGEN DE AGOSTO- ORIHUELA

                         DE 1934

 

 

 

 

 

Publicado: 26/04/2011

En la obra hernandiana el toro y toda su parafernalia

-plaza, toreros, gloria muerte- están presentes en numerosas

ocasiones, casi todas anteriores a la época en que nuestro

hombre gana su pan, contando los trabajos y los días de los

lidiadores, a partir de Mayo de 1935.

-LA PLAZA, con su plenitud redonda, atirantada de ansias,

Como la piel de un tambor resonante y abrumador:

ínsula de

bravura

dorada

por exceso

de oscuridad

disparándose

siempre

por el arco

del cuerpo

golpeando

el platillo

de la arena

(PERITO EN LUNA,1933)

 

Como tambor tu piel batida suena

y tu pata anterior posterioriza

el desprecio rascado de la arena.

(ELEGIA MEDIA DEL TORO,1933- 1934)

 

Corro de arena: noria

De sangre horizontal y concurrencia

de anillos: si:¡victoria!

de la circunferencia.

 

Copiosos de azagayas,

Provisión de furores

urgentes tras los cuernos

recomiendan clarines

a una arena sin playa

sera de resplandores

con parva de carmines

manejables y alternos

(CORRIDA REAL, 1933-1934)

 

-EL TORO, convulsión de carne palpitante, embravecida,

fenómeno telúrico, energía cósmica que plastifica de belleza

arrolladora la gloria efímera de las posturas toreras,

de ahí los epítetos: volcán, disparadero, chorro, tormenta, corriente

 

El toro sabe al fin de la corridadon

de prueba su chorro repentino.

 

Volcánicos bramidos, humos fieros

De general amor por cuanto nace,

a llamaradas echa mientras hace

morir a los tranquilos ganaderos.

 (EL RAYO QUE NO CESA 1934-1935)

 

Silencio de metal triste y sonoro:

agrupa espadas, acumula amores

en el final de huesos destructores

de la región volcánica del toro.

(EL SILBO VELNERADO,1934-1935)

 

Un tormentoso toro da una vuelta

Al horizonte y al silencio y muge

(VISION DE SEVILLA,1937)

 

Toro en la primavera más toro que otras veces,

en España más toro, toro que otras partes,

Mas cálido que nunca, más volcánico, toro

que irradias, que iluminas el fuego, yérguete.

(EL HOMBRE ACECHA 1937-1938)

 

-La auto personificación. De su ímpetu vital. Arremolinada estrella su quehacer, inquieto, duro, trágico.

Estos terceros vibrantes de “El rayo que no cesa” 

 

Como el toro me crezco en el castigo

La lengua en corazón tengo bañada

Y llevo al cuello un vendaval sonoro

 

Como el toro te sigo y te persigo

Y dejas mi deseo en una espada

Como el toro burlado, como el toro.

 

-El sentido del juego trágico entre la vida y la muerte, desenlace final del toro, riesgo inaprensible del torero, que expone su vida, apagando con un alto precio la glorificación humana de su heroísmo:

 

Que el sabor de la muerte es el de un vino

Que equilibro impide de la vida.

 

La muerte, toda llena de agujeros

Y cuernos de un mismo desenlace

Bajo una piel de toro pisa y pace

Un luminoso prado de toreros.

                                (El rayo que no cesa, 1934-1935)

 

Gallardía de rubio y amaranto

Con la muerte en las manos larga y fina

Oculto su fulgor, visible al canto.

                               (Elegía media del toro, 1933-1934)

 

-El telón de boca del cartel:

 

Gabriel de las imprentas:

Yedra cuadrangular de las esquinas

Cuelga, anuncia sonrisas presidentas,

Situaciones taurina

                              (Corrida real, 1933-1934)

 

-Las dramatis personae:

 

 Y picadores

Hacen casi celestes, si las varas

Sus obstinados carmesís mayores

 

Pero el banderillero

Gracia, sexo patente

Si lo busca de frente

En primorosos lances

Curvo, para evitar rectos percances,

De pronto lo rehusa

Palco de banderillas,

Que matrimonia en conjunción confusa.

 

Profesando bravura, sale y pisa

Graciosidad su planta:

La luz por indumento por sonrisa

La beldad fulminante que abrillanta.

 

Sol, se ciega al mirarlo.

Galeote

De su ciencia, su mano y su capote

Fluye el toro detrás de sus marfiles.

