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M. Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le permitió escribir de asuntos más frívolos. Ha entrevistado a Catherine Zeta-Jones, Claudia Schiffer, Margaret Thatcher, Farah Diba y María Jiménez. Su firma ha aparecido en todos los periódicos de España, no siempre en las páginas de los delincuentes más buscados. Recibió el premio Ciudad de Palma de manos de Joan Fageda, porque ningún otro partido se atrevería a galardonarle. Felizmente casado con su primer microondas, fue madridista hasta que Florentino vendió a Etoo al Barça.

 

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Una cuenta atrás hacia las elecciones más importantes (y previsibles) de la democracia reciente.

 

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Causas perdidas

 

 

 

Publicado: 17/04/2012

Si lo hemos entendido bien, una empresa como Repsol puede rebajar el sueldo a sus trabajadores modificando unilateralmente las condiciones de un contrato, y todo ello por gentileza de la reforma laboral de Rajoy. Por lo visto, el criterio se hace más doloroso cuando la violación contractual se descarga, también a traición, contra los ejecutivos y el accionariado –un pelotón de viudas escocesas– de un gigante petrolero. La moraleja es diáfana, no habrá salvación de la crisis para unos privilegiados. La tercera clase del ‘Titanic’ ha salido respondona. O todos o ninguno.


En su alocución enardecida, Fernández de Kirchner no atribuyó la expropiación de Repsol a la rigidez del mercado laboral español. Antes al contrario, señaló con casi todas las letras a uno de sus patronos más preclaros. Al vincular la suerte de la petrolera con el VACIADO de Aerolíneas Argentinas, nombraba sin nombrarlo a Gerardo Díaz Ferrán. Es un buen momento para repasar las simpatías que desataba a izquierda y derecha este empresario dicharachero y jacarandoso. Un hombre que se vestía por los pies, con lo que hay que tener, un derroche de virilidad que entró en Argentina como un elefante en una cacharrería, por seguir con el animal totémico. Quienes mantuvieron artificialmente al líder de Marsans en el trono de la CEOE, deben una mínima explicación.


Repsol paga las facturas de Díaz Ferrán, el arquetipo del hombre de negocios que ha llevado a España a su situación actual. Cuando la demagogia de los políticos desacreditados halla mejor acogida que las evidencias de las leyes del dinero, los líderes de la economía tienen algún motivo para revisar su comportamiento. En el vecindario, la mayoría de candidatos al Elíseo basan su campaña en la prioridad de los derechos de los ciudadanos franceses sobre la actividad económica en Francia. La omnipotente globalización está siendo contestada por el proteccionismo que olisquean los campeones del populismo. Antes de pronunciarse sobre el eterno dilema local/global, recapacite sobre el peligro de que su puesto de trabajo sea deslocalizado. Y no dude de que un gurú de la economía o un gobernador del Banco de España culparán de la suerte de YPF a los trabajadores españoles, para exigir un nuevo recorte unilateral de sus derechos.
 

 

 

 

 

 

Publicado: 30/03/2012

Si los sindicatos son realidades decimonónicas, combatirlos incurre en idéntico anacronismo. La lógica tiene difícil asiento en la peripecia de Esperanza Aguirre, obligada a repartir sus mandobles entre la izquierda de ‘Novecento’ y la derecha de Rajoy/Gallardón. Enfrascada en la lectura única de números atrasados de ‘ABC’,  la presidenta de todos los madriles vaticina que las organizaciones sindicales se desplomarán “como cayó el Muro de Berlín”, sin reparar en que ambos acontecimientos coincidieron en un pasado lejano, antes incluso de que ella fuera la inexplicable ministra de Cultura. Por su pedigrí, debiera preocuparle más que España corra el riesgo de hundirse “como cayó Wall Street”, una metáfora tan poco castiza.


La impronta de los sindicatos debe ser por fuerza más visible en la huelga que en las manifestaciones posteriores, que funcionan por el mecanismo de adhesión espontánea o aluvión. Al margen de la bizantina discusión sobre la incidencia del paro, la muchedumbre en las calles alcanzó el jueves proporciones de vértigo. Salió a protestar uno de cada veinte españoles o, en la comparación que favorecería el presidente de Mercadona ávido por un mercado laboral pekinés, el equivalente a que se manifestaran setenta millones de chinos. Por lo tanto, la convocatoria triunfó donde los ciudadanos empuñan el timón y las entidades sindicales aportan la coreografía y el acompañamiento. El futuro de la huelga general es una combinación entre la internet del aire acondicionado y la interrelación al aire libre. Del Muro de Berlín al muro de facebook.


No son los sindicatos, son los ciudadanos. Aguirre deberá calibrar el grado de desesperación de los consumidores consumidos, cuando se alinean incluso junto a unos sindicatos que no inspiran excesiva confianza. Al fin y al cabo, los créditos se piden a bancos, las instituciones más desacreditadas y culpables de la crisis en el inconsciente colectivo, según el CIS. De paso, el Gobierno puede aprender de la lección de suavidad en las formas o ‘understatement’ que han exhibido Méndez y Toxo durante la preparación y culminación de la huelga general. Sin alzar la voz, como si hubieran contratado a los asesores de imagen de Obama. Aunque la ciudadanía protestaba por su cuenta, UGT y CCOO han tenido la virtud de no empeorar su leyenda, algo que cuesta afirmar de los partidos. El de Aguirre ha decidido que, cuando te abandonan tus conciudadanos, debes buscar comprensión en Bruselas. Muy siglo XIX.
 

 

 

 

 

 

Publicado: 29/03/2012

Así transcurre el día en que sólo hablamos de la huelga, para decir que estamos hartos de hablar de la huelga. El Gobierno confiaba en que Asturias y Andalucía extinguieran la hoguera laboral, pero el norte y sur de un país bipolar atizaron el fuego de la resistencia. Por desgracia, las huelgas son elecciones sin recuento, en las que se alcanza la verdad mediante sondeos, y ya vimos que ocurría el domingo con las catas electorales previas.


El número de huelgas generales y de elecciones generales oscila en el mismo rango. Descartada la excepcionalidad, la búsqueda de emociones se ceba en preludiar desórdenes públicos. La palabra fetiche es silicona, el dopaje de la huelga porque aumenta su rendimiento por medio de sustancias químicas. Es un recurso contraproducente, los sindicatos no precisan sacar pecho siliconado, el aporte metabólico desvirtúa un resultado aceptable a secas. Nunca sabremos si Ben Johnson también hubiera derrotado a Carl Lewis sin hormonas. Por no hablar de la frustración que embarga a los empresarios que han podido levantar la persiana sin obstáculos. Se sienten marginados.


