Inicio Blogs El aficcionado No quiero caer preso de Alcatraz, pero J.J. Abrams me lía

 

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El aficcionado

 

Publicado: 9/02/2012

J. J. Abrams tiene descuento en la tienda de linternas

Anoche se estrenó en España "Alcatraz". En abierto, aunque suene raro para tan carcelario título. ¿Os gustó? Supongo que a muchos sí y no sin motivos. A otros os dejaría con un sabor muy familiar en la boca.

Lo nuevo de J.J. Abrams lleva su sello grabado a fuego desde el primer fotograma y eso, de primeras, es garantía de entretenimiento. No puede negar "Alcatraz" quién es su padre. Si has visto "Lost" y "Fringe" convendrás conmigo en que estamos ante una pariente muy, muy, muy cercana de ambas.

El primer episodio peca, en mi opinión, de exceso de velocidad. Se empeñan los guionistas en querer dar demasiada información, en plantearlo todo bien rápido para, cómo no, enseñar la patita del primer gran misterio de la serie. Tanta velocidad en un piloto suele ser sinónimo de hostión. No es el caso, pero por poco.

En el segundo capítulo, ya con las bases principales sentadas -más que sentadas, lanzadas como naipes al aire-, te dejan respirar un poquito y empezar a paladear el menú.

Vistas las dos primeras entregas, ni frío siberiano, ni calor tropical.

Debo reconocer que ver una nueva serie de J.J. Abrams es como darle una oportunidad a la novia que te ha puesto los cuernos: la quieres y deseas estar con ella, pero es imposible a partir de ese momento no estar alerta y vivir con recelo. Así, tras el decepcionante final de "Lost", servidor teme quedar preso de las tramas de "Alcatraz" para acabar llevándose un nuevo chasco.

Con el "overbooking" actual de series se impone un buen criterio de selección, que no está la cosa como para tirar el tiempo. No obstante, daré un voto de confianza a "Alcatraz" y veré cómo evoluciona.

En su "haber" apuntaré esos finales en alto, que te dejan con ganas de más, algo, por otro lado, esperado y esperable en un producto "Abrams". La factura de la serie también es buena y se agradece, por más que sea lo lógico girando en torno a Alcatraz, que se desarrolle en San Francisco, que uno ya está un poco cansado de Nueva York, Boston, Los Ángeles, Las Vegas...

En su "debe", el personaje de Sam Neill, que cae gordo desde que aparece en pantalla y juega deliberadamente al despiste sobre si es bueno, malo o todo lo contrario. Este actor de inquietante rostro, eso sí, se lo puede permitir.

También, aunque resulte simpático, la presencia -enorme- de Jorge García (Hugo Reyes/Hurley para el 98% de la humanidad -el otro 2% la ocupa él-). Su personaje, al igual que en "Lost", aporta el toque de humor que exige toda serie, pero parece que es el mismo. A mí hasta me parecería creíble que el argumento planteara que Hugo volvió de la isla y se montó la tienda de cómics en la que trabaja en "Alcatraz". Nos ahorraríamos así que nos volvieran a presentar a un personaje con los mismitos rasgos de personalidad: sensible, generoso, humano, gracioso...

La protagonista, Sarah Jones, hasta ahora un rostro apenas conocido por estos lares, es la típica detective rubia y guapa que es reclutada para investigar la sobrenatural (hasta ahí todo igualito que la Olivia Dunham de "Fringe") reaparición, más de 40 años después, de una serie de presos que se esfumaron de la prisión por motivos que se nos ocultarán ¿hasta el final de la serie?

Sarah Jones y Anna Torv

Sarah Jones (Alcatraz) y Anna Torv (Fringe). Abrams no hace una serie si no hay una rubia

Conscientes de que esta actriz no iba acorde al personaje que en realidad reclamaría la historia, los guionistas se sacan de la manga un diálogo entre ella y Hugo (lo siento, le llamaré así hasta que me cale el nuevo nombre) en la que ella "justifica" que alguien tan joven sea ya detective con que ayudaba de pequeña a resolver crímenes a su padre. ¿Era acaso la Sofía del inspector Gadget? En fin, licencias de unos guionistas cada vez más acostumbrados a que nos traguemos todas sus propuestas, por inverosímiles que sean.

Todo apunta a que cada capítulo, con la trama (misterio general) de fondo, se centrará en la captura de uno de los presos reaparecidos. Muchas preguntas en el aire, pero por encima de todas sobrevuelan dos: ¿Dónde han estado todos esos años? Y la más inquietante: ¿Por qué no han envejecido?

 

En Lost estaban perdidos. En Alcatraz, desaparecidos

Señores, lo digo con tiempo (y, vale, con sorna): sería un puntazo que esos reos se hubieran teletransportado de "Alcatraz" a "la isla" y que, en un maquiavélico viaje organizado por Charles Widmore, volvieran al presente.

Bromas aparte, "Alcatraz", quiera o no, surge como la enésima candidata a ocupar el vacío dejado por "Lost". Si se obceca en lograr tal propósito naufragará. Si, por el contrario, escapa de esos gruesos barrotes y consigue erigirse en una serie con personalidad propia (como "Fringe") sobrevivirá a pesar de sus defectos.

 

 

 

 

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