                             (Corrida real, 1933-1934).

 

-La imagen totémica de la patria lacerada, piel taurina extendida al sol, los vientos y los mares. España jadeante, ensimismada en su tragedia, atragantada de sangre y, no obstante, gloriosa en un puesto inconmovible de la Historia.

Semejantes corceles

Toros emocionados

Como una fundición de bronce y hierro

Surgen tras una crin de todos lados

Tras un rendido y pálido cencerro.

                             (Viento del pueblo, 1937)

 

No te van a castrar: no dejarás que llegue

Hasta tus atributos de varón abundante

Esa mano felina que pretende arrancártelos

De cuajo, impunemente: patéalos, toro.

                            (El hombre acecha, 1938)

 

España, España: ¿quién te ha despoblado?

Nación de toros y de caballeros

Témpano de guitarras y tambores

Ensimismado en música bajo el tacón sagrado

Del sol, de los luceros

De los enamorados y de los bailadores.

                           (España en ausencia, 1937-1939)

 

Mencionar la obra de teatro “El torero Mas Valiente”

Que comentare en mis siguientes entradas de” El Gallo Crisis”.    

 

 

 

 

 

Publicado: 25/04/2011

 

 De Lagartijo –Rafael Molina Sanchéz, (1841-1900)-Escribió: Su figura “aparece en la historia taurina con proporcionesVerdaderamente gigantescas. Es, sin duda, uno de los cinco o seiseslabones de la gran cadana de toreros cumbres que desde Pedro Romeroa Joselito, han sido ejes de la torería en sus épocas respectivas”. Suspartidarios crearon el mito de las medias lagartigeras : “Cuando está cuadradono se pone de perfilno se mira por derecho;y sin embargo, esta el chicen que deja la estocadaen lo alto y hasta allí” (El Loro, Sevilla,1885, citado en LOS TOROS-3, pág.619) De Antonio Reverte Jiménez (1870- 1903):“su recorte capote al brazo, que alguien denominó revertinas, levalieron continuas ovaciones y le acentuaron una marcada personalidaden el toreo. Era un simple intuitivo, no un conocedor completo de las normas y dictados del arte”(LOS TOROS- 3pág.774) También escribió deManuel García Cuesta – Espartero- (LOS TOROS-3 pág.337)

 

 

 

 

 

Publicado: 25/04/2011

 

Por la tradición taurina de la Vega Baja (Alicante), la vida de pastor y los deseos de triunfar, no nos ha de extrañar que Miguel, en sus primeros años se sintiera incorporado humanamente al símbolo del toro, quizás, más que otros poetas.  Su abuelo materno Antonio Gilabert Berna, era tratante de caballos,abastecía de caballos  las corridas de toros de Orihuela, se piensa que el padre de Miguel también trataba con caballos. Por ello en casa de los Visenterres, se hablaba con frecuencia de toros. Sin embargo, es la representación del amor y de la muerte, donde el poeta toma al toro animal burlado en la plaza por el capote, al igual que el enamorado burlado por el amor de una o varias mujeres. Además, como al del toro de lidia, encerrada su libertad,  acosado, humillado y torturado es un símbolos trágico de su propia tragedia. El toro representa además en Miguel el poder desmesurado, el toro que sabe que va a morir, y que con su sangre sagrada, vertida en un cáliz de acero, en una espada o en un estoque. El toro unido a la fuerza poética natural de Miguel alcanza una simbiosis desmesurada, de energía, potente, única,  jamás poeta alguno lo elevó tan alto en la lírica. No hay poeta en la lengua castellana que haya alcanzado tan altas cotas de lirismo, energía y fuerza evocando al toro como herramienta de expresión artística. El toro, junto con el cuchillo, representan los dos símbolos más empleados por M. Hernández para representar el destino trágico del amor y, en general, de su existencia. ¿En qué se basa la comparación con el toro? ¿Cómo expresa su destino trágico? La mayoría de las imágenes son lógicamente taurinas, pero justamente en el centro de la composición, inmediatamente antes del desenlace, aparecen dos versos de estirpe surrealista: intenta explicarlos (en ellos reside la mayor fuerza expresiva del sentimiento amoroso).   En los años juveniles de Miguel, los toros para las corridas en Orihuela iban sueltos por las calles a modo de un encierro, hasta la palza de toros. Una vez el niño Miguel se colgó un cencerro al cuello, y mientras sus amigos iban gritando delante ¡que vienen los toros!, el iba detrás y los vecinos salían corriendo y asustados.  Carlos Fenol, el trovero panadero, vecino y amigo, era tan  aficionado a la tauromaquia que una vez se tiró al ruedo como espontáneo, siendo detenido y encarcelado por las fuerzas del orden, y liberado al pagar la multa su padre (Martínez Marín,1995, 16).Por otra parte hemos de tener en cuenta los meses que Miguel estuvo trabajando para José María de Cossío en la Enciclopedia Los Toros, iba a la Biblioteca Nacional a copiar información de toreros.y le permitía. un sueldo de –cuarenta duros mensuales-( 3,32 euros )con lo que podía permanecer, en Madrid, reforzando su contacto con poetas y literatos. Este trabajo coincide con el periodo de creación de El rayo que no cesa. Los toreros que investigó  se encuentran recogidos en la p. 214, del libro de José Luis Ferris: "...podemos distinguir en la espesura de esta enciclopedia monumental la prosa original de Miguel tras la vida y la crónica del torero Espartero, el matador Ulloa, más conocido como Tragabuches, Antonio Reverte y Lagartijo."A su amigo el oriolano Carlos Fenoll, le envió el 12 de Junio de 1936,”Te mando esta fotografia de Lagartijo y te mandaré alguna de diestros famosos” Ayer he hecho la biografia de Antonio Reverte , un tipo soberbio. La del Espartero también la tengo hecha. Cuando me toca hacer la historia de un torero de esta clase gozo mucho, porque veo en ellos un corazón como una catedral.” (EPISTOLARIO, pág 92) 