Con Rajoy en los juegos de Seúl, el PSOE convaleciente emite un aséptico parte médico en labios de Soraya Rodríguez. “Entiende las razones que justifican esta convocatoria”, equivalente a “el enfermo permanece en observación”. Por tanto, la huelga es un duelo en varios sentidos de los sindicatos contra sí mismos. Han elegido la sobriedad y el bajo perfil, conscientes de que comparten la diana de la irritación ciudadana. Y como no hay blog sin riesgo vaticinador, lo mejor está al llegar con las manifestaciones vespertinas. La huelga en general tiene más simpatizantes que militantes, y aflorarán en las calles primaverales. Estaremos aquí para contarlo.

 

 

 

 

 

Publicado: 8/03/2012

Debo a los enemigos del edificio de Gesa un afecto creciente hacia el paralelepípedo acristalado que inspiró los pavores de nuestra adolescencia. Es una copia apreciable, y con notable recorrido tras la oportuna rehabilitación. Una sentencia liviana lo acaba de desproteger, cuando nadie nos protege de la prisión de máxima seguridad del?Palacio de Congresos, que daña irreversiblemente la perspectiva palmesana. El veredicto me preocupa menos que el edificio después de Gesa, aunque los apellidos Núñez y Navarro resulten tranquilizadores, porque esta excelsa pareja de arquitectos mejora sin duda al indígena José Ferragut.
Concluye la sentencia que los representantes de los mallorquines en el Consell decidieron impecablemente la catalogación. Debe ser la única medida legal de la etapa de PP/UM, pero a continuación se valora “si el edificio en cuestión es merecedor de protección”. Al amparo de los peritos de los artistas Núñez y?Navarro, se obtiene una negativa. Se descarta su inclusión en el movimiento moderno que caduca en 1959, “por  cuanto su proyección y construcción data de 1977”. En realidad, su “proyección y construcción” data de una década atrás. Curioso error, aparte de que la tesis aconseja quemar los cuadros de Antonio López, fuera de temporada.
Agregan los peritos más valiosos que el voto popular que “un caballo pintado a rayas no es una cebra”. En efecto, y “el retrato a rayas de una mujer sobre un lienzo no es una mujer”, así que quemaremos la Mona Lisa. Rematan su incontestable tarea con la lección a los incultos nativos de que “no hay buenos arquitectos, sino buenos proyectos”. Amén, y como también hay “malos picassos”, más material para la hoguera. Será una casualidad, pero en la cadena de demandantes, funcionarios judiciales y peritos escalonados para la descatalogación no figura un solo mallorquín que haya convivido sensorialmente con esta construcción, requisito básico para condenarla. Cosas así jamás sucederían en Cataluña o el?País Vasco. A falta de orgullo, a mí me gusta hoy un poco más el edificio de Gesa.

 

 

 

 

 

Publicado: 22/11/2011

Rajoy constató su impotencia en el último trato de la campaña, cuando prodigó la aciaga frase “se verá la luz al final del túnel”, tan desacreditada desde que la luz es más lenta de lo esperado. Se anunció primero el vuelco de los indicadores económicos en cuanto las encuestas confirmaran la victoria del PP. No fue así. Se postergó la recuperación salvífica al minuto siguiente de la finalización del recuento electoral. No fue así. Se juró que Rajoy aplacaría a los mercados revueltos, en cuanto pudiera hablar como vencedor del 20-N. No fue así. En el último recuento, la curación sobrevendrá tan pronto como jure el nuevo Gobierno, pero el ministrable José Manuel Soria la posterga a la adopción de la primeras medidas crueles. No será así, y así sucesivamente.
El cambio no es instantáneo, primera promesa electoral incumplida. Estamos donde estábamos, tal como habían previsto la mayoría de encuestados por el CIS, al expresar su opinión de que la llegada del PP no aliviaría la situación. Los ciudadanos sentenciaron que una cosa era votar al PP y muy otra confiar en este partido. Si se retira la información electoral de la dieta, no se detectaría ningún síntoma de la profunda cirugía aplicada el 20-N por el electorado al país. Y si el noticiero económico continúa demostrando que hasta el apocalipsis puede aburrir a la audiencia, tampoco hay variaciones apreciables en  lo político. Zapatero da la mala cara, Rajoy se esconde.
Se anuncia que personas tan educadas como Soraya o Jáuregui han tomado las riendas de la situación, pero las fotografías muestran a un Rajoy tutelado por Aznar, de quien se ha hecho inseparable después de insistir en que se le votaba sin obediencias debidas. Entre los incontables crímenes que el electorado descarga sobre Zapatero, no debe figurar la presencia pública del presidente del Gobierno que ha acudido en más ocasiones al Senado y al Congreso. Una vez admitida la gallardía, su anuncio para el PSOE de un congreso ordinario bordeó la ordinariez, y es una noticia más peligrosa para España que la crisis económica. 
El PSOE ha sido derrotado en 48 provincias y pierde cuatro millones y medio de votos. Pues bien, Zapatero recuerda que sólo han hecho “un primer análisis”, como si el desastre admitiera matices. Los socialistas se curarán con aspirinas, se niegan a enterarse de su irrelevancia creciente. El 20-N no se reeditó la mayoría absoluta de 2000 –un premio a Aznar–, ni el vendaval socialista de 1982 –constatación del desvanecimiento de UCD–. Las elecciones generales  del domingo fueron una condena a muerte, sin resurrección garantizada. Al partido hegemónico de la izquierda se le han marchado los irreductibles, las personas que nunca imaginaron otra opción vital. Desactivarlos ha sido mucho más fácil que reactivarlos. 
Se habla de travesía del desierto, pero el PSOE se ha quedado sin desierto que atravesar. Por lo visto, aguarda pacientemente su autodestrucción. Entre su letal indiferencia y la pasividad del huidizo Rajoy devuelto a su madriguera, nos esperan emociones fuertes. Pero eso es otra historia, la del 20-N se acabó.
 

