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Sergio Fernández

Licenciado en Publicidad y RR.PP. Ejerzo como periodista en prensa escrita desde 2003, labor que he compaginado haciendo ponencias, presentando todo tipo de actos culturales, interpretando monólogos y colaborando en varias televisiones alicantinas. En todas estas facetas profesionales procuro ser educado, simpático, aceptado. Aquí no: con este blog quiero afilar mis teclas, canalizar mi mala baba. Dar rienda suelta, por fin, a mi reverso tenebroso.

 

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Nos engañaron. Algunos no se lo plantearon y accedieron a la farsa sin rechistar. Otros fueron conscientes, quisieron luchar sus propias luchas, soñar sus propios sueños. Finalmente accedieron al teatrillo regalándose una sonrisa melancólica en el rincón de la lucidez. No había nada que hacer.

 

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Nada que hacer

 

Publicado: 5/02/2012

El dueño de Megaupload no está gordo: tiene pancha Premium.

El sistema por el que se gestiona el planeta presenta lagunas legales, grietas por donde colarse y hacer el mal sin ser castigado. Por ahí se deslizan las triquieñuelas de burócratas y picapleitos que rigen el destino de la plebe. Todos, obvio, con traje respetable, corbata de seda y pomposa honorabilidad. Ya saben, esos listillos inmundos a los que habría que encerrar a cadena perpetua y sobre los que deberíamos defecar cada ocho horas. Castigo liviano sería, dado el oprobio con el que fustigan a las clases medias. Pero a estos fulanos, ay madre, siempre se les fue de las manos su mejor invento: Internet. Por  ahí también encuentran atajos algunos avispados sin invitación, que se forran, eso sí, sin el permiso de los Señores de las Sombras. Uno de estos listillos era el capo de Megaupload, Kim Schmitz.

A este alemán apodado ‘Dotcom’ (que lo ves y te da asco a la fuerza) nos lo venden ahora como un perfecto villano de película. Si viviera en Metrópolis, Superman no se pondría el traje ni en Carnaval por no enfrentarse a la quintaesencia del mal. Una vez más, el Poder trata a la Opinión Pública como si fuera imbécil. Porque si no habían caído, a Kim Schimtz se lo cargan por lo mismo que fulminaron a Julian Assange, de Wikileaks: por colarse en una fiesta donde el dinero sólo lo ganan Ellos y la información sólo la manejan Ellos. 

 ‘A KIM SCHMITZ SE LO CARGAN POR LO MISMO QUE FULMINARON A JULIAN ASSANGE: POR COLARSE EN UNA FIESTA DONDE EL DINERO Y LA INFORMACIÓN SÓLO LOS MANEJAN ‘ELLOS’

Los motivos por los que los poderes fácticos han llevado a cabo el cierre de Megaupload dan risa a cualquiera que sepa de qué va el asunto. Ojo: no es que el FBI careciera de argumentos para actuar. Lo que da mucha risa es que esas mismas razones no se aplican a la hora poner coto a tantos y tantos delincuentes, a tantas y tantas injusticias. La doble moral es reprochable en las personas, pero en el Sistema resulta pavoroso. Permítanme explicarles, por el mismo precio, por qué me dan arcadas cuando pienso en el asunto. Por qué tengo la bilis lamiéndome el hastío.

Megaupload era un armario al servicio de todos donde podías comprar tu cajón (tu espacio) y meter todas las prendas que querías (subir películas, música o fotos de tu boda). Acto seguido, las podías compartir. En teoría, a Megaupload le daba igual cómo habías conseguido tú esa ropa. Si era robada, prestada, si la compraste en el Carrefour o en Dolce & Gabanna, era cosa tuya. Entonces… ¿por qué condenan al dueño del armario? Si yo tuviera una tienda de maletas y vendiera una de ellas a un terrorista, ¿sería responsable de una matanza perpetrada gracias a mi producto? Si te comprases un Twingo y lo usaras para hacer de kamikaze en una carretera ¿cerrarían Renault y encarcelarían a sus directivos? A tenor de la detención de Kim Schmitz, sin duda.

                Contra esta argumentación, cualquiera podría rebatir que en mis dos ejemplos no incitamos a delinquir y por lo tanto carecen de valor, puesto que en el caso que nos ocupa el acusado pagaba a los usuarios por subir material que atenta contra los derechos de autor. Ese detalle invalida lo de las maletas y los suicidas al volante, porque hasta ahora, en los concesionarios de coches no hay carteles del tipo: ‘Ideal para kamikazes en autopista’.

Sin embargo, al hilo de ‘incitar al crimen’ como argumento definitivo para meter a este hombre en chirona, me gustaría añadir un par de apuntes. Para empezar, el FBI pertenece a un país donde la venta de armas a sus conciudadanos es legal, y es nº1 del mundo en exportación de arsenal. Si vender armas a escala mundial no es incitar al crimen, átenme al escroto una corona de espinas. Puede que al lector más sensible le parezca áspera la sugerencia: le recomiendo que se calme y piense que mientras está leyendo esto, un niño acaba de asesinar a otro con un Kalashnikov (escandalícese ahora). O vea este vídeo y regurgite al dente. En todo caso, nada de esto importa porque, como decíamos antes, es su industria. Su dinero.

'SI VENDER ARMAS A ESCALA MUNDIAL O PERMITIR LOS PARAÍSOS FISCALES NO ES INCITAR AL CRIMEN, ÁTENME AL ESCROTO UNA CORONA DE ESPINAS'

Un dinero que por cierto, honrados ricos de todo el mundo almacenan hasta donde pueden en paraísos fiscales, que permiten a esos magnates evadir impuestos a troche y moche. Un momento, Watson. ¿Acaso los bancos suizos no incitan al delito con su política fiscal? Según el Presidente de la Asociación de Técnicos de Hacienda, Carlos Cruzado, ‘en España se defraudan al año 88.500 millones. Se calcula que el 70% de esa cifra la generan grandes empresas’. En España, seis de cada diez corporaciones del IBEX 35 tienen filiales en paraísos fiscales. Hablamos del Santander, BBVA, Repsol… Todo muy sospechoso, sí, todo muy opaco. Pero muy legal. 

En los paraísos fiscales reside (me la juego) la mayoría del capital de las cuatro personas que masacran a miles de millones. Esos bancos están de mierda hasta el cuello, viven manchados con la sangre de las víctimas de mafiosos de todo el mundo. Huelen a corrupción imperdonable con el permiso de los poderosos y la pasividad del pueblo. Los poderes fácticos se atreven a decir: ‘Gordo cabrón alemán, no puedes existir, incitas al crimen’. Pero no osan decir, ‘Paraísos fiscales, vendedores de armas, no podéis existir, incitáis al crimen’.

 

 

 

 

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