 

 

 

 

 

Publicado: 25/04/2011

(EN EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN)

Hecho de palma, soledad de huerta

afirmada por tapia y cerradura,

amaneció la Flor de la criatura,

¡qué mucho virginal!, ¡qué nada tuerta!

 

Ventana para el Sol, ¡qué solo!, abierta:

sin alterar la vidriera pura,

la Luz pasó el umbral de la clausura

y no forzó ni el sello ni la puerta.

 

Justo anillo su vientre de lo Justo,

quedó, como antes, virgen retraimiento,

abultándose Dios seno y ombligo.

 

No se abrió para abrirse: dió en un susto,

( nueve meses sustento del Sustento),

honor al barro y a la paja trigo.

                        ( En el de la Asunción ) 

 

¡Tú! Que eras ya subida soberana,

De subir acabaste ,Ave sin pío

Nacida para el vuelo y luz, ya río,

Ya nube, ya palmera, ya campana.

 La pureza del lilio sintió frío;

Y aquel preliminar de la mañana

aire ¡tan encelado! en tu ventana,

sin tu aliento ni olor quedó vacío.

 

¡Todo! Te echa de menos: ¿qué azucena?

No ve su soledad sin tu compaña,

Ve su comparación sin Ti en el huerto…

 

Quedó la nieve, sin candor, con pena,

mustiándole el perfil a la montaña;

subiste más, y viste el cielo abierto.

                    (En toda su Humosura) 

 

¡Oh Elegida! Por Dios antes que nada;

Reina del Ala, Propia del zafiro,

Nieta de adán, creada en el retiro

de la Virginidad siempre increada.

 

Tienes el ojo tierno de preñada;

y ante el sabroso origen del suspiro

donde la leche mana miera, miro

tu cintura, de no partir, delgada.

Trillo es tu pie de la serpiente lista,

tu parva el mundo, el ángel tu siguiente,

Gloria del Greco y del cristal Orgullo.

 

Privilegió Judea con tu vista

Dios, y eligió la brisa y el ambiente

en que debía abrirse tu capullo

 

          MIGUEL HERNÁNDEZ GINER 

Publicado en la primera y segunda pagina

Del NUMERO 2 – VIRGEN DE AGOSTO- DE 1934

EL GALLO CRISIS     

 

 

 

 

 

Publicado: 24/04/2011

Los cuatro dibujos, cedidos a la entidad que lleva el nombre del poeta en 2003 por el hijo del pintor Francisco de Díe, paisano de Miguel Hernández, representan un gallo, una culebra, una sandía y unas granadas, y fueron realizados inicialmente para ilustrar “Perito en lunas” en 1933, puesto que suponen el correlato poético del primer libro hernandiano, teniendo cada uno de los dibujos un poema dedicado a cada uno. Finalmente, no se incorporarían a la edición definitiva de “Perito en lunas” debido a que la línea editorial de la colección era maquetar un texto limpio, claro y sin dibujos, con lo cual Miguel Hernández decidió que no había lugar para ello. Éste piensa entonces en destruirlos, pero en un segundo momento opta por regalárselos a su amigo Francisco de Díe, que los guardará y los transmitirá posteriormente a sus herederos, más concretamente a su hijo.