 

 

 

 

 

Publicado: 21/11/2011

Los artistas del sondeo investigan el perfil del votante ideal de Rajoy, que le ha otorgado una mayoría absolutísima sin precedentes pero con consecuentes. Hablamos de un elector estoico, porque confía menos en el nuevo jinete que en descabalgar al PSOE de su montura. Sin embargo, el nuevo ‘imperator’’ español tendrá que precaverse, porque no todos los votantes del PP comparten idénticas pretensiones. Hemos hablado con los más significados:
1A) “He votado al Mariano porque soy funcionario, y el Zapatero me bajó el sueldo. Eso no se perdona, amigo”.
1B) “Estoy con Rajoy porque el PSOE ha llenado España de funcionarios que no podemos pagar. Hay que recortarles el sueldo y despedir a unos miles, como ha prometido el PP al anunciar la austeridad”.
2A) “Soy una jubilada, y me vi en la calle cuando el PSOE congeló mi pensión. Rajoy dijo que las pensiones son sagradas, así que le voté”.
2B) “Soy un joven en busca de mi primer empleo, y me decidí a votar a Rajoy cuando Esperanza Aguirre dijo que los jubilados no deben tener privilegios por su edad. Ya querría yo tener los ingresos y patrimonio de un pensionista medio”.
3A) “Si sabe que estoy en paro, ¿cómo se atreve a preguntarme por qué he votado al PP? Quería que los miembros del Gobierno compartieran algún tramo de mi dolorosa experiencia”.
3B) “Trabajo duro para sacar adelante mi empresa, y veo que hay parásitos –mejor no ponga parásitos, diga “aprovechados”– que viven de los subsidios que pago con mis impuestos. Rajoy les pondrás las peras a cuarto”.
4A) “Odio a los bancos, quiero acabar con ellos. El día que vi a Zapatero rodeado de banqueros, supe que votaría a Rajoy, porque insiste en que no debe favores a nadie”.
4B) “Soy Emilio Botín, y no entiendo demasiado bien su pregunta. El voto de un banquero a la derecha es un automatismo, se llame como se llame el candidato conservador. Por eso también apoyé en su día a Zapatero”.
5 y siguientes) “Me llamo Angela Merkel y hubiera preferido que el presidente del Gobierno fuera el consejero delegado de Goldman Sachs España, pero Rajoy servirá mientras sirva, ¿se entiende el humor germánico?”
En próximas entregas elaboraremos con rigor científico el perfil del votante del PSOE, tan pronto como encontremos a una persona que confiese haber votado por ese partido.
 

 

 

 

 

 

Publicado: 20/11/2011

El 20-N se salda con la mayoría absolutista del PP, una decena de escaños por encima de la absoluta. Los electores han refrendado la euforia popular transmitida por los sondeos. El veredicto ciudadano consagra la tercera edición de Mariano Rajoy con un triunfo electoral histórico, salvo para quienes consideran que la esencia del voto residía en castigar a la izquierda en el poder, con independencia de la personalidad del candidato alternativo. El PSOE fracasa estrepitosamente en su pretensión de contrarrestar la hegemonía conservadora. La derecha puede hacer a partir de hoy lo que quiera con España, sin más cautelas que obedecer a Merkel, Sarkozy, los mercados, Obama, China, el Fondo Monetario y el Banco Central Europeo.
El Gobierno pasa del látigo de Rubalcaba al latiguillo de Rajoy, oiga, yo qué quiere que le diga. El PSOE se ha embarrancado en la minoría absoluta. Pierde el doble de los diputados que mejora el PP, en la relación aproximada de sesenta a treinta. Al igual que sucediera en las elecciones catalanas y en las municipales de mayo, la noticia numérica es el desplome socialista, que favorece la extracción de un mayor rendimiento a los sufragios conservadores, por debajo en número de los cosechados en 2008. El balance no aminora el mérito de Rajoy, que se hallaba en el sitio oportuno en el momento oportuno, después de una década de traspiés.
La magnitud de la derrota condena a la irrelevancia el destino de Rubalcaba, aunque su desenlace personal sea fascinante en una campaña que ha orbitado en torno al perdedor, por la inhibición y falta de carisma de Rajoy. La desbandada de los votantes de izquierda ha favorecido a Izquierda Unida y UPD. Ahora bien, pese a la magnitud de sus incrementos, no han acreditado la condición de puerto de refugio seguro para desafiar al bipartidismo ahora monopolar. Se limitan a preservar el embalsamamiento socialista. En una interpretación positiva para los intereses del PSOE, mantiene las posibilidades de regeneración. En una valoración más escéptica, la izquierda entera deberá pasar por el cirujano.  
En la arena nacionalista, los grandes vencedores son CiU y Amaiur. La recia campaña de Duran ha obtenido premio, pese a su contraste con la corrección política que ha imperado en otros contendientes. Nunca se sabrá si el dudoso estilo del democristiano catalán ha contribuido a afianzar sus pretensiones, o si sus perspectivas nunca peligraron hasta el punto de justificar las salidas de tono que prodigó. La publicidad negativa de los populares ha consolidado a Amaiur, y el estancamiento de Esquerra Republicana desnuda a quienes invirtieron tanto esfuerzo en otorgarle una dimensión apocalíptica.
 

 

 

 

 

 

Publicado: 20/11/2011

Aceptamos con docilidad que Merkel y Sarkozy derriben a primeros ministros en Italia y Grecia, porque los autores de la demolición son al fin y al cabo gobernantes democráticos, sometidos a escrutinio. Demos una vuelta de tuerca a la anómala situación. ¿Qué sucederá cuando sea China, la ubre financiera global, quien ordene a países europeos como España que no pierdan el tiempo votando, porque urge nombrar un Gobierno técnico a base de contables, militares y meteorólogos? En el futuro no tenemos garantizado ni el voto, la democracia es un sistema para ricos y el vaciamiento de las clases medias en un pozo de desigualdad amenaza sus cimientos. 

Agotados los tópicos económicos en el párrafo anterior, sorprende que los periódicos y radios de cualquier entonación –excluyo la televisión, género basura– hayan coincidido en dictaminar que la campaña ha sido anodina, en centenares de artículos igualmente anodinos y que a menudo parecían escritos antes de que se iniciara la caravana electoral. Una vez emitido el veredicto de la grisura, consagran decenas de páginas y de horas al enfrentamiento, incluso en la jornada de reflexión, ésta sí anodina. Curiosa contradicción empresarial y editorial, porque la monotonía del duelo entre PP y PSOE se había decantado hace meses.
A ras de urna, consolaremos a los medios. No se han equivocado en su programación, tan sólo en un diagnóstico prepotente –basado en que los otros siempre son aburridos– que además pretende un guiño a los Indignados, no exentos de comportamientos anodinos en su rebeldía. El tedioso espectáculo con artistas mediocres moviliza hoy físicamente a más de 25 millones de personas, por lo que cabrá asignarle alguna calidad emocional, salvo para quienes consideran que la selección de fútbol también es anodina, porque están absortos en el milagro de la velocidad de los neutrinos.
En realidad, se ha librado una campaña intensa y excitante, agónica para dos gladiadores ante su última oportunidad y para un país al borde del abismo, pero por el lado en el que ha desaparecido el suelo. La faceta cómica del enfrentamiento –”hay que pencar con lo que hay”– tampoco ha defraudado. Los actores han estado a menudo por encima de sus escoliastas, empezando por esta sección. Y si pertenece usted al club de los anodinos que insisten en votar, aproveche hoy, porque en la próxima cita no tendrá que pedir permiso para utilizar las urnas a Merkel, sino a Pekín, el único ente más abstracto que los mercados.
 