Sería en octubre de 2003, con motivo del II Congreso Internacional dedicado a Miguel Hernández y organizado por, entre otras entidades e instituciones, la Fundación oriolana, la primera ocasión de exhibición pública de los cuatro dibujos, casi desconocidos para el gran público.  

 

 

 

 

 

 

Publicado: 23/04/2011

 

Una nube, redondo y puro obstáculo,

para mirarte encuentro:

son errores de gallos,

eclipse de los cielos.

 

 Tu luz en una umbría de blancura:

los que ven, no te vemos:

¡mucho mejor!, a oscuras,

¡la fe!, te ven los ciegos.

 

Tú, con naturaleza de semilla,

reducido a la mano,

transformando en harina,

traspuesto, trasplantado.

 

En tan escaso medio tu abundancia,

en tan mezquino círculo:

en su materia blanca,

haces deforme el trigo.

 

Noche de ti, con mengua de tu bulto:

¡victoria de lo plano

!dios, para nuestro uso,

por el polvo ilustrado.

 

Cereal geometría de la tierra,

la celeste sustancia,

oculta su presencia

en una sombra blanca.

 

¿Cómo tienes?, bajeza de la espiga,

mi no sé qué en tu sitio…

Enigma, enigma: ¡enigma!descubierto, escondido.

 

 -¡Oh sacerdote; danos, puro, aquello,

favor de sí otorgado!

¿guardas, fiel, el secreto

que mantienen tus manos?

 

 

 

 

 

Publicado: 23/04/2011

En el año 1934 apareció en Orihuela la revista <<El Gallo Crisis>>subtitulada <<Libertad y tiranía>>.Su director era Ramón Sijé , formando el consejo de

 redacción Jesús Alda Tesan , Fray Buenaventura de Puzol, Juan Colon ,TomasLópez Galindo , José M Quílez y Sanz , y Juan Bellod Salmerón como secretario.La publicación sale a la calle en cuatro ocasiones entre 1934 y1935, pero comosus  dos últimos números fueron dobles, hay que contabilizar seis números en total. Nacida en provincia, y con una vida tan efímera, hay que acudir necesariamente, ala ideología que la informó y a las personas que la hicieron suya para comprender su muy largo alcance posterior. El hecho de haber acompañado en los últimos años a los nombres de Miguel Hernández y Ramón Sijé, como una realidad inseparable de ellos, ha beneficiado y perjudicado ala publicación en si misma: la ha beneficiado en tanto en cuanto su nombre a sonado en todos aquellos lugares a los que su justa fama he llevado los del poeta y los del ensayista oriolano :el detrimento le ha venido por que nunca se ha parado mientras en su verdadera esencia y auténtico valor, se le a enjuiciado solamente en tanto en cuanto interesaba traerla a colección para aclarar determinados aspectos ideológicos o estilístico de los autores antedichos. Es, pues, tiempo oportuno de subsanar errores pretéritos y, aprovechando la magnifica ocasión que nos depara el Ayuntamiento de Orihuela con la primera reedición de la revista, estudiarla y considerarla en si misma y en relación con las demás publicaciones periodísticas que florecieron en el mismo momento español. A nivel puramente local <<El Gallo Crisis>> fue la empresa de una elite de jóvenes oriolanos que se movieron a impulsos de una gran inquietud espiritual: <<El Gallo Crisis>>un nombre encubierto su significado era Cristo en peligro

 

 

 

 

 

Publicado: 21/04/2011

Lugar de de ocio para Miguel Hernández , junto con el río, la huerta y el castillo de los moros (como se le llama en Orihuela a las ruinas del castillo de origen visigodo),la sierra y los baños de San Antón.Los baños termales de San Antón, se alimentaban de un manantial subterráneo que discurre bajo el Monte de San Miguel, cuyo carácter geotérmico se manifestaba al aflorar en superficie con una temperatura cercana a los 25 °C. La elevada salinidad de esta agua impedía su consumo, pero era utilizada para el uso del balneario y el riego del cercano palmeral de Orihuela.