 

 

 

 

 

Publicado: 19/11/2011

Según la etimología de ‘abismo’, carece de fondo, por lo que no corre prisa alcanzar el final de la crisis. Sin embargo se ha instalado la  especie de acelerar el tránsito en el Gobierno, para cumplir con la demanda de combustible informativo de la voraz actualidad. Sea quien sea el ganador del 20-N, debe desplazarse en la noche electoral desde el balcón de Génova a La Zarzuela a todo correr, para informar al Rey –que ahora mismo tiene preocupaciones mayores– de que ha ganado las elecciones, de que toma posesión de inmediato  y de que sus acompañantes conformarán el nuevo Gobierno. De ahí a La Moncloa antes de la medianoche dominical, para firmar los decretos inaugurales al amanecer. El martes ya pueden registrarse las primeras dimisiones por desavenencias ministeriales.
En consonancia con su personalidad dilatoria, Rajoy exige un ascenso apresurado al poder –no sea que Merkel lo intervenga antes–, para anunciar a continuación que no se espere un cambio de tendencia durante los primeros meses o años. Una vez confortablemente instalado, reclama un tiempo muerto antes de empezar a gobernar. Con su prosa dilapidada, cometió el error inicial de interpelar a los mercados en una entrevista, suplicando “un margen que dure más de media hora”. La feliz expresión ha adquirido resonancia universal, en los mismos medios –’Guardian’, ‘Times’, ‘Economist’–  que lo habían proclamado príncipe del aburrimiento. Queda claro que Rajoy no ha elaborado ninguna receta económica, ante la hipótesis plausible de que gane las elecciones.
Contra los apresurados, conviene traer a colación el ejemplo estadounidense. El hundimiento de Lehman Brothers se produce en septiembre de 2008, a dos meses de las elecciones. Sin embargo, la cita con las urnas no se adelantó ni un solo día al “primer martes después del primer lunes” de noviembre. La victoria abrumadora de Obama tampoco acortó los dos meses transcurridos hasta que juró su cargo, el 20 de enero de 2009. La precipitación no corrige el deterioro económico, ni en Madrid ni en Washington. Los plazos legales están para cumplirse, un detalle que también olvida Rubalcaba cuando sugiere dos años de prórroga antes de la austeridad, una demora que se sumaría a la década de retraso y empeoraría el panorama. La crisis de la deuda arranca precisamente de la ligereza respecto a la interpretación de las fechas de cancelación de los compromisos, por acuciante que sea la emergencia. El primer error de estas elecciones consiste en que el 20-N no caiga en marzo de 2012.
 

 

 

 

 

 

Publicado: 18/11/2011

Cada vez que escucho a un candidato anunciando que el domingo se celebran “las elecciones más importantes de la democracia”, me entran ganas de preguntarle:
–¿Y cuáles fueron las menos importantes?
Sin embargo, me contengo, porque no quiero influir en el voto. En democracia, los electores tienen más experiencia que los gobernantes. Son votantes técnicos, con una treintena de citas con las urnas en los ejemplares españoles más contumaces. En la presente edición han contemplado a un Rajoy más Rajoy que nunca, y cómo amaría esta reduplicación el campeón de las redundancias. Enfrente, un Rubalcaba sometido a una presión excepcional, que ha acabado la campaña desfondado y acorralado por Pepa Bueno en TVE. A los lados, Cospedal muestra los colmillos,  mediante su amenaza de que el PP sólo gobernará técnicamente para media España, y echará a la calle a la otra mitad. 
Para matizar el mensaje conciliador de la presidenta de Castilla-La Mancha, los votantes técnicos de la izquierda se han marginado voluntariamente. Prefieren quedarse en la calle, imbuidos de la mística del 15-M. A los votantes técnicos del PP les ha sobrado la campaña, porque emitieron hace meses en el mercado de futuros un sufragio sin entusiasmo a favor de Rajoy. Juran que será mejor presidente que candidato. Entre otras cosas, porque lo contrario es imposible. Para una vez que el candidato popular gana las elecciones, el país ha perdido la soberanía.   
En el crepúsculo –¿lo pillan?– de la campaña, no ocultaremos nuestra fascinación por el dilema del votante técnico de izquierdas, paralizado por un ‘zugzwang’. Este término ajedrecístico define la posición vital en que cualquier movimiento, ya sea el voto o la abstención, empeora la situación de partida. En suma, una experiencia angustiosa, fácil de identificar por quienes han jugado al ajedrez o han estado enamorados. Los izquierdistas han cortado el nudo gordiano con un contravoto, que no equivale a  “votar contra” ni al abstencionismo clásico. Su ánimo fluctúa entre el desentendimiento y el desistimiento activos. Han dejado al PSOE sin suelo electoral.
Los votantes –técnicos o no–quieren ganar. Este detalle se omite por superficial en la mayoría de estudios. En el ansia primaria de victoria descansa uno de los frenos a que los votantes de izquierdas vuelvan a alinear su rumbo con el PSOE. En el PP no apuestas por un candidato superior, pero al menos tienes garantizado el triunfo. Para no abusar de la tercera persona, ¿prefiere usted ganar o tener razón, a sabiendas de que la razón conlleva la derrota en demasiadas ocasiones?
En fin, el blog es el único género en el que un periodista está autorizado a confesar que se ha equivocado. Así ocurrió cuando proclamé que “la campaña empezaba a moverse”, y no sólo para atrapar a los lectores. Fue un espejismo. El 20-N está sentenciado, en todos los sentidos. 
 
 

 

 

 

 

 

Publicado: 17/11/2011

Al escuchar a Rajoy, se alcanzan dos conclusiones. Primo: Nos tomamos las elecciones demasiado en serio, en proporción a la importancia que les concede su principal protagonista. Secundo: El PP también ganaría el 20-N con Rubalcaba como candidato, aunque en este caso aumentaría su ventaja. En las entrevistas obligatorias de final de campaña, que el aspirante popular preferiría no conceder porque le incomoda hablar de sí mismo, pierde más votos que en el debate televisado. Le inquieren razonablemente:
–¿Sabe ya quién será su ministro de Economía?
–Sí.
–¿Es hombre o mujer?
–Depende.
La zoología nos ilustra sobre el efecto que la temperatura de incubación puede tener sobre el sexo de las crías de determinados reptiles, por no hablar de la abundante fauna hermafrodita, pero todos los Gobiernos de que se tiene noticia cuentan con ministros de identidad sexual propia y libremente elegida. La prima de riesgo, también asexuada salvo en lo tocante a Berlusconi, cursará por lo visto con extraños efectos sobre la fisiología del vicepresidente económico. O vicepresidenta, según el día de que hablemos.
Rajoy ampliará la norma legal fetiche de Zapatero en Ley de Dependencia Sexual, y abrirá cada consejo de ministros con un comedido “¿qué sexo tenemos hoy?”, para aplicar el lenguaje de género correspondiente. O tal vez la sorpresa económica que nos tiene reservada el candidato popular consiste en nombrar vicepresidente a ‘Merkozy’, el amo de la economía europea que conjuga dos sexos y casi tantos cerebros.
La excitación provocada por un ejecutivo de geometría y sexo variable confirma que hablamos del Gobierno para no hablar de Rajoy. El candidato se niega a compromete cifras concretas de reducción del paro, “porque no es serio”. A traducir por “no tengo ni idea sobre cómo afrontar el desempleo masivo”. A continuación, Rajoy promete la felicidad, que es inconmensurable, a falta tan sólo de aclarar si se refiere a la terrena o a la eterna.
El eslogan de Rajoy en la primera fase de campaña era “hay que pencar con lo que hay”. Ahora que algo empieza a moverse en torno a sus limitaciones, ha corregido el lema de su Gobierno en el memorable “a mí no me van a encontrar”. Subestima la capacidad olfativa de la dichosa prima, los tiempos viajan tan deprisa que Rajoy ya parece afectado por el erosivo síndrome de La Moncloa. España elige a un presidente en el que no confía en exceso. Recíprocamente, el elegido sólo le pide al poder que no le molesten demasiado. Sobre todo los días de partido.
 

 

 

 

 

 

Publicado: 16/11/2011

A Rajoy le preocupaba la elevación de Ruiz Gallardón a ministro, porque Ana Botella ascendería a alcaldesa de Madrid. La solución es muy fácil, nombrar también ministra a la esposa de Aznar. Estos desvelos se amontonaban antes de que Angela Merkel impusiera  ejecutivos tecnócratas en toda Europa. De aquí nuestras dos exclusivas de hoy. Primo: El PP ganará las elecciones. Secundo: Adjuntamos la composición del Gobierno técnico de Rajoy.
Vicepresidente primero y ministro de Economía: Iñaki Urdangarín, que trasladará a todos los ciudadanos su técnica de aprovechamiento de los recursos propios para la creación de riqueza, además de su ejemplo de conciliación de la vida familiar y laboral.
Vicepresidente segundo: Perico Delgado, para que Rajoy tenga a mano alguien con quien hablar de los asuntos que realmente le preocupan.
Cultura: Santiago Segura, el Spielberg español y creador con Torrente del único superhéroe de honda raigambre hispana, ha demostrado con su técnica cinematográfica que el fracaso de la mayoría de películas españolas se debe a su indudable sesgo socialista.
Deportes: José Mourinho porque, una vez domesticado, el técnico encarna los valores de la deportividad y el juego limpio. Este nombramiento servirá de guiño para la anexión de Portugal a precio de saldo.
Medio Ambiente: José Javier Brey, primo de Mariano Rajoy Brey y catedrático de Física Teórica, a quien el presidente del Gobierno atribuyó el poder de frenar el calentamiento global.
Asuntos Exteriores:  Josep Antoni Duran Lleida, porque sus tecnicismos insultantes en  campaña garantizan que España mantenga a raya a los siempre engorrosos extranjeros. Llamará “tragaldabas” a Merkel y “Louis de Funès” a Sarkozy.
Ciencia y Tecnología: Eduardo Punset, porque la ciencia también puede ser aburrida.
Educación: Antonio María Rouco Varela, que ha demostrado sus poderes de agitador juvenil desde posturas equilibradas y de consenso. La asignatura de Educación para la Ciudadanía pasará a denominarse Educación para la Escolanía, y se incorporará como obligatoria la Química de las Religiones.
Interior: Fernando Savater, porque la interiorización dilatada de su panfleto ‘Contra las patrias’ le ha conducido a una visión mística de la única Patria. 
Defensa: Sergio Ramos. Con su técnica depurada, en tiempos de austeridad bélica suple las necesidades estratégicas españolas por la derecha y por el centro de la defensa además de que nunca se quedará embarazado.
Agricultura: Ferran Adrià, porque los productos agrícolas españoles se empiezan a parecer demasiado a los europeos, y las técnicas de deconstrucción gastronómica del bullicioso cocinero permitirán cultivar zanahorias fluorescentes y tomates con las pepitas por fuera.
Administraciones Territoriales: Arturo Pérez Reverte, por su cosmovisión de una España plural en lo imperial, donde todas las comunidades estarán igualmente representadas en los ftercios de Flandes que serán lanzados a la toma y saqueo de Bruselas. La secretaría de Estado para Cataluña recaerá en Mario Vargas Llosa que, como votante de UPD, demuestra que el magnánimo Rajoy abrirá su ejecutivo a partidos situados a la derecha del PP.   
 

 

 

 

 

 

Publicado: 15/11/2011

Nadie puede garantizar ahora mismo que España llegue al 20N con autonomía económica, y la caída se ha precipitado a raíz de la confirmación de la llegada de Rajoy a La Moncloa, pero escribiremos como si tocáramos el violón en la orquesta del ‘Titanic’. El presidente en ciernes está obligado a montar un gobierno de técnicos, sin necesidad de que Merkel le obligue explícitamente a ello y a pesar de que un ejecutivo tecnócrata español debería contar obligatoriamente con sendos ministerios para Rouco Varela y Del Bosque. Mientras tanto, como anuncian las películas de suspense, los desertores del PSOE asumen su éxodo con una deportividad asombrosa. Anuncian su abstención o tránsito a otras siglas con el estoicismo de quien se resigna a que “el domingo voy a sufrir un resfriado pasajero”.