 

 

 

 

 

Publicado: 20/04/2011

Carta de la sobrina-nieta de Miguel Hernández:

Me crié oyendo día tras día las historias que me contaba mi abuela Elvira, en un intento inconsciente de transmitirme un legado sobre su hermano más querido: Miguel Hernández. No hablaba del poeta, ni del mito o del militante político; hablaba del Miguel que ella trajo conocía: el ser humano. Evidentemente, los datos que conozco son de origen oral, pero ¿qué documentos escritos poseen los biógrafos o seudobiógrafos que corroboren sus afirmaciones sobre la vida familiar, la que transcurría de puertas adentro?

Así que recogió el testigo que de paso mi abuela para puntualizar algunos datos [...]

Miguel Hernández terminó el bachiller elemental en el colegio de Santo Domingo, titulación muy por encima de la habitual en los hijos de las familias de clase media de una ciudad de provincias de la época. Para un Padre entonces, escuchar a su hijo que se quería dedicar a la poesía debió de parecerle un despropósito, así que le dijo que buscara un empleo y que hiciera lo que quisiera de su tiempo libre. El mismo le buscó su primer empleo como dependiente en una tienda de tejidos y cuando, unos días después, lo vio por la calle cargando una pieza de tela, le conminó a dejarlo, pues no le parecía apropiado para su hijo. Así que Miguel le pidió que le permitiera cuidar las cabras; al padre no le hizo mucha gracia, pues ya tenía suficiente trabajadores dedicados a ese menester y no veía claras las dotes del hijo como cabrero, pero consintió.

La infancia de Miguel Hernández no fue desgraciada ni “falta de afectos”; tenía una familia que lo quería y que, cuando se fue a Madrid, lo ayudó económicamente, dentro de sus posibilidades; su madre y su hermana siempre lo apoyaron, y el padre (de carácter autoritario pero nunca violento) “ hacía como que no se enteraba”. En su segundo viaje a Madrid vivió con su hermana Elvira y cuando estuvo preso en el reformatorio de Alicante, Elvira iba a visitarlo (casi siempre acompañada por Josefina) toda las veces que se lo permitían. Todos ellos, padres y hermanos, lloraron su pérdida durante el resto de su vida. Comprendo que da mucho juego literario ese niño maltratado y repudiado por su familia, pero creo que el primer requisito que se debe imponer un biógrafo es el rigor.

Miguel Hernández se compró su conocido traje de pana como un símbolo, para dar más credibilidad a su personaje del “poeta cabrero”. Si hubiera sabido las consecuencias que iba a ocasionar ese traje su familia, a quien tanto quería (le pese a quien le pese), es probable que se le hubiera pensado dos veces. Pero Miguel Hernández era así: espontáneo, pasional, un espíritu libre; y por eso nos dejó esa obra única, tan personal [...]

Mar Campelo Moreno. Sobrina-nieta de Miguel Hernández.

El País Semanal, 21 de marzo de 2010.

 

 

 

 

 

 

 

Publicado: 20/04/2011

 

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
.
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
.
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
.
.Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
.
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
.
(1 0 de enero de 1936)

 

 

 

 

 

Publicado: 20/04/2011

Ramón Sijé

 

José Marín Gutiérrez, más conocido por todos como Ramón Sijé, nace en Orihuela el 16-9- 1913, en la calle Mayor número 27, cerca del que, pocos años después sería su compañero del alma, Miguel Hernández. De familia humilde, compuesta por los padres, José Marín Garrigós y Presentación Gutiérrez Fenoll, y dos hermanos, Justino –conocido por Gabriel Sijé- y MariLola.