Cuán errados están los exsocialistas, y cuánto tiempo tendrán para arrepentirse, porque el virus 20N –o N20, en la nomenclatura de la Organización Mundial de la Salud– es una enfermedad mortal para el PSOE. No son tres pares de banderillas, sino una estocada fulminante, la despedida del partido en su actual configuración. Privado del poder estatal, autonómico y municipal, aflorará sin artificios ni afeites la incompatibilidad entre izquierdistas y socialdemócratas afectos a Botín. Quienes dejan de votar al PSOE con la esperanza de depurarlo, se llevarán un chasco monumental. El socialismo no va a recibir un “cachete”, por utilizar un término frecuente de Rubalcaba. La fractura está garantizada, en más de dos mitades.
Las elecciones se someten a la teoría de juegos, por lo que cabría preguntarse en qué resultado balsámico se plantaría el PSOE si pudiera negociarlo. Un margen de 180 a 130 diputados marcaría una derrota asumible, con mayoría absoluta pero no absolutista del PP y con Rubalcaba superando en cinco los escaños de Almunia, el peor candidato que vieron los siglos. No estamos haciendo la autopsia de la víctima del 20N –o N20– en vida, porque en la sede socialista también se hacen porras para apostar a la ventaja abismal en escaños del PP, así como para calcular el número de diputados que obtendrá Amaiur. Los socialistas se juegan su identidad en la encrucijada dominical, los populares la esconden. España ha perdido la simpatía de los mercados que tanto cortejó, el PSOE se queda huérfano de los simpatizantes a quienes defraudó con la excusa de aplacar a los mercados. Cuesta decidir cuál de los dos enfermos presenta un cuadro más alarmante, así como el significado exacto en estas condiciones de un triunfo del PP en España y frente al PSOE, dos entidades en vilo. 
 

 

 

 

 

 

Publicado: 14/11/2011

Ustedes creen que el domingo votarán a Rajoy o, algunos menos, a Rubalcaba. En realidad, todas las papeletas depositadas en las urnas llevan impreso un solo nombre con mayúsculas, ANGELA MERKEL. Si a la canciller alemana no le complace el recuento, cambiará el Gobierno como ya ha hecho en Italia o Grecia. Es la candidata única y una bendición, vista la alternativa. El mantenimiento del ritual que sugiere que los electores deciden en las urnas el signo del ejecutivo, sólo demuestra que España sigue siendo un país anticuado y que se incorpora con retraso a todas las modernidades.
Rajoy fue el primero en anunciar en campaña que España no necesita un Gobierno de técnicos –a traducir por junta militar–, como si el candidato popular pudiera ofrecer algo parecido a un liderazgo. Rubalcaba fue el segundo en afirmar que España no precisa un Gobierno de técnicos, como si el candidato socialista pudiera ofrecer algo parecido a una victoria electoral. Salvo que creamos los sondeos internos del PSOE, realizados seguramente encuestando a militantes del partido.
Pese al énfasis de Rajoy y Rubalcaba, los mercados coinciden en que a España no la salva ni un Gobierno de técnicos. Si los inversores internacionales ya poseen la certeza de que la derecha gobernará en apenas seis días, ¿por qué siguen cargando contra España y disparando su prima de riesgo? Porque han depositado la misma confianza en Rajoy que Angela Merkel o que los votantes del PP. Además, la fe ciega en la tecnocracia no aclara el pedigrí de sus practicantes. ¿Es un técnico el gobernador del Banco de España, que lleva cuatro años censurando a los trabajadores y permitiendo primas indecentes a los ejecutivos financieros?, ¿es un técnico el presidente del Supremo, que condenaba a los reos con la expresión “espero que Dios se apiade de usted”?, ¿es un técnico el presidente del Banco Central Europeo, que trabajó en la misma firma Goldman Sachs que ayudó a maquillar las cuentas de Grecia? Si se trata de nombrar ministros a quienes han mostrado un notable aprovechamiento de unas elementales nociones empresariales, la cartera de Economía del gobierno de técnicos debe ser para Iñaki Urdangarín. De momento, millones de electores se entretendrán el domingo con su voto virtual porque, mirando la papeleta al trasluz, aparece su código oculto. ANGELA MERKEL.
 

 

 

 

 

 

Publicado: 13/11/2011

Si en la última semana de campaña se prohíbe publicar sondeos para no distorsionar la opinión pública, tampoco puede afirmarse a partir del martes que Rajoy ganará a Rubalcaba. De hecho, y dado que el mínimo gesto produce una reverberación electoral, debería paralizarse la campaña. Como hasta ahora, porque el 195 a 115 que los grandes sondeos asignan al PP implica una arrasadora victoria por incomparecencia. Ausencia del rival con múltiples fracturas, y mutismo propio. El resultado se aproxima al 202 a 105 de 1982, en aquella ocasión para el PSOE frente a una AP que comenzaba su remontada. El súbito furor mitinero de Felipe González está orientado a preservar intacto su récord. 
La mayoría absolutista de los populares demostrará que todo líder del PP/PSOE llega a La Moncloa, a condición de que se mantenga al frente de su partido el tiempo suficiente. Véase González, Aznar, Zapatero y Rajoy, con Fraga como excepción. El hundimiento socialista del 20-N provocará alguna resquebrajadura en el bipartidismo único, porque el tándem PP/PSOE no alcanzará los 323 escaños de 2008, pero se acercará a esta hegemonía solidaria. Anuncia La Vanguardia (LV) que “UPD cuadruplica sus asientos”. En realidad, pasa de uno a cuatro diputados, un aumento de tres que resulta escuálido ante la debacle socialista y desde la ambición de configurar una alternativa. En cuanto a la decena larga de parlamentarios adjudicada unánimemente a  IU, la tradición electoral consolida esta cifra a la baja. 
El PSOE llegó al poder gracias a un 11-M y se va un 12-M. En concreto el 12 de mayo de 2010, cuando el flamígero Zapatero recorta sueldos y congela pensiones desde el Parlamento. Los socialistas abandonan a la izquierda y, en justa reciprocidad, son abandonados por ella. Sin embargo, la magnitud del hundimiento varía según que consideremos El País (EP) y El Mundo (EM), que instalan cómodamente al PP por encima de los 190 escaños, o LV, más próxima a los 185. La divergencia, a favor del rotativo catalán, puede derivarse de las fechas de realización del trabajo de campo. EP sondeó del 18 de octubre al 8 de noviembre. EM se remonta asimismo del 28 de octubre al 10 de noviembre. Sólo LV presume de haber encuestado a lo largo de esta semana, del 7 al 10 de noviembre. Atendiendo a la cronología, se va limando paulatinamente la mayoría absolutista del PP, hasta dejarla en absoluta a una semana de las urnas.
En EP y LV se observa la magra subida del PP –cinco escasos puntos porcentuales, en medio de la madre de todas las crisis económicas–, frente a un vertiginoso descenso de 15 puntos para los socialistas. Este margen se reparte equitativamente entre PP, IU, UPD y abstención. No hay trasvase masivo a las filas conservadoras, la izquierda prefiere quedarse en la calle. Una vez más, no conocemos el “voto decidido” ni el porcentaje de votantes dubitativos –uno de cada cuatro españoles, según el CIS–. Esta tendencia ocultista fue iniciada por EM y transmitida al resto de la prensa. Los sondeos publicados, con grados de coincidencia asombrosos, obedecen al retrato obtenido en la cocina estadística, y 180 diputados del PP no es lo mismo que 195, aunque el desastre del PSOE sea similar en ambos casos. 
 

 

 

 

 

 

Publicado: 12/11/2011

Y entonces habló Rajoy, bien oiréis lo que decía. “Voy a hacer una declaración de principios, oiga: Los principios deben dejarse para el final. No lo digo yo, lo dice todo el mundo. Hay que apencar con lo que hay, es decir, tener un Gobierno como Dios manda. Esto es muy importante, oiga. Un Gobierno que gobierne, qué quiere que le diga. Está en todos los periódicos, hay que vestirse por los pies. También las mujeres, que en casa llevan chándal como los hombres. ¿El velo islámico? Oiga, a algunas mujeres les sienta muy bien, así que menos Alianza de Civilizaciones y menos zascandilear. El paro en cambio es una desgracia, lo dicen todos los parados, es un asunto al que hay que estar muy atentos. Esta gente, los socialistas, no, porque no leen, lo saben en todas las bibliotecas, siempre me lo dicen las bibliotecarias. Los socialistas han de explicar qué es lo que han hecho para traernos hasta aquí, cómo han gobernado para que España esté en la situación en la que está, que no es otra que la situación actual de España. Nosotros vamos a reformar todo lo que haya que reformar, y no reformaremos nada que no haya que reformar, puedo afirmarlo categóricamente. Haré lo que tenga que hacer, pero despacio, porque muchas cosas se arreglan solas en cuanto no hay socialistas por medio. El Gobierno no crea empleo, lo crean los emprendedores, y al emprendedor hay que decirle la verdad porque, oiga, nosotros estaremos a lo que hemos de estar. España es un gran país, lo dicen los libros de historia, un país que descubrió América y conquistó a Shakira. Además, ha ganado un Mundial, lo vi por la tele. Esto no lo van a arreglar los que lo han desarreglado, así que me voy a ver el fútbol porque yo quiero hablar de lo que le importa a los españoles, que es lo realmente importante. Es decir, así nos reencontraremos con lo que somos”.

El patchwork aquí reproducido se ha confeccionado con palabras emanadas del futuro presidente del Gobierno, aunque con cierta liberalidad en la mención a Shakira –conquistada en realidad por un catalán–. En contra de una extendida opinión, se demuestra que Rajoy tiene un discurso, y sólo uno. La uniformidad garantiza que el texto sirva indistintamente pero con gran eficacia para la investidura parlamentaria, para la declaración de guerra a Irán y, oiga, para seducir a Shakira. 
 

 

 

 

 

 

Publicado: 11/11/2011

Si votar a Rubalcaba suena exótico, asistir a uno de sus mitines bordea la experiencia paranormal. Me sometí a esta disciplina en uno de los actos de la gira de despedida del candidato socialista, sin sufrir lesiones aparentes. No presumiré de haber cambiado el curso de la campaña con mi gesto. Por contra, el gesto ha cambiado mi visión de la campaña. El ambiente de velatorio, perceptible incluso en el discurso del aspirante, obliga a concluir que el PSOE sería el primer sorprendido por el incumplimiento de unas encuestas terroríficas para sus intereses.
El 20-N es una profecía autocumplida por sus víctimas. Se teoriza en abundancia sobre la desmovilización de los socialistas, nunca pensé que se extendiera a la desmovilización de los socialistas que acuden a los mitines. El remedo de reunión de Led Zeppelin con Guerra y González ha avejentado la campaña del PSOE. Si un asesor de imagen estadounidense contemplara un mitin de Rubalcaba, se mesaría los cabellos ante el desaprovechamiento de un candidato con indudables dotes. En su intervención en el concierto presencié, Rubalcaba no se atreve a decir que ganará. Un rasgo de lucidez, pero incompatible con las arengas que reclaman los militantes desanimados. Recurre con exceso a la publicidad negativa de Rajoy y Aznar, porque equivale a sentenciar el triunfo de ambos y a cercenar el discurso propio. Desde Tierno Galván, nadie ejecuta los mitines con la sangre fría de Rubalcaba, y el viejo profesor no triunfaba precisamente en las elecciones generales
Un científico como Rubalcaba ha de contemplar estupefacto un campo de batalla en el que “no hacer nada” –lema de Rajoy– ha sido elevado a virtud política de última generación. Sin embargo, el exvicepresidente de Zapatero sabía dónde se metía, y que el interrogante más frecuente a satisfacer sería “PSOE, ¿por qué nos has abandonado?” Sólo su actual atolladero explica el desliz clasista que cometió, al señalar que los padres que matriculan a sus hijos en la enseñanza pública “sólo tienen eso que darles”. Hay institutos que superan en la nota de selectividad a colegios elitistas, y lo mismo ocurre en Sanidad. Si las numerosas fotos con Botín –otro error que nunca hubiera cometido Obama– han nublado la visión socialista hasta este punto, no puede hablarse de sorpresa en las generales. El único misterio a resolver en la fecha fatídica es la actividad en la que consumirán su ocio los dos millones de votantes de izquierdas que consideran que el PSOE ya no lo es. Y salí del mitin defraudado, porque Rubalcaba debió clausurarlo con la célebre frase de Adolfo Suárez durante su campaña crepuscular con el CDS. “Me quieren, pero no me votan”. 
 