De prematura inteligencia, inicia sus estudios de bachillerato en el Colegio de Santo Domingo, de Orihuela y después se trasladaría a la Universidad de Murcia para formarse en el ámbito del Derecho. Podemos resaltar  de estudiante, sus magníficas calificaciones, obteniendo incluso el Premio Extraordinario de Licenciatura. Desde temprana edad –con tan sólo 13 años obtuvo el premio de la revista Héroes, de Madrid, donde por primera vez se publicó un texto suyo-  su gran interés por la literatura, le llevará a participar asiduamente en publicaciones periódicas , en el ámbito local como nacional, tales como: Renacer, Voluntad, El Pueblo, Actualidad, La Verdad de Murcia, La Gaceta, Diario de Alicante, República de Cartagena, El Sol de Madrid, Cruz y Raya, etc. Llegó a fundar y dirigir su propia revista de la que hablaremos más adelante, El Gallo Crisis.Vecinos desde su infancia, la amistad de Ramón Sijé con Miguel Hernández se inicia con mayor intensidad a partir de 1930, donde Ramón contaba con 17 años y  Miguel con 20. El primer contacto,se produce en la presentación de la revista oriolana Voluntad, el 15 -3- 1930. A partir de ese momento, cuando ambos se convierten en “compañeros del alma”, se procesan admiración mutua, a pesar de la forma de pensar tan diferente que tenían. Ramón por su formación ejerció de maestro de su amigo, proporcionándole y aconsejándole sobre obras y autores que Miguel desconocía. Su afinidad por la poesía y la literatura en general, les llevará a ambos a participar activamente en las conocidas tertulias que se desarrollaban en el horno-tahona de la familia Fenoll. Allí Ramón Sijé, Miguel Hernández, Jesús Poveda, Gabriel Sijé, Carlos y Efrén Fenoll entre otros, se reunían asiduamente para leer a sus autores preferidos, así como sus propios textos. Por su mayor formación y conocimientos sobre literatura o por su forma de ser, Ramón Sijé era quien dirigía las tertulias. Fue en la tahona donde el joven conoció a quien sería su primer y único amor, Josefina FenollSijé organizó una colecta para financiar el primer viaje a Madrid (30-11-1931) y le facilita cartas de recomendación de Martínez Arenas para Concha Albornoz. La primera actitud epistolar de Miguel es «pedigüeña y servil».  La situación de Miguel en Madrid es insostenible y duró casi seis meses, tuvo que pedirle un dinero prestado a Sijé para poder regresar a Orihuela, ya que en Madrid no había hecho amigos. En el verano del 1932 la relación entre ambos fue muy buena, Miguel prácticamente no salió de su huerto y de su higuera, Sijé le visita, por eso Miguel en la elegía escribe volverás a mi huerto y a mi higuera:/ por los alto andamios de la flores,/ pajarearé tu alma colmenera/ de angelicales ceras y laboresMiguel le había dedicado a Sijé un poema titulado "A tí, Ramón Sijé", donde habla de su mirada "magnífica y calientes" y de su "tez atardecida", por oscura y crepuscular. El 3- 1934 Miguel realiza su segundo viaje a Madrid, gracias a la recomendación de Sijé, y contacto con José Bergamín que le publica los dos primeros actos del auto sacramental en Cruz y Raya.  Este auto, está dedicado a Sijé su mentor: 2- 1935 comienza el tercer viaje de Miguel a Madrid.Se incorpora a las Misiones Pedagógicas,y conoce a María Zambrano, a Maruja Mallo, a Vicente Aleixandre, a Pablo Neruda y se rompe la relación ideológica y de amistad con Ramón Sijé. Pablo Neruda insiste en sus ingeniosos sarcasmos anticlericales: "Celebro que no te hayas peleado con «El Gallo Crisis», pero esto te sobrevendrá a la larga. Tú eres demasiado sano para soportar ese tufo satánico-satánicoDebido a esta influencia es donde advierte el poeta que se ha olvidado de Dios y de la influencia sijeniana. Aqui se aprecia un cambio poético e ideológico.   Es la época de la ruptura con Ramón Sijé por su «descarriado rumbo ideológico, y no responder a ninguna de sus cartas» . Enfado que se prolongará hasta la muerte del ensayista oriolano el 24 -12- 1935, porque Miguel se había desviado hacia la “poesía impura” y la influencias nerudianas, y Ramón quería que volviera al buen camino.La amistad entre ellos tuvo sus momentos buenos y otros de postura encontradas. Cuando Sijé muere, su relación con Miguel estaba deteriorada.    Por ello, la famosa Elegía de Miguel a su muerte. El rayo que no cesa, es un poema de remordimiento donde Miguel , «reconoce su deuda, imposible de pagar».  Reconoce lo mal que se había portado con su amigo del alma, y es una forma literaria de reparar un error, un cambio ideológico a partir de 1935 que influyó en Miguel hasta tal punto que rompió, como se ha dicho con su novia Josefina Manresa, ni siguió la estrecha relación que mantuvo con Carlos Fenoll. Tras la muerte de Sijé recapacitó e buscó la mediación de Carlos Fenoll y de su suegro Manuel Manresa Pamies para recuperar la relación con Josefina

 

 

 

 


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