 

 

 

 

 

Publicado: 11/11/2011

Si votar a Rubalcaba suena exótico, asistir a uno de sus mitines bordea la experiencia paranormal. Me sometí a esta disciplina en uno de los actos de la gira de despedida del candidato socialista, sin sufrir lesiones aparentes. No presumiré de haber cambiado el curso de la campaña con mi gesto. Por contra, el gesto ha cambiado mi visión de la campaña. El ambiente de velatorio, perceptible incluso en el discurso del aspirante, obliga a concluir que el PSOE sería el primer sorprendido por el incumplimiento de unas encuestas terroríficas para sus intereses.
El 20-N es una profecía autocumplida por sus víctimas. Se teoriza en abundancia sobre la desmovilización de los socialistas, nunca pensé que se extendiera a la desmovilización de los socialistas que acuden a los mitines. El remedo de reunión de Led Zeppelin con Guerra y González ha avejentado la campaña del PSOE. Si un asesor de imagen estadounidense contemplara un mitin de Rubalcaba, se mesaría los cabellos ante el desaprovechamiento de un candidato con indudables dotes. En su intervención en el concierto presencié, Rubalcaba no se atreve a decir que ganará. Un rasgo de lucidez, pero incompatible con las arengas que reclaman los militantes desanimados. Recurre con exceso a la publicidad negativa de Rajoy y Aznar, porque equivale a sentenciar el triunfo de ambos y a cercenar el discurso propio. Desde Tierno Galván, nadie ejecuta los mitines con la sangre fría de Rubalcaba, y el viejo profesor no triunfaba precisamente en las elecciones generales
Un científico como Rubalcaba ha de contemplar estupefacto un campo de batalla en el que “no hacer nada” –lema de Rajoy– ha sido elevado a virtud política de última generación. Sin embargo, el exvicepresidente de Zapatero sabía dónde se metía, y que el interrogante más frecuente a satisfacer sería “PSOE, ¿por qué nos has abandonado?” Sólo su actual atolladero explica el desliz clasista que cometió, al señalar que los padres que matriculan a sus hijos en la enseñanza pública “sólo tienen eso que darles”. Hay institutos que superan en la nota de selectividad a colegios elitistas, y lo mismo ocurre en Sanidad. Si las numerosas fotos con Botín –otro error que nunca hubiera cometido Obama– han nublado la visión socialista hasta este punto, no puede hablarse de sorpresa en las generales. El único misterio a resolver en la fecha fatídica es la actividad en la que consumirán su ocio los dos millones de votantes de izquierdas que consideran que el PSOE ya no lo es. Y salí del mitin defraudado, porque Rubalcaba debió clausurarlo con la célebre frase de Adolfo Suárez durante su campaña crepuscular con el CDS. “Me quieren, pero no me votan”. 
 

 

 

 

 

 

Publicado: 10/11/2011

Teledebate entre candidatos mayúsculos: Dos varones, contemplados por otro varón. Teledebate entre candidatos minúsculos: Cinco varones, moderados por una mujer. ¿Número de mujeres que los cinco partido mayoritarios en el Parlamento consideran adecuadas para defender en televisión sus propuestas? Cero, para un porcentaje del cero por cien. ¿Margen inferior de representación femenina en la ley de paridad aprobada por el Parlamento? El 40 por cien. ¿Nivel de incumplimiento? Infinito. ¿Respuesta femenina al agravio que las deja fuera del partido? Nula. 

Negaba Jaume Perich que España fuera racista, “porque no trata a los negros como si fueran gitanos”. Adaptenlo a las mujeres, ninguneadas ecuménicamente por partidos políticos que siguen considerándolas unas intrusas, porque ocupan puestos que no les corresponden por sus méritos. En realidad, son los varones quienes acaparan posiciones por encima de sus capacidades. La ácida Françoise Giroud nos recuerda siempre que “la igualdad consiste en que una mujer pueda desempeñar un cargo político tan mal como un hombre”
 El PP, claro, pero también la izquierda. Aires de revuelta femenina en la elaboración de listas del PSOE. IU es la formación que colocará a un menor número de diputadas, el desprecio es transversal. Sería un retroceso que se constituyera un Congreso con menos parlamentarias que el saliente, ya es seguro que se incumplirá el 40 por ciento legal. Una mujer de número uno tampoco garantiza la paridad, porque puede ir seguida de hasta tres varones sin vulnerar la ley. De salir elegidos los cuatro, la presencia femenina se reduciría a un testimonial 25 por ciento, violando el espíritu de la norma. Y si se coloca a tres varones en los puestos de salida –así obró Rajoy en 2008– y se obtienen tres diputados, otro cero por cien. Las listas cremallera –mujer, varón– cuadrarían la situación. Con todo, el candidato del PP se verá obligado a nombrar una vicepresidenta gracias al precedente de Zapatero. (Supriman la frase anterior, está prohibido alabar ni una sola decisión del actual presidente del Gobierno).
 

 

 

 

 

 

Publicado: 9/11/2011

Donde el chiste no radica en la palabra “divinización”, sino en “Rajoy”. No hay ahora mismo un solo político en Occidente, así en el gobierno como en la oposición, que pueda competir con el candidato popular en estado de gracia. ¿Su secreto? Quedarse callado, no mostrar demasiado interés, omitir cualquier pronunciamiento. Dado que sobre estos axiomas reposan los pilares de su carrerra, habrá que coincidir en que no ha cambiado él, sino la opinión en torno a su persona. Desde Canetti, se asegura que la masa es terrible en sus pronunciamientos cuando, en la política y en el terrorismo, siente proclividad hacia el perdón y la reconciliación. Rajoy sigue siendo el gobernante del ‘Prestige’, la gloriosa guerra de Irak y el abandono del ejecutivo en vísperas del 11-M, pero ahora es intocable.
La divinización de Rajoy no estriba en haber ganado el debate televisado, sino en haberlo perdido con estrépito para lograr a continuación que la mayoría sostenga que fue el vencedor. La infalibilidad es el primer síntoma del poder, ni un solo titular se rindió a la evidencia periodística para constatar friamente que “El candidato popular desconoce el programa electoral del PP”. Durante la precampaña se había asistido primero a una tímida beatificación y después a una canonización en toda regla, residenciadas ambas en el blindaje de los silencios y los tiempos muertos. Después de sobrevivir al duelo personal con Rubalcaba, ha sido encumbrado al Olimpo. Incluso sus discursos huecos de propuestas se han contagiado de consignas de autoayuda. Se cree Obama. Le creen Obama. 
Quienes todavía no han inhalado los vahos divinizadores, se sienten como si asistieran a la gira estatal de una compañía que representa Ubú rey. Los votantes de nuevo cuño que el PP arrastrará desde la izquierda desean convencerse de que Rajoy ejecutará una política progresista, para justificar el tránsito de su voto. Los electores tradicionales de la derecha tienen que persuadirse de que aplicará sin titubear las doctrinas conservadoras, de que le sobra testosterona para ser el comandante en jefe. Cuando llegue a La Moncloa, habrá que decidir si debe ser comparado con el vicepresidente de la desastrosa segunda legislatura de Aznar, o con Zeus abatiéndose sobre los humanos. Si no se muestra divino en la gestión –puede empezar por leerse el programa de su partido–, pagará muy caro el súbito encumbramiento.
 

 

 

 

